jueves, 29 de agosto de 2013

Lughnasadh: Epopeya de raíz celta


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Banda de Gaitas y Tambores del Batallón de San Patricio, OGHAM Ensemble, Bradigan, Michelle Dickey e invitados / 29 de agosto, 2013 /
 Función única / 1:55 hrs. de duración / Promotor: The Anglo Mexican Foundation A.C. - FUAAN Financiera S.N.C.

Jorge R. Soto
Lughnasadh (se pronuncia lunasa) era uno de cuatro festivales gaélicos, junto con Samhain, Imbolc y Beltane. Marcaba el inicio de la temporada de cosecha y se realizaba entre el 31 de julio y el 1 de agosto ―a medio camino entre el solsticio de verano y el equinoccio de otoño― en Irlanda, Escocia y la Isla del Hombre.


Una fuente histórica de las festividades celtas es una narración irlandesa de principios de la Edad Media, llamado Tochmarc Emire (El Cortejar de Emer). En la forma en que se conoce hoy en día, se asume que fue escrito aproximadamente en el siglo X de nuestra era, pero es de suponer que tiene raíces más antiguas.
Lughnasadh se traduce como “La boda de Lugh” y está dedicado al dios celta del sol, aunque también es el título del espectáculo presentado en el Lunario del Auditorio Nacional por la Banda de Gaitas y Tambores del Batallón de San Patricio, agrupación formada en México en 1997, año en que se conmemoró el ciento cincuenta aniversario de la gesta heroica de los valerosos soldados irlandeses y escoceses que, en 1847, desertaron de las tropas de Estados Unidos para unirse al Ejército mexicano para luchar contra el invasor. Ninguno de ellos sobrevivió, pero la leyenda de su valor y solidaridad ha trascendido hasta hoy.
También participa el OGHAM Ensemble, agrupación formada en el Distrito Federal, en 2011, que interpreta música celta y nórdica combinada con composiciones propias y arreglos contemporáneos. Han actuado con el célebre grupo irlandés The Chieftains y el destacado gaitero español Carlos Núñez. Otros integrantes de este show son la joven cantante Michelle Dickey, el grupo de danza irlandesa Bradigan y gaiteros asturianos acompañados de sus tradicionales cuadros de baile.
Al apagarse las luces generales somos transportados a una época medieval, gracias a la música y a que en las pantallas se proyectan dibujos de los personajes de la epopeya que está a punto de relatarse. Una voz en off inicia la narración de las peripecias del celta Úisdean MacMurray, quien abandona su natal Escocia y se embarca por vez primera en busca de aventuras.
El repertorio combina sonoridades de las islas británicas, Asturias, Galicia, Escandinavia y la Bretaña francesa. Todas estas culturas se encontraron después de la desintegración del Imperio Romano. A partir de ese momento, ocurren migraciones de los britones, que se asientan en Francia y el noroeste de España, lo que explica la influencia musical ejercida en esos territorios. Las composiciones celtas fueron transmitidas a lo largo de las generaciones mostrando la vida y obra de la gente del campo y la ciudad.
Los espectadores integran una multitud colorida de mediana edad. Una muchacha lleva el rostro pintado con arabescos celtas; un hombre mayor usa una boina con distintivos británicos y otro lleva un sombrero parecido al de los gnomos de los que se habla en la tradición irlandesa.
El periplo del joven aventurero Úisdean MacMurray lo lleva a conocer varios sitios y sus correspondientes leyendas. Algunas tienen que ver con la sabiduría druida, otras con peligrosos demonios que hay que combatir y hasta con el descubrimiento del amor de su vida, Briana, una joven con la que contraerá nupcias al final de su viaje. El recorrido inicia y termina en Escocia, pero en el trayecto el joven aventurero tiene que superar vicisitudes como batallar con el espíritu de un rey vikingo insepulto.
El paso por regiones tan diversas se acompaña con la música local, empleando varios tipos de gaitas, pero también instrumentos de percusión como una enorme tambora, panderos, caracoles; y cuerdas (violín) o aliento (flauta irlandesa), y hasta un cajón de flamenco. El sonido que producen en conjunto es poderoso, envolvente, marcial, pero también puede ser triste, nostálgico, evocador, alegre, propiciatorio del baile y la juerga. Todos estos sentimientos recorren al público en tan sólo un par de horas.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Destaca la destreza en el baile (uno de los actos más vitoreados), el esmero en la ejecución instrumental, pero sobre todo la coordinación entre esta multitud de músicos y bailarines dando como resultado una puesta en escena dinámica, divertida e ilustrativa de unas sonoridades que, teniendo su antiguo origen en las islas británicas, puede conmover a un público del siglo XXI, al otro lado del mundo. 

Programa
Escocia: Úisdean MacMurray / Aboard the Fooghlan / Irlanda: The Girls of Dublin / Gales: Briana / Bretaña: La Prophétie de Gwenc’hlan / Asturias: El Trasgu de Xixón / Escandinavia: The Lincoln Limp / The Unintended Blessing / Galicia: Los hijos de Breogán / Mar Celta: We Sail and Didle-ay-hi-ho / A Cradle Song / Irlanda: At the Harbour’s Pub / Pleading Song / Úisdean and Briana’s Wedding / Escocia: The IX Legion Medley / Home.



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