miércoles, 5 de junio de 2013

Marién Luévano y Karla Guzmán: Los duendes andan sueltos

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Concierta Independencia / 5 de junio, 2013 / Función única / 
2:15 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
“No es posible ninguna emoción sin la llegada del duende”, dijo Federico García Lorca hace casi ochenta años, en una conferencia que dictó en Buenos Aires; para ser exactos, el 20 de octubre de 1933. Según el célebre poeta andaluz, un viejo guitarrista le dijo que “el duende no está en la garganta, sube por dentro desde la planta de los pies”. Eso mismo es lo que se percibe en el cante, la música y el baile de la compañía de Marién Luévano, bailaora cuya sombra se proyecta, gigantesca, en las paredes laterales del recinto.


Marién tiene un estilo único, surgido del desierto coahuilense que la vio nacer, sedimentado luego con estudios y presentaciones en España, nada menos que en Sevilla, Granada y otras localidades de Andalucía. También ha dado cursos en Bélgica, Japón y Alemania. Todo ese bagaje pesa en el ambiente y por tanto nunca hay un movimiento de más ni de menos; el virtuosismo hueco le es ajeno.
A Luévano la acompañan Ulises Martínez en el violín, Alfredo Millán en la guitarra, y Mario Díaz y Cachito Díaz en un cante que cimbra al Lunario y de paso a toda la estructura del Auditorio Nacional; las palmas y el udu (vasija de percusión) están a cargo de Armando Tovar. Marién Luévano se pone guajira con un abanico rojo cuyo estuche es su pecho y luego sale por la puerta grande y por soleá.
En la primera parte, Karla Guzmán luce más tradicional, flanqueada por dos varones que levantan gran revuelo: Armando Tovar y El Niño Ricardo Osorio; uno alto y otro bajo de estatura, pero ambos enormes en su expresión dancística, bañados en un sudor que parece sangre derramada. Cachito Díaz, hondo y profundo en el cante, y los sólidos guitarristas Anwar Miranda y Fernando Soto.
“El duende es el poder misterioso que todos sienten y ningún filósofo explica”, según las palabras que García Lorca pone en boca de Goethe, cuando el pensador alemán intentaba definir la música de Paganini. Asimismo, el autor de Bodas de sangre considera que tal poder saltó, de algún modo, “de los misteriosos griegos a las bailarinas de Cádiz”. Y no lo dice poeta, pero seguramente un duende se embarcó en ese puerto rumbo al nuevo mundo.
Teoría y juego del duende se titula la mencionada y breve conferencia, que es un pozo de inagotable sabiduría: “Ni en el baile español ni en los toros se divierte nadie. El duende se encarga de hacer sufrir por medio del drama”. En efecto, los quejíos y los ayes expresan el dolor que produce esa sutil máscara de la muerte que es el desamor.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Tal afán de regodeo con la muerte lleva a Lorca a señalar que “en el mundo, solamente México puede cogerse de la mano con mi país”. Eso puede explicar por qué es tan placentero echarle limón no sólo a lo brebajes sino también a las heridas, y después gritar “¡olé!” desde el fondo del alma.
Por cierto, la compañía de baile de Marién Luévano se llama El Duende.

Programa
Karla Guzmán: Bulería (guitarras) / Martinete / Siriguiya / Soleá / Soleá por bulería / Alegrías / Caña
Marién Luévano: Bulería (guitarra y cante) / Guajira / Solo de cante por granaina / Soleá / Fin de fiesta (con Karla y ambas compañías en pleno).


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.