viernes, 27 de septiembre de 2013

Sentidos Opuestos & Moenia: Buena química electropop

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Match / 27 de septiembre, 2013 / Función única / 2:00 hrs. de duración /
 Promotor: Hugo Michelle Sandoval Mejuto – Allan Moya.

Alejandro González Castillo
“Aquí no hay tiempo que perder, todos enciendan sus celulares para crear un manto estelar”. La petición de Alfonso Pichardo tiene lugar cuando llega el turno del tercer tema de la noche; empero, desde que se dio la tercera llamada, los espectadores registran los detalles del escenario en sus teléfonos.


Todas las lentes pasan de las gafas del cantante a cada uno de los movimientos de Jorge Soto, sin hacer de lado el arsenal de teclados que rodea a Alejandro Midi Ortega. Y así como el público manipula imágenes con sus pulgares sin dejar de bailar, el trío hace lo propio con sus instrumentos, cuya futurista confección va de maravilla con las imágenes que proyectan las pantallas. 

Y es que Moenia cuenta con un espectáculo visual bien planificado que realza las historias de sus temas, donde las rimas se dan sin complicaciones, así como las palabras synth y pop se encuentran con fortuna. Algo similar le sucede a Chacho Gaytán y Alessandra Rosaldo, porque también recurren a las bondades de los sintetizadores para desarrollar su temario, aunque para ellos el extravío definitivo de la pasión es la acción más recurrente. Por otro lado, si los primeros recuerdan a Erasure con sus figuras melódicas, los segundos encuentran en las bases rítmicas patentadas por Underworld el motivo ideal para llenar las pistas de baile. 
“Es una bendición pisar de nuevo este escenario, después de doce años. Les aseguro que para ustedes será una noche maravillosa”. Rosaldo se dirige de esta manera a quienes ocupan los asientos más altos del foro, desde donde puede verse el colosal volumen del peinado de Chacho y la brillantez de las botas de la cantante, así como las evoluciones del cuerpo coreográfico que acompaña su cancionero. El dúo no pide teléfonos móviles, sino manos en el aire, y el público también atiende la orden mientras la del micrófono se deshace de una y otra prenda conforme las canciones pasan lista. Después de todo, su delicada figura también genera palmas. 
“¿A poco no está increíble este match?”, pregunta Pichardo para luego advertir que ésta no es una cita común, que tanto “los moenios” ―así se refiere a su grupo― como los autores de “No importa que el sol muera” encontraron buena química en los ensayos y tienen preparado algo para demostrar que el riesgo es su aliado, que escapar de la zona de confort es una actividad que les place llevar a cabo.
Así, el par de grupos comparte repertorios con soltura e, incluso, en algún momento se atreve a acudir a la austeridad sonora, para demostrar que sus tonadas funcionan igual de bien apenas con una guitarra acústica que con una bien dotada caja de ritmos. Y el público agradece el plan, porque “Llegaste a mí” y “Escríbeme en el cielo” lucen como nuevas con el tratamiento. En ese sentido, el movimiento más osado ocurre cuando el beat sintético de “Fuego y pasión” es hecho a un lado para que güiro, cencerro y tumbas insinúen la irrupción de un carnaval.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Luego de múltiples cambios de vestuario y tras aprovechar cada recoveco de los dos niveles del escenario, Alfonso y Alessandra se toman de la mano y deciden que el tema ideal para cerrar la noche es uno firmado por Alaska, “Ni tú ni nadie”; aunque ―aludiendo a la letra de dicha canción― esta vez no hay errores sin solución, mucho menos culpables, sino pura felicidad. “¡Que no pare la fiesta!”, gritan algunos en las butacas mientras bajo los reflectores el quinteto de músicos se abraza orgulloso. A la perfección les queda a todos seguir cantando aquello de mil campanas suenan en mi corazón.

Un hogar para todos
Para Moenia, el Auditorio Nacional representa un lugar acogedor pues en múltiples ocasiones ha pisado su escenario. Su debut en el foro de Reforma tuvo lugar en el año 2000, doce meses antes de que pusiera a la venta un disco de ambicioso concepto titulado Le Modulor, con canciones como “Llegaste a mí” y “Molde perfecto”. Previo a su presentación al lado de Sentidos Opuestos, el trío ofreció un concierto en dicho escenario en 2011, donde presumió un despliegue visual pocas veces visto en un grupo mexicano.
Por otro lado, fue en 1998 que Alessandra y Chacho se presentaron por vez primera en el Auditorio Nacional, y lo hicieron de la mano de su cuarta producción discográfica, Viento a favor, de la cual se desprendieron varios de sus más exitosos sencillos, como “Amor de papel”, “Tú y yo” y “Fiesta”. Sería en este mismo escenario que la dupla diría adiós por algún tiempo, en 2001, para finalmente volver en 2013, al lado de Moenia. 
Días previos al concierto, ambos grupos acudieron al Centro de acopio instalado en el Auditorio Nacional, para canjear boletos para el show a cambio de víveres para los daminificados por las tormentas que afectaron a 24 estados en la República Mexicana. (A.G.C.)

Programa
Moenia: Morir tres veces / Juegos de amor / Manto estelar / Sentidos Opuestos: Tú y yo / Fuego y pasión / Dime / Llegaste a mí / Moenia y Sentidos Opuestos: No importa que el sol se muera / Sentidos Opuestos: Tu loco amor / Escríbeme en el cielo / Eternamente / Moenia: En qué momento / Sentidos Opuestos: Historias de amor / Moenia: Contigo estaré / Sentidos Opuestos: Dónde están / Moenia y Sentidos Opuestos: Estabas ahí / Moenia: No dices más / Moenia y Sentidos Opuestos: Mírame / Déjame entrar / Moenia: No puedo estar sin ti / Sentidos Opuestos: Amor de papel / Moenia y Sentidos Opuestos: Ni tú nadie / Fiesta.





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