martes, 25 de junio de 2013

The Rolling Stones: El precio de rodar eternamente


Conciertos legendarios. The Rolling Stones. Some Girls, live in Texas ’78 / 25 de junio, 2013 / 
Función única / 1:30 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Alejandro González Castillo
Jamás ha sido sencillo ser un rolling stone. Aunque el televisor y las revistas lleven décadas anunciando que los autores de “Satisfaction” cuentan con la profesión dionisiaca por excelencia, la realidad es que comportarse como una piedra rodante es un asunto complicado, pues todos los lujos que trae consigo apellidarse Jagger, Wood, Richards, Watts y Wyman están lejos de ser gratuitos.


Cuando todavía no llegaban los años ochenta, por ejemplo, el grupo ya había sobrevivido a la muerte de su guitarrista, Brian Jones, a la popularidad apabullante de The Beatles y a la era hippie; triunfos que lo hacían lucir como un gigante al que resultaría difícil derrumbar. Era temprano aún para aseverarlo, pero desde entonces ya se planteaba la posibilidad de que esos tipos podrían convertirse en la banda de rock más grande de todos los tiempos. Sin embargo, la radio tenía un par de enemigos listos para dar pelea: la música disco y el punk. Así, esferas forradas de espejos y cabelleras con afilados picos se opusieron al clásico rock & roll que los originarios de Londres solían procurar. 

Some Girls fue el intento de los Stones por recuperar el aplomo ganado con Exile on Main St y, de paso, su escudo ante las modas de la época. Y al escucharlo se descubre que, lejos de declararle la guerra a los modos de los Bee Gees y Chic, el combo pretendía estrechar manos amistosamente con las discotecas, pero también con los escuchas más rijosos, porque, además, sin desatender del todo el blues, las guitarras de Keith y del recién llegado Ron lucen harto ríspidas, como si trozos de los espíritus de Ramones y Sex Pistols se hubiesen colado a sus amplificadores.
Texas fue el lugar elegido para hacer una instantánea de aquel momento, para reafirmar en escena lo antes escrito. La cita tuvo lugar el 18 de julio de 1978, en el auditorio Will Rogers. Con Mick presumiendo una camiseta que erizaría, aún más, la cabellera de Johnny Rotten y rodeado de músicos que visitan una variedad de matices que dejaría satisfecho al más exigente fan del grupo. Porque si bien “Miss You” es un descarado guiño a la música disco, “Shattered” resulta tan juguetona como algún estribillo de XTC y “Beast of Burden” se anuncia como una de las más finas composiciones de los Glimmer Twins. Los ejecutantes, sin embargo, marcan raya respecto a un repertorio que para entonces ya se antojaba clásico, pues ignoran los temas que los convirtieron en los England’s newest hitmakers para sólo recordar el pasado más remoto de otros artistas, como su idolatrado Chuck Berry. 
Ante un foro texano abarrotado, casi con prisa se destina un espacio breve para los éxitos de más reciente manufactura, como “Honky Tonk Woman”, “Brown Sugar” y “Jumpin’ Jack Flash”; la tercia más celebrada por la audiencia estadounidense y también por la mexicana, quien presencia el espectáculo en alta definición, inspeccionando al fin la hondura de cada una de las arrugas que el cantante coleccionaba desde entonces, gracias a los acercamientos de orden quirúrgico que la cámara le regala. Y es que la cinta resulta rica en imágenes; de hecho, sólo en otro filme puede apreciase con tal magnitud el rostro de cada stone, y ése es Shine a Light, de Martin Scorsese. 
Una vez que los créditos aparecen y los ocupantes de las butacas abandonan la sala, las leyendas reviven. Camino a la salida, se habla de lo que pudo ocurrir treintaicinco años tras, ya en los camerinos texanos, y todo apunta a una fiesta de calibre apoteósico, a una farra sin fin plena de risas y abrazos. Sin embargo, sólo los cinco protagonistas de la historia saben en realidad qué ocurrió entonces y lo que significa ser un rolling stone. 
¿Un trabajo sencillo el de ellos? Después de todo este tiempo, ¿qué van a saber las revistas y el televisor? Mick, Keith, Bill, Charlie y Ron sí que conocen de verdad lo duro que es rodar cuando se tiene condición de roca. Porque sacudirse el moho con tal de mantenerse en movimiento es una operación destinada para los verdaderamente grandes. 

Cincuenta y contando
Glastonbury es el festival de música más importante de Europa y uno de los más grandes del mundo, sin embargo, en más de cuatro décadas de historia, los Rolling Stones jamás habían pisado alguno de sus escenarios. Fue  hasta la edición de 2013, compartiendo cartel con grupos como Artic Monkeys, The Vaccines y Primal Scream, que Jagger y los suyos tomaron el Piramid Stage para ofrecer un concierto que operó como preámbulo al arranque de su nueva gira, titulada elocuentemente 50 and Counting
El regreso formal de los Stones a la carretera dará comienzo en julio, en un lugar determinante en la historia del grupo, Hyde Park; el mismo sitio donde en 1969 el combo presentó ante su fans a Mick Taylor, quien reemplazó en la guitarra a Brian Jones y que a su vez sería suplantado por Ron Wood. (A.G.C.)

Programa
Let It Rock / All Down the Line / Honky Tonk Woman / Star Star / When the Whip Comes Down / Beast of Burden / Miss You / Just my Imagination / Shattered / Respectable / Far Away Eyes / Love in Vain / Tumbling Dice / Happy / Sweet Little Sixteen / Brown Sugar / Jumpin’ Jack Flash.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.