sábado, 27 de julio de 2013

Coda: La reanudación de un sueño

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Gira de Reunión 2013 / 27 de julio, 2013 / Función única / 
2:10 hrs. de duración / Promotor: Adrián Magaña

David Cortés
Los cuerpos se apiñan e impera el sudor; las gargantas, poco a poco, enronquecen; músicos y público entablan un diálogo, crean uno de esos momentos de ensueño y se funden en una entidad invisible, incorpórea, instante en el cual, todos, sin excepción, son presas del gozo y la felicidad. Arriba, el quinteto cuya alineación original toca por primera vez luego de quince años, “vive una de esas noches que no quieres que se acaben nunca”. Abajo, un millar de fans ven la reanudación de un sueño interrumpido.


Coda dio su primer concierto en 1989 y pronto llamó la atención por su talento para hacer hard rock con una buena dosis de pop; no fue el primer grupo mexicano en hacerlo, pero sí de los primeros en sacar brillo a composiciones cargadas de fuerza, lo suficientemente melódicas para volverse entrañables con el tiempo, tal como queda demostrado hoy no sólo por la convocatoria conseguida, sino por la fidelidad de los asistentes que no paran de cantar.
Evidentemente este Coda muestra huellas del paso del tiempo, pero es una banda que se escucha mejor que en sus inicios, y es que cada uno de sus integrantes ha crecido en la ejecución de su instrumento; basta escuchar los encendidos solos de la guitarra de  Tonio Ruiz, o los pasajes de los teclados de David Melchor. En la sección rítmica, Chucho (batería) y Allan (bajo), se muestran muy amarrados, y al frente Xava Aguilar dirige, cuando le place, ese coro que en ocasiones amenaza con hacer inaudible su propio canto.
Sí, en la reunión de esta noche hay mucha nostalgia, pero también el lugar vibra con una atmósfera diferente, la clase de comunión y hermandad que era propia del rock mexicano de la primera mitad de los noventa, en donde más que las ganas de triunfar y alcanzar la fama, cualquier cosa que ello signifique, lo importante era trabajar en pos del sueño de hacer música.
Hoy, las canciones de la agrupación suenan con mayor vitalidad que hace veinte años, les han hecho algunas florituras para embellecerlas, pero en realidad mantienen su fuerza porque nunca fueron rebuscadas; son canciones directas, sin recovecos y, además, cada una de ellas viene recargada con las experiencias de cada uno de los asistentes. Y también porque, por lo menos un par (“Aún”, “Veinte para las doce”), no sólo son representativas del género, sino de todo el rock mexicano.


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

“Vamos a tocar todo lo que quieran”, dice emocionado Xava, y aunque muchos quisieran que así fuera, también saben que habrá un final y éste llega no sin antes pasar por un breve set acústico y un encore marcado por el empuje de la banda que no escatima entrega y deja satisfechos a todos… Aunque nunca se sabe, una vez dada la reunión, se avizora un nuevo capítulo en esta historia.

Programa
Viviendo de noche / Atrévete / Frío / Luz roja / Sin ti no sé continuar / Otro tono al gris / Preso de la inquietud / Pamela / Bobby / Nada en común / Hielo en las rosas / Veinte para las doce / Si te tuviera aquí / Atado / Aún / Eternamente / Sigo aquí / Tócame / Vivo o muerto.




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