jueves, 22 de agosto de 2013

Gepe: Carnaval andino

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

22 de agosto, 2013 / Función única / 1:40 hrs. de duración / 
Promotor: Terrícolas Imbéciles S.A. de C.V.


Alejandro González Castillo
Globos, confeti y serpentinas surcan el aire mientras un par de bailarinas enmascaradas contagian a la audiencia para que agite los brazos. Quienes se quedaron fuera, los desafortunados que no alcanzaron boleto, seguramente sienten cómo la tierra se sacude cual tapete gracias al carnaval que tiene lugar dentro del Lunario. “Con un solo zapato no se puede caminar”, canta Gepe, a sabiendas de que de a cojito sí que se consigue bailar con eficiencia. 


Muy lejos se encuentra el Daniel Riveros de hace ocho años, cuando Gepinto lo hizo ganarse comparaciones con Víctor Jara y Europa dirigió sus oídos hacia un álbum de espíritu nostálgico y oficio artesanal. La secuela de aquel debut sería Hungría, un trabajo donde los sintetizadores ganaron terreno para así emparejarse con la guitarra acústica y de paso anticipar la llegada del EP Las piedras; el punto neutro, la preparación para un nuevo artista que con Audiovosión ya dejaba entrever lo que vendría con GP, su más reciente disco, una obra de ánimo celebratorio donde la melancolía apenas tiene espacio si se le compara con el ocupado por las percusiones de carácter festivo que dominan los temas. “¡Reggaeton andino!”, exclama hoy el compositor antes de interpretar “En la naturaleza”, como reetiquetando sardónicamente su música, sin ánimo prejuicioso y antes de que las tiendas de discos hagan lo propio con mucha menos pericia.
Acompañado de un par de chicas en sintetizadores, chelo y charango, Daniel deja ocasionalmente las baquetas para abrazar la guitarra y luego dirigirse al teclado; incluso, cuando llega el momento, él mismo presiona los botones de su laptop para, a solas, convertirse en un geólogo dubitativo que analiza las propiedades emotivas de “Las piedras”. En ese ir y venir, presume sus dotes histriónicas y baila sin recato hasta bajar del escenario para alterar el pulso de quienes tienen la suerte de chocar sus manos. Observándole sonreír, resulta complicado recordar a aquel cantautor tímido a quien, incluso, parecía costarle trabajo charlar con su público. Porque actualmente el zurdo recurre al reggae y a los trucos del rap para enriquecer su cancionero y también su hoy relajada actitud como intérprete. De hecho, por un momento se comporta como un MC neoyorquino que rima con el acelerador a fondo para, de pronto, celebrar esa danza boliviana de raíces africanas llamada saya y hasta homenajear a Soda Stereo. 
La aparición de invitados como Juan Manuel Torreblanca, Mariel Mariel, Carla Morrison y Julieta Venegas ratifica la bienvenida de Riveros a una nueva escena. Una que, si bien tiene la aprobación del reducido circuito de adictos exquisitos al pop en español, prefiere los foros de marquesinas grandes, la rotación insistente en radio y las portadas de los sitios en la red que más me gusta generan.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
 
Así que razones para celebrar sobran y motivos para aplaudir también. Porque allá va Gepe, diciendo adiós mientras sus fans se desviven pidiendo una más. Los barcos disfrutan la orilla y luego se van, decía el chileno en “Los barcos”, un tema incluido en su primer álbum, una letra premonitoria que hoy se materializa sin que esto signifique lagrimeo; porque todos están invitados a este carnaval llamado “Bomba chaya”, un himno que se zapatea y provoca puro gozo debido a que abraza feliz el presente: traigo lo que gané en la lucha, lo que perdí lo dejé atrás. 

Programa
De bajada / Con un solo zapato no se puede caminar / Celosía / Bailar bien, bailar mal / Fruta y té / Bacán tu casa / Campos magnéticos / Un día ayer / Por la ventana / Platina / 12 minerales / La piedras / Libre / Hebra prima / Alfabeto / Bomba chaya / Amigos vecinos / En la naturaleza / Esgrima / Un gran vacío. 





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