viernes, 6 de septiembre de 2013

Albita: La alegría de vivir

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Gira Una mujer que canta / 6 de septiembre, 2013 / Función única / 
1:55 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Jorge R. Soto
Albita llega al escenario con pisadas suaves y una enorme sonrisa; no necesita más para cautivar al público del Lunario del Auditorio Nacional. Baila cadenciosa. Su hermosa voz es capaz de alcanzar tonos altos que sacuden, de interpretar versos a gran velocidad, lo mismo que susurrar una canción de amor. Esa versatilidad impacta desde el principio del espectáculo; su actuación tiene varios matices, pero en general es celebratoria de la alegría de vivir.


Los músicos que acompañan a la cantautora producen un sonido tan potente y compacto que parecen diez elementos. Flauta, bajo eléctrico, tres, batería, teclados y percusiones colaboran para condimentar la salsa (aceptemos el término por razones culinarias) y cocinar el son montuno, aderezándolo con unos toques de jazz latino y, en ocasiones, nos sirven una balada o una cumbia.
El público asistente, integrado en su mayoría por personas mayores de treinta años, va entrando en el bolsillo de la artista, quien parece convivir con amigos de toda la vida. Se pasea de un lado a otro del escenario, eleva su voz, la derrocha, se vacía en cada canción. Rinde homenaje a Celia Cruz, interpretando varios de sus éxitos y no desmerece su entrega comparada con la de La Guarachera de Cuba.
Albita cuenta que, cuando era pequeña, en La Habana, tenía el deseo de emular a Marlene Dietrich ―y canta “La Vie en Rose”, en el estilo de la diva del cine alemán―; posteriormente, decidió ser como Liza Minelli ―entonces imita a la hija de Judy Garland―; finalmente menciona que, cuando llegó a Miami, decidió que iba a cantar como Albita: En ese momento se suelta una descarga para terminar elevando la voz, en una versión ardiente de “La vida en rosa”.
Con doce discos de estudio ―el más reciente Una mujer que canta, de 2013―; la obtención de un premio Grammy (por Albita llegó, 2004) y un Emmy (por la conducción del programa La descarga con Albita, 2008); y después de haber compartido el escenario con artistas de la talla de Celia Cruz, Willy Chirino, Phil Collins, Tony Bennett, Gilberto Gil, Juan Luis Guerra, Daniela Mercury, Miriam Makeba, Arturo Sandoval, Paquito D’Rivera y Melissa Etheridge, entre otros, la cubana sabe cómo encantar a su audiencia con sus composiciones o imprimiendo un estilo muy personal a las ajenas.
De pronto, esta mujer hiperactiva desciende del escenario e improvisa coplas ―como los conjuntos veracruzanos― con los nombres de las personas que se topa en su andar. Hace lo propio con los de algunas personalidades como la actriz Angélica Aragón o la cantante Olga María, hija de la fallecida Olga Guillot, mientras el grupo sigue tocando sabrosamente. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
 
Para este momento, el público que empezó sentado, receptivo y casi tímido, ahora está de pie, ensayando sus mejores pasos y vitoreando a Albita, quien finaliza la velada con una suerte de autoafirmación: Qué culpa tengo yo de este calor / que me fundió al guajiro y la santera / Qué culpa tengo yo de estas caderas / Qué culpa tengo yo de este sabor / Qué culpa tengo yo de que mi sangre suba / Qué culpa tengo yo / de haber nacido en Cuba.
Ella es Albita, una artista que con su poderosa voz y presencia transmite una energía contagiosa, de la que nadie puede sustraerse.

Programa
Intro / Fiesta pa’ los rumberos / Mamá Inés / Mujer que canta / Libre / ¿A quién le importa? / La flor de la canela - Un mundo raro / América mía: Cachita - La pollera colorá - El día que me quieras - Gracias a la vida - Tristeza / La vida en rosa / Si no fuera por ti / Toda una vida / Bonito y sabroso / El besito / Popurrí de Celia Cruz: El yerberito moderno - Burundanga - La vida es un carnaval - La negra tiene tumbao / Qué manera de quererte / ¿Qué culpa tengo yo?


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