lunes, 7 de octubre de 2013

Duncan Dhu: Las dos caras de la moneda

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

El Duelo Tour / 7 de octubre, 2013 / Función única / 2:05 hrs. de duración /
 Promotor: Erreele Producciones S.A. de C.V.

David Cortés
A Duncan Dhu lo avasalla su fama. La saturación de los hits radiofónicos impiden degustar esa totalidad que es el dueto integrado por Diego Vasallo y Mikel Erentxun para concentrarse solamente en una muestra del abanico de canciones que pergeñaron desde 1984, año de su creación, hasta 2001, cuando decidieron colgar los bártulos.


Ahora aquí están, como pensamos que no habríamos de volver a verlos. Y sucede a causa de la nostalgia, pero también por imperativos económicos. No es la norma, pero en esta ocasión quienes forman Duncan Dhu reconocen que el dinero fue la razón principal de su reunión. Así lo dijo Erentxun a Rolling Stone en español: “Al principio se trataba sólo de una operación comercial, un reencuentro de amigos; nos dijimos: ‘Vamos a ganar dinero y a pasarlo bien’. Ahora no es así, lo vamos a defender como el nuevo disco de Duncan Dhu”.

Y es que los hijos de San Sebastián presentan nuevo álbum, una placa titulada El duelo, ocasión idónea para armar este concierto, pero en realidad llegan a demostrar que no sólo son una banda productora de éxitos ―aunque los tengan―, sino una agrupación que una vez hecho a un lado el descanso, no olvidaron lo que bien sabían hacer: canciones pop.
Sorprende la musicalidad con la que el par inaugura la noche, acompañado de tres buenos músicos, en donde tecladista y guitarrista habrán de brillar sobremanera. Lejos de entrar con sus canciones probadas, lo hacen con temas de bajo perfil, pero de alta calidad. Es entonces cuando uno se percata de que en Duncan Dhu existía más nervio del que se advertía o, por lo menos, promocionaba.
Los sonidos son diáfanos, transparentes; aquí lo que hierve poco a poco es la música: teclados y lap steel guitar se enzarzan en verdaderos diálogos; no se trata de una demostración de virtuosismo, ni de manierismo gratuito. No, es el trazo de una retícula sobre la cual se tienden las canciones y que las convierte en las damas de la noche, las princesas del lugar. El fluir será lento, pero es muy constante y uno no puede más que dejar acariciarse por esos sonidos en los que encontramos rockabilly, americana, folk, pop.
Y nervio. Mucho nervio. La primera media hora, el respetable no deja de llamar a Diego, quien se contenta con estar a la vera de Erentxun. De actitud concentrada, el bajista parece más preocupado por no perder una pisada al tocar su instrumento y sus  movimientos apenas ayudan a invocar una emoción.
No obstante, cuando le llega el turno, Vasallo se convierte en un vocalista de la vehemencia. Su voz se escucha trémula, parece perder el aplomo y un temblor lo rodea, se apodera de él. Las venas se le dilatan y más que un cantante de rock, es un poeta maldito bañado en ajenjo, el portador de un mensaje secreto que lo declama bajo un aura de clandestinidad. Es como si un cantante de flamenco se colara a medias en el cuerpo de Vasallo para gestar instantes de mucha intensidad.
Son catorce años sin Duncan Dhu, y Erentxun lo recuerda cuando, más para calentar la noche que embargado por la emoción, lo grita a los asistentes. Por supuesto que abundan los momentos emotivos, especialmente cuando el grupo acomete los sencillos, la cauda de éxitos. Y ciertamente son grandes temas, canciones memorables, pero la noche, recordemos, es hija de la sutileza.
Porque sutil es la manera como las canciones embonan, sutiles son los contrastes entre Erentxun y Vasallo, como contrastadas son sus voces, pero que cuando se juntan son como las dos caras de una moneda, tal vez nunca se encuentran, pero no se pueden dividir, son impensables la una sin la otra.

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

 No es fácil viajar al pasado y menos salir indemne de semejante travesía, sobre todo si se cree que, verdaderamente, antaño fue mejor. Duncan Dhu ha regresado pero no sabemos por cuánto tiempo. Tanto Vasallo como Erentxun tienen sus propias carreras en solitario y tal vez sea mejor recordarlos como hoy, en buena forma, entregando esas canciones que sirvieron de banda sonora de la segunda mitad de los ochenta. Pero basta escuchar algunas de las composiciones recientes para percatarse de la química existente entre ambos. Sencillamente, en cualquier momento pueden producir una gran explosión.

Carreras solitarias
Mikel Erentxun y Diego Vasallo firmaron un último trabajo como grupo en 2001. Sin embargo, ambos ya habían publicado trabajos en solitario con anterioridad, por lo que no fue extraño constatar su continuidad luego de su separación temporal.
El trabajo de Erentxun tal vez ha sido más publicitado y en él encontramos, entre otras, placas como El corredor de la suerte (2006); el directo Tres noches en el Victoria Eugenia (2008); 24 golpes (2012); y apoyado por su grupo, Las Malas Influencias, editó Detalle del miedo (2010). 
Vasallo grabó su primer disco como solista en 1991, y cuando Duncan Dhu entró en receso, trabajó febrilmente en su música y su pintura. En los siguientes años presentó Canciones de amor desafinado (2000), Cuadernos de pétalos de elefante (2003) en colaboración con el guitarrista Suso Saiz y en donde recoge poemas y dibujos realizados por él mismo; Los abismos cotidianos (2005), Las huellas borradas, y el disco-libro La máquina del mundo (ambos de 2006); en 2010 edita Canciones en ruinas. Y en 2011 se publica Canciones que no fueron, su primer libro de poemas. En el ámbito de la pintura, Vasallo ha llevado a cabo exposiciones individuales y colectivas con mucha frecuencia durante el presente siglo. Erentxun y Vasallo se han reunido, pero dados sus antecedentes, eso no significa el fin de sus carreras individuales. (D.C.)

Programa
Cuando llegue el fin / Nada / No dejaría de quererte / A tientas / Rosas en agua / Siempre / Como dioses pequeños / Rozando la eternidad / A tu lado / Lobos / Los días buenos / La herida / El duelo / Una calle de París / La última canción /  La casa azul / No puedo evitar pensar en ti / Llora guitarra / En algún lugar / Jardín de rosas / Palabras sin nombre / Rosa gris / El sentido de tu canción/ Cien gaviotas/ Esos ojos negros / Entre salitre y sudor / Mundo de cristal.


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