domingo, 25 de agosto de 2013

La Forja: El flamenco y sus ajuares


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Como hoja al viento / 25 de agosto, 2013 / Función única /
 1:40 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

David Cortés
Es un canto de centurias, pero ha aprendido a renovarse. El flamenco es la herencia de un pueblo, pero hace mucho ya pertenece al mundo, y tal vez ese impulso por hacerse de un nuevo vestido se lo debemos a Enrique Morente y su disco Omega, canciones que se escuchan minutos antes de que el Lunario sea absorbido por la penumbra y dé paso al grupo de la noche.


La Forja se formó hace dieciséis años a instancias del guitarrista Daniel Rivadeneyera, músico de extracción roquera. Por eso, hoy el flamenco no se da en estado puro, se transmuta y adquiere nueva vida conforme transcurren las composiciones. A la formación integrada por Angélica Marbella y Valeria Nava en baile y palmas; Agustín Reina, bajo; Ramón Sánchez, sax, flauta y jarana; Oli y Lys Aguilar en voces; Daniel Rivadeneyra, guitarras; Luis Manuel García, cajón y percusiones; y David Chávez, cajón, La Forja agrega músicos invitados: piano, sección de alientos, percusiones y batería.
Los resultados son un ramillete de canciones en donde hay visos de rock progresivo, elementos de jazz y tintes de música latina que recorren transversalmente esa alfombra inamovible que es el flamenco y que realzan las cantaoras con su palmoteo, y las bailarinas con enjundioso taconeo.
El pretexto para la reunión es Como hoja al viento, segunda producción discográfica de la compañía, en donde hay un refulgente ejercicio de la fusión, porque si bien no hay quien se resista al embrujo del duende, también es cierto que ese brillo nace de una atinada combinación de piezas.
Las cantantes comienzan a delinear una melodía con voces nacidas en el ensueño; una vez perfilado el tema, el sax lo recoge, lo arropa, comienza a desarrollarlo. Entonces los cajones le arrebatan la palabra, forman un agresivo interludio, una profusión rítmica, la cual cede para dar paso a la entrada del resto de la agrupación y ésta, en pleno, genera un sonido majestuoso, robusto, no exento de un aura épica.
Sí, La Forja se ha construido un nicho en el flamenco, pero es una plataforma que si bien sólida, es reducida para las ambiciones sonoras del grupo. Los aires de su música no se detienen allí, viajan, se cuelan por los intersticios, buscan en los rincones, hurgan en los pliegues, en las entretelas de otras sonoridades.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Como ejemplo está “Ciudad gitana”, una oda al flamenco-jazz, a la noche, al cachondeo, a la magia; o esa versión de “La Llorona” que habla de la vocación de la banda por llevar a cabo un diálogo que le permita abrevar de una tradición y, al mismo tiempo, revisar en los sonidos contemporáneos. Como hoja al viento que se mece, así es la música de La Forja, llena de vaivenes, de ansiedad, y aunque habrá un momento en el cual esa hoja se detendrá, por ahora hay que disfrutar ese gozoso trayecto.

Programa
Jaleo / Hoja al viento / Sevillanas del otoño / Tangos del  desierto / Guajira / Al abrigo del rebozo / A ca’ momento / Ciudad gitana / La Llorona / Caí en amor / Casino del mar.



1 comentario:

Braulio Benjamin dijo...

La Forja.. matices y sonidos armonizados por maestros..cada cual ..para su cada quien..llegan con todo.!!..sensualidad..arte..belleza..perfeccion..!!..como '' Hoja al viento''...llena nuestros sentidos..Adelante..!!..solo el futuro nos hara sonreir..!!!

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