jueves, 20 de junio de 2013

Romeo Santos: Sigue siendo el rey (de la bachata)

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

20, 22 y 26 de junio, 2013 / Tres funciones / 
2:35 hrs. de duración / Promotor: Westwood Entertainment

Jorge R. Soto
“Hoy sí voy a bailar”, afirma un joven a su novia. Ella lo mira incrédula y responde con una sonrisa: “No lo creo, nunca bailas en los conciertos”; sin embargo, el hombre cumple a cabalidad porque no sólo salta y se contorsiona sino que canta desgañitándose cuando ―a mitad de su presentación― Romeo Santos convierte el Auditorio Nacional en un pandemónium.
Es el primero de tres conciertos que el cantautor estadounidense ofrecerá en este inmueble. Santos está de gira por Latinoamérica, en apoyo a su más reciente álbum The King Stays King. Y asume esa personalidad desde el inicio, cuando un trono giratorio dorado lo deja de frente al público; luego desciende una escalinata que tiene a ambos lados un par de felinos alados, que recuerdan a los leones de la antigua Persia.
Esta será una noche de bachata y así lo advierte Santos desde su cetro-micrófono dorado, en cuya base destaca una enorme corona. Este género musical es un ritmo bailable, originario de República Dominicana. Se considera una suerte de híbrido del bolero combinado con otros estilos: el son cubano, el merengue e incluso el chachachá. Las letras en general son tristes y evocadoras, por lo que se le identifica un poco con el blues. La bachata tradicional sustituyó las maracas del bolero por el güiro e incorporó la ejecución libre del bongó propio del son, así como la guitarra de los tríos latinoamericanos. Romeo ha dado a la bachata dominicana una vuelta de tuerca, combinándola con un poco de pop, hip-hop y hasta rhythm & blues.
El grupo de once solventes músicos que acompañan al cantante, incluye cuatro guitarras y un bajo, dos baterías, tumbadoras, bongós y dos teclados. Esta dotación produce una pared de sonido que apuntala la interpretación del cantante. Romeo Santos domina el formato original del ritmo dominicano y lo mezcla con reggaetón-hip-hop (“Noche de sexo”), flamenco (“Mi santa”), jazz en un interludio previo a un popurrí y la balada pop (“Promise”). A mitad del concierto, Santos abandona el escenario para que el grupo luzca en una serie de solos y reaparece en la parte trasera del inmueble, creando una euforia que es a duras penas contenida por el personal de seguridad. Romeo toma los teléfonos de las fanáticas para fotografiarse mientras canta, ahogando los alaridos de la multitud. 
Otro momento destacado ocurre cuando se coloca un piano de cola en el centro del escenario y Santos presenta al cantautor mexicano Mario Domm, con quien interpreta “Rival”. Romeo Santos, dueño del momento y del escenario, propone un concurso ofreciendo trescientos dólares a quien mejor interprete “Debate de 4”. Selecciona a tres jóvenes: uno asume la parte de Luis Vargas, otro la de Anthony Santos, y un tercero la de Raulín Rodríguez. Al final, el público con sus aplausos elige al ganador que se va tras bambalinas mostrando el dinero. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Santos proyecta simpatía, es todo sonrisas y halagos para las mujeres y el público mexicano, al que enfrenta por primera vez como solista. Se pone romántico y baila “Promise” con una joven del público, agridulce canción sobre la pérdida del equilibrio amoroso. Después de casi dos horas y media, el joven del público que prometió bailar se detiene, está exhausto y sudoroso mientras el cantautor se despide, vuelve a su trono, que gira hasta desaparecerlo ante un público entregado cual toro de lidia. Quien diga que la bachata pasó de moda, no vivió la histeria del Auditorio Nacional, en el primer concierto de Romeo Santos.

Un ritmo en el alma
Romeo Santos nació el 21 de julio de 1981, en Nueva York. Hijo de padre dominicano y madre puertorriqueña, durante su adolescencia hace sus pinitos en la composición. Al pasar el tiempo, el joven se une a Toby Love, Henry, Lenny y Max Santos para formar Aventura, en 1994. Desde su fundación, Romeo escribió, arregló y produjo ―en colaboración con Lenny― las canciones de la agrupación.
Tras la separación del grupo en 2011, inicia su carrera como solista y ese mismo año da a conocer “You” y “Promise”, temas que llegan a la cima de las listas de popularidad e integran el repertorio de su álbum debut Fórmula Vol.1. En esta producción realiza labores diversas: productor, vocalista, compositor y entrega una paleta colorida de metáforas, retratos de amor vivido, pasión, ira y celos.
Santos posee la habilidad de conseguir la identificación de la gente con sus canciones, incluso cuando toca temas delicados como la violencia domestica o el abandono emocional. Esta empatía y reconocimiento no sólo procede del público, ha obtenido cada año ―desde 2005― premios otorgados por diversas entidades como la Asociación Estadounidense de Compositores, Autores y Editores (ASCAP, por sus siglas en inglés) y Billboard, entre otras.
Como solista ha continuado con una combinación ecléctica de bachata, R&B, balada pop y hip-hop, que ha sido su sello desde Aventura. Este personaje está llevando al mundo una nueva mezcla sonora que tal vez los puristas de la bachata ven con malos ojos, pero que está abriendo un horizonte amplio para quienes gustan de la música bien ensamblada y ejecutada con eficiencia. (J.R.S.)

Programa
You / La diabla / Malevo / Por un segundo / Que se mueran / Su veneno / Mi corazoncito / Los infieles / Debate de 4 / Dile al amor / Magia negra / Soberbio / El perdedor / La bella y la bestia / El malo / Noche de sexo / La película / Enséñame a olvidar / Todavía me amas / ¿Cuándo volverás? / Obsesión / Vale la pena el placer / Angelito / Soy hombre / Con Mario Domm: Rival / Mi santa / Promise / Un beso / Llévame contigo.


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