jueves, 25 de julio de 2013

Francisco Céspedes: Las travesuras de Cupido

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

25 y 28 de julio, 2013 / Dos funciones / 2:00 hrs. de duración / 
Promotor: Pro-Artte Entertainment S. A. de C. V.

Fernando Figueroa
Un artista de pies a cabeza se percibe a las primeras de cambio, tal como sucede esta noche con Francisco Céspedes, quien surge de entre las gigantescas alas de un ángel-bailarín para interpretar “¿Dónde está la vida?”, una de sus más conocidas composiciones. Quien empieza una partida de cartas usando un comodín, es porque bajo la manga todavía trae varios ases.

En efecto, a lo largo de ciento veinte minutos, el originario de Santa Clara, Cuba, repasa su propio cancionero y toma prestados unos cuantos temas de artistas a los que él y su público admiran: Agustín Lara (“Solamente una vez”), María Grever (“Alma mía”) y Armando Manzanero (“Esta tarde vi llover”). Acerca del yucateco, comenta: “Él iba a venir esta noche, pero me dijo que tiene compromisos en la Sociedad de Autores y Compositores, para apoyar a nuevos valores. Don Armando siempre me dice que es mi abuelo, que alguna vez conoció a mi abuela en Veracruz y no sé qué más”.

El público ríe porque Céspedes no sólo es un destacado compositor y cantante, también tiene gracia para contar anécdotas reales o inventadas, y además teatraliza con talento las historias de amor y desamor que hay en sus letras. Si en el Lunario estuviera alguien afectado de sordera total, podría darse cuenta que el cubano mexicano se refiere al destino cuando muestra las líneas de la palma de una mano, y comprendería que el intérprete evoca una ausencia a través de la desesperación y el llanto.
Tal dramatismo surge en temas como “¿Qué hago contigo?” (“este bolero lo empecé en Cuba y lo acabé en México”) y, sobre todo, en “Que tú te vas”, hit noventero de Luis Miguel que, en voz de su autor, no desmerece un ápice. “Pensar en ti”, otro éxito del mega ídolo, también surgió de la misma pluma.
En la historia musical de Céspedes destaca su paso por la Orquesta Cubana de Música Moderna, experiencia que sin duda le impuso un sello a su quehacer profesional. La amalgama de bolero y jazz ―en una palabra: filin― va y viene durante la velada, aunque también hay destellos de pop, rumba y hasta una samba (“Lo sabe Dios”), en la que muestra su gusto por el baile y el frenesí. También danza en “Yemayá”, esta vez ataviado con una falda sobrepuesta que remite a un rito yoruba.
Por si todo esto fuera poco, a ratos el artista practica un scat de buen nivel que se une al virtuosismo de un trío (teclados, saxofón, batería) que está a la altura de las circunstancias. Instrumentalmente, quien más aplausos se lleva es Jorge Pinedo, gracias a un sax que inunda el espacio, se desborda por las escaleras y sale a Campo Marte.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

En ambiente tan propicio, Francisco Céspedes pide que se enciendan las luces para que Joaquín le entregue un anillo de compromiso a Alejandra, quien de inmediato da su brazo a torcer. Entonces, el anfitrión le desea felicidad a la pareja, y al hombre le sugiere que se porte bien, porque en caso contrario no tendrá la oportunidad de escribir una buena canción para que lo perdonen, tal como le ha sucedido al compositor en repetidas ocasiones.

Programa
Introducción / ¿Dónde está la vida? / Parece que / ¿Qué hago contigo? / Delante de un tal vez / Todo es un misterio / Yemayá / Todavía / Que tú te vas / Qué lejos / Quédate más / Se me antoja / Remolino / Ella / Lo sabe Dios / Popurrí: Pensar en ti – Nadie como tú – Señora / Dime tú / Ya no es lo mismo / Alma mía / Morena / Vida loca / Solamente una vez.
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