sábado, 26 de octubre de 2013

Alejandro Fernández: Alma, corazón y vida

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Confidencias World Tour 2013 / 26 de octubre y 7 de noviembre, 2013 /  Dos funciones /
 2:00 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Desde que Pedro Infante y Jorge Negrete se hicieron de personalidades fílmicas que los dotaron de cualidades irresistibles para las mujeres, la vestimenta del charro no sólo se reafirmó como un signo de identidad para los mexicanos, sino como la indumentaria que todo personaje bravo y seductor debería enfundarse antes de montar un caballo, seducir a una chica o pararse frente a un mariachi.


Actividades todas desempeñadas con soltura por quien esta noche sostiene el micrófono y observa con arrojo a sus fans, consciente de que, pese a arrancar la noche con un tema estilo big band, lo suyo es el amor campirano, aquél que se formaliza grabando nombres en pencas de maguey. 
El porte de valiente le viene de Vicente, su padre, uno de los más célebres intérpretes de música vernácula que han nacido en México; pero así como de él heredó las espuelas, también abrazó la debilidad amorosa. Y quienes hoy colman las butacas lo saben; Alejandro Fernández es un enamorado sin remedio, un tipo que apenas necesita que el viento sople para arrancarse con tonadas que regularmente ponen a la mujer en un pedestal inalcanzable (“Si tú supieras”). Se trata, pues, de un hombre gentil con la amada (“Abrázame”), aunque celoso y, en una de ésas, hasta altanero (“No lo beses”). Puras manifestaciones del derroche de encanto que las féminas le provocan.
Esta noche, el cantante presenta Confidencias, su álbum más reciente. Una obra de corte pop producida por Phil Ramone que presume con orgullo; “¿les está gustando mi nuevo show?”, pregunta a sus confidentes ―como él mismo califica a su público― conforme visita el temario para después pasar la mano por su cabello y alzar ligeramente las cejas ante la escandalosa respuesta de la audiencia. “Ay Diosito. Es un verdadero placer estar en uno de los escenarios más importantes del mundo entero. Fue larga la espera, pero finalmente ya estoy aquí, entregando alma, corazón y vida”. A sus pies, un grupo de chicas exige un saludo, y el intérprete accede. Después de todo, su deber es bajar estrellas de un solo un golpe, como confiesa en “Qué voy a hacer con este amor”.
“Pero, ¿qué vamos a hacer con lo que tenemos: mujeres, amor y dolor? Pues desangrarnos”. Y aunque el de Guadalajara revela que un trago de tequila no le vendría mal, así, en seco, cumple con puntualidad su palabra y vacía el contenido de sus venas con un grito hambriento que sus fans escuchan acongojadas. De esta manera, “Hoy tengo ganas de ti” es visitada con la compañía de un trompetista y un trío de coristas, el cuarteto de músicos que más resalta del resto toda vez que el cancionero repite su ley, su única e inquebrantable constante: para que el amor valga, debe doler.
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
 
Y si lastima, un mariachi debe rondar el sentimiento. Es así que, finalmente, el Potrillo aparece ataviado de charro. Basta con que alce su sombrero y mire decidido hacia las butacas para que una marea compuesta por gritos, piropos y hasta prendas íntimas inunde el escenario. “¿Y las mujeres?”, pregunta el cantor, como si no hubiera notado que todas están ahí, frente a él y con la razón extraviada. Entonces aprovecha el momento; forma un cañón con sus dedos medio e índice mientras improvisa el gatillo con anular y meñique. La mira del revólver carnoso es su pulgar y con él centra a sus víctimas. Es así como acaba el filme, cuando el reloj está cerca de marcar la medianoche y es disparado un beso, un proyectil infame que las derriba a todas mientras el de la puntería sonríe satisfecho, así, sin “Tantita pena”. 

Un camino de éxito
Hijo de María del Refugio (doña Cuquita) y Vicente Fernández, Alejandro se presentó por vez primera cantando ante un nutrido público cuando apenas contaba con cinco años de edad. Esto ocurrió al lado de su padre, con quien trece años después interpretaría a dúo el tema “Amor de los dos”, el cual operaría como antecedente directo de su arranque como cantante a nivel profesional.
Su debut solista tuvo lugar en 1992, con la edición del álbum Alejandro Fernández, de corte ranchero, que de inmediato escalaría lugares en las listas de éxitos, pero no sólo en los terrenos del llamado género regional mexicano, sino en los de la música pop. Esta facilidad para encontrar espacio en mundos aparentemente opuestos es la que llevaría al Potrillo a engrosar su número de fans, al incursionar en la balada romántica y otros ritmos ubicados dentro del marco del pop latino.   
Reconocido en Europa por sus múltiples giras, ganador de dos Grammys, dueño de una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y responsable de vender alrededor de veinte millones de copias de discos en el planeta, a lo largo de su carrera Alejandro Fernández ha compartido talento con personalidades del calibre de Nelly Furtado, Joan Sebastian, Gloria Estefan, Marco Antonio Solís, Miguel Bosé, Julio Iglesias y Franco de Vita. (A.G.C.

Programa
Cóncavo y convexo / Se me va la voz / Cuando digo tu nombre / Estuve / Qué voy a hacer con mi amor / Desahogo / Hoy tengo ganas de ti / A nadie le importa / Te voy a perder / Canta corazón / Me dediqué a perderte / No sé olvidar / No lo beses / Si tú supieras / A dónde vas tan sola / Mátalas / Qué lástima / Cascos ligeros / Abrázame / Es la mujer / No / Que digan misa / Loco / Nube viajera / Tantita pena / Como quien pierde una estrella / Tu amor me hace tanto bien / Popurrí Vicente Fernández. 




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