sábado, 21 de septiembre de 2013

Chet Faker: Vuelos cortos, satisfacciones inmensas


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


21 de septiembre, 2013 / Función única / 1:10 hrs. de duración /
 Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Alejandro González Castillo
Con el movimiento de las hojas de los árboles que rodean Campo Marte como telón de fondo, Nicholas James Murphy toma asiento frente a su teclado y comienza el concierto de esta noche con un susurro, que se transforma en un grito desesperado conforme avanzan los compases. Holding you, you never be alone; kissing you, you tell I belong; una frase que repite con insistencia, como si con cada vuelta de tuerca la maquinaria de su aeronave sonora se calentara lo suficiente para así despegar del suelo.


Por su parte, el público entiende la dificultad de la maniobra, por eso permanece callado, con el cinturón de seguridad ajustado, listo para dirigirse a donde sea que decida ese “Archangel” con fuselaje emplumado.
“Hola chicas, hola chicos”, dice el piloto mientras se frota las manos en los muslos y sus fans aplauden entusiasmados. Porque no ha sido simple llegar a este momento; de hecho, se trata de un viaje ansiado desde hace años, cuando el cantante solía anunciarse como Atlas Murphy y formaba parte de un grupo llamado Sunday Kicks.
Aunque fue hasta que tomó la decisión de presentarse como solista, bajo el nombre de Chet Faker, que su suerte viró de rumbo con rapidez gracias a “No Diggity”, un tema original de Blackstreet que Nicholas eligió para recrear y así, en cuestión de semanas, causar furor en los blogs más respetados, y al cabo de un semestre ganarse un lugar en el festival SXSW y un puñado de buenos augurios por parte de las revistas mejor vendidas.
El sueño dorado del músico indie tuvo lugar entonces: Murphy presentó frente a miles de personas las canciones que diseñó a solas en su habitación. El mismo temario que hoy interpreta en el Lunario, bajo veinte focos que alumbran cual estrellas un amasijo sonoro que incluye sampleos y secuencias; texturas que van de la tibieza al ardor, que hacen que los pies se muevan discretamente para que luego el resto del cuerpo se rinda ante el influjo de cada tonada.
Con las músicas soul y funk como combustible, el australiano explica que su show es breve debido a que sólo cuenta con un EP titulado Thinking in Textures, una obra cuyo listado toma una hora repasar. Sin embargo, aprovecha la cita para presentar un tema nuevo y, tras un par de salidas en falso, manipular las perillas de su sampler para así ―con la improvisación como aliada― demostrar que la llamada música electrónica está lista para escapar de los clichés, a los cuales los DJ’s regularmente recurren y que su pericia como músico no se extingue en los bordes del sintetizador.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Con las palmas unidas, besando sus pulgares con los ojos cerrados, el de la barba abundante agradece la atención de los pasajeros y anuncia que la aeronave ha llegado a su destino, aunque advierte que no se trata de una despedida definitiva, pues hará una nueva parada en México en el futuro.
Satisfechos tras el vuelo, algunos asistentes encienden sus teléfonos celulares e intercambian impresiones vía Twitter. Ahí, anuncian que no hay duda: los viajes cortos ofrecen los mejores paisajes. Otros, aguardando a que su excitación se apacigüe, prefieren andar hacia la salida en silencio y con las manos en los bolsillos. Precavidos, antes que nada van a investigar quién fue ese Chet Baker que el rubio usó como inspiración para crear un álter ego. Luego repartirán likes con mesura.

Programa
Archangel / Terms and conditions / Solo Sunrise / Love and Feeling / Everything I Wanted / I’m Into You / No Diggity / Melt. 




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