domingo, 23 de junio de 2013

Rapsusklei & Sharif: Sprint y trote de Zaragoza

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

23 de junio, 2013 / Función única / 3:00 hrs. de duración / 
Promotor: Francisco Javier Zepeda Ortega

Alejandro González Castillo
“Paren, paren por favor o van a hacer que me sonroje”. El zaragozano Sharif se refiere al recibimiento que le ofrece el público apenas empuña el micrófono, un trato que lo toma por sorpresa, así como a Lex Luthorz, quien al fondo del escenario pincha platos y dispara bases rítmicas para acompañar las rimas de quien desde los doce años de edad decidió que haciendo rap se ganaría la vida.
El ex integrante de Tr3s Monos es un caso excepcional en la escena del hip hop, pues evade muchos de los clichés que los MC’s suelen reproducir en escena; desde su facha, carente de gorra y pantalones holgados, hasta sus versos, desinteresados en probarles a sus colegas la solidez de sus puños. Para él, lo verdaderamente importante es convencer a su público de que su labor es “transformar la vida en letras”, y para ello se ayuda del despliegue vocal de Alba, la chica con quien intercambia correspondencia verbal, tal como se hace cada vez que se envía una “Carta a un amigo” con tal de no perder el compás.

Tras presentar las canciones que integran A ras de sueño, su disco debut en solitario, Sharif cede el escenario a su paisano, Rapsusklei. Así, mientras el primero sostiene un flow de trote constante, de matices sosegados, el segundo opta por hacer de sus rimas una suerte de viaje en motocicleta a través de dunas, pasando del susurro al grito mientras pronuncia una cantidad apabullante de palabras en pocos segundos. Con el vértigo como invitado, la pregunta del autor de los temas hacia el público parece innecesaria ―¿les gusta el rap?―, sin embargo adquiere sentido una vez que el apodado Niño de la Selva se confiesa: “porque a mí también me gusta el soul, el reggae, la salsa y el funk”, una mezcolanza que adquiere su punto más alto con el arribo de “Billy Jean”, cuya base rítmica es tomada para cimentar “¿Cuándo irás?”.
Con tres álbumes editados, más de treinta maquetas puestas en circulación, colaboraciones con Fuck tha Posse y Hazhe, además de presentaciones al lado de Wu- Tang Clan y Public Enemy, El Rapsus ―como lo llaman sus fans― usa su larga cabellera como las aspas de un helicóptero mientras invita al encargado de abrir la noche a hacer un dueto a modo de despedida. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
“¡Zaragoza está en la casa!”, gritan ambos después de mandar a inspeccionar la textura de la lona a sus adversarios con la letra de “Segundo contacto”, y de este modo se despiden; uno dando saltos de esquina a esquina, el otro llevando a cabo movimientos acrobáticos mientras una botella de tequila es destapada. “¡Fondo, fondo!”, exige el público; y sus ídolos obedecen con un sorbo aniquilador, como para mantener vivo por más tiempo el fuego que sus gargantas procuraron esta noche, rima tras rima.

Programa
Sharif: Al borde del precipicio / Nada que perder / 30 monedas / Con la música a otra parte / Raperito / Testamento / Ese lugar / Carta a un amigo / La aduana de crecer / El exilio de mi folio / Si tú me dejaras / Tinta distinta / Debería... / Pan pal hambriento / El grito en el suelo / Mi gente /  Emsis / Química increíble / Ring / Triste canción de amor / Adán / Credo / Sobre los márgenes / 100 frases

Rapsusklei: Hiphopkresia / Dando y perdiendo / Pandemia / A fuego / Sacaminas / Corazones / Arkitekto / La dama y el vagabundo / Se llama amor / ¿Cuándo irás? / Melancolía / No estamos creyendo / Sta to feo / Primer contakto / Nube inerte / Agua entre las manos / Siempre / La historia / Jazz flak ole.


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