sábado, 28 de septiembre de 2013

Los Ángeles Negros: Déjenlos si están llorando

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

En vivo & sin etiqueta / 28 de septiembre, 2013 / Función única / 
2:20 hrs. de duración / Promotor: Tulio Bagnara

Alejandro González Castillo
Llanto. Quizá ésa sea la palabra más socorrida esta noche, en una velada protagonizada por seres enlutados cuyas lágrimas no consiguen reanimar a un amor agonizante, que hacen su mejor esfuerzo por revivir al moribundo sentimiento alentados por Mario Gutiérrez, quien al mando de Los Ángeles Negros lleva cuarentaicinco años ofreciendo alivio a los desolados. 


“Durante todo este tiempo hemos tatuado nuestras historias en muchos matrimonios a lo largo de Latinoamérica”, explica el guitarrista, “y también, gracias a nuestras canciones, en alguna medida somos responsables de la explosión demográfica que han sufrido México y otros países”.
Observaciones ciertas a las que habría que agregar la importancia del legado sónico del grupo, un sello que puede rastrearse hasta el presente en músicos chilenos como Álvaro Henríquez y Los Bunkers, pero también en grupos como Babasónicos y Beastie Boys (el combo estadounidense sampleó “El rey y yo” para el álbum Hello Nasty), claro, sin hacer de lado su influencia en la denominada música grupera, con Los Bukis y Los Temerarios a la cabeza.
Esta noche, esa especie de rock psicodélico filtrado por la lírica del bolero, el pulso del funk y el desgarro del soul, encuentra en las voces de Kika Edgar, Susana Zabaleta, Natalino y Jorge Muñiz nuevas lecturas, revisiones que con el apoyo de un sexteto de cuerdas y un trío de metales ganan dramatismo.
Así, se equipara un encuentro apasionado con un engorroso trámite burocrático (“Debut y despedida”), se acepta que un corazón herido es como un puñado de flores marchitas que, además, producen alucinaciones (“Murió la flor”) y que todo amante, sin excepciones, en algún momento debe soportar estoicamente el castigo que llega acompañado de la desilusión, para así anegarse en un mar de lágrimas (“Déjenme si estoy llorando”), donde el olvido y la resignación jamás tienen cabida.
Aunque el temario de hoy se concentra en recordar éxitos del ayer, hay espacio para estrenar tres composiciones (“No saber de ti”, “Cuando tú te vas” y “Luna de abril”), con las que es posible certificar que los atributos que hace décadas colocaron a los sureños en la cima de las listas de éxitos permanecen intactos, especialmente el estilo guitarrístico de Gutiérrez y las voces de Mauricio Ruiz y Johnny Antonio, hermanas de las dotes interpretativas de Germaín de la Fuente, cantante original del combo.
El presente de los chilenos luce prometedor, sobre todo porque hoy graban aquí álbum y DVD en vivo; “a veces uno se asusta al pensar en el mañana, porque ¿será tan lindo como esta noche?”, expresa Mario ante el caudal de peticiones y muestras de afecto que le arroja el público, consciente de que una cita no es suficiente para abordar tantos años de historia.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
 
“Antes de que nos olviden”, firmada originalmente por Caifanes, contiene el mensaje conciliador de la velada, la caricia final después de tanto rasguño. Con ella, un rayo de sol se asoma para los ángeles oscuros, un halo brillante que, como de costumbre, proviene de los músicos que ocupan el escenario, quienes, como despedida, arrojan un piropo a los que les ofrecen aplausos; “porque nosotros le cantamos al amor, y ustedes son el amor”. 

Programa
Porque te quiero / Con Kila Edgar: Cómo quisiera decirte / Con Susana Zabaleta: Déjenme si estoy llorando / Con Jorge Muñiz: Debut y despedida / No saber de ti / Murió la flor / Con Natalino: A tu recuerdo / Luna de abril / A la mujer que tanto amé / Ámame / Esta noche la paso contigo / A ti / Mi niña / Tanto adiós / Cuando tú te vas / Y volveré / Popurrí.




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