domingo, 11 de agosto de 2013

El misterio del circo donde nadie oyó nada: Interpreta mi silencio


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Seña y Verbo presenta… / 11 de agosto, 2013 / Función única /
 1:05 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
La detective Maraña es un poco despistada, pero suele resolver eficazmente los casos que se le presentan. Utiliza gabardina y gorro de camuflaje, fuma pipa, aunque a veces la confunde con la lupa y se empeña en encender el vidrio de aumento. Se las sabe de todas, todas; sin embargo, su talento se pone a prueba cuando recibe en su oficina a una singular visitante.


La nueva clienta es una mujer robusta que se empeña en explicar su problema no con palabras sino a través de señas. Maraña tarda un poquitín en darse cuenta de que la señora no escucha, y un rato más en entender lo que ella trata de comunicarle. Finalmente, comprende que ha desaparecido una persona en un circo de sordos.
Cuando la detective se presenta en el circo, se percata de que su clienta es una payasa; bueno, no es que la señora se la pase todo el tiempo haciendo payasadas, sino que ésa es su profesión. Ahí mismo, el mago le enseña la Lengua de Señas Mexicana (LSM), y el domador de leones le explica que el hombre desaparecido es, precisamente, el intérprete que funge como mediador entre los artistas sordos y el público oyente.
Ante la ausencia del intérprete oficial, la detective Maraña cumple esa función en el Lunario, donde hay público sordo que agita las manos a lo alto, y público oyente que aplaude a la manera tradicional. El misterio del circo donde nadie oyó nada fue escrita en 1999 por Carlos Corona y Alberto Lomnitz, dirigida por este último. El elenco está integrado por actores sordos de la compañía Seña y Verbo, excepto la detective (Montserrat Marañón), quien habla hasta por los codos y posee una vis cómica extraordinaria.
Tanto el público infantil como el adulto se divierten con las gracejadas de Maraña, al mismo tiempo que los oyentes adquieren conciencia de que una limitación física no justifica la incomunicación entre los seres humanos. Sesenta y cinco minutos son suficientes para transformar la potencial indiferencia de las personas que poseen el sentido del oído, quienes salen a la calle con la sensación de que el abecedario manual es más accesible de lo que parece inicialmente.
La compañía Seña y Verbo ―única en su género en toda Latinoamérica― se creó en 1992 con apoyo del FONCA, la Fundación Rockefeller y otras instituciones. Su fundador, Alberto Lomnitz, es un destacado productor, dramaturgo, director, escenógrafo, vestuarista y maestro de actuación. Con sus puestas en escena y talleres, esta agrupación ha recorrido varios estados de la República Mexicana y ciudades de China, Estados Unidos, Alemania, Canadá, Venezuela, Brasil y Costar Rica, entre otros países. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
 
En 2012, Seña y Verbo ya había presentado en el Lunario Uga, escrita y dirigida por Haydeé Boetto, acerca de un extraterrestre ovíparo que nace en una granja. Tanto esa obra como El misterio del circo donde nadie oyó nada son lazos de inclusión en un mundo donde los prejuicios ya no tienen cabida.





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