sábado, 29 de junio de 2013

Lazcano Malo: Un festejo sin catsup

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Te invito a mis XV años / 29 de junio, 2013 / Función única / 
2:10 hrs. de duración / Promotor: César Eduardo Lazcano Malo

Fernando Figueroa
La historia de Lazcano Malo puede rastrearse no tanto en las entrevistas con los medios, sino escuchando con atención las románticas, ingeniosas e irónicas letras de sus composiciones (y de amigos cercanos). Fue un niño dientón, miembro honorario del Club de Tobi, que renunció a esa logia cuando besó por vez primera a Lulú y supo que la verdadera vida estaba lejos de sus amiguitos misóginos.


Luego vinieron los desengaños y el consabido paseo por los infiernos que describe Dante. Esa experiencia lo transformó en un tipo insensible, un hombre de hojalata sin corazón, un soltero maduro (con todos los riesgos que eso conlleva). Un día cualquiera se enamoró nuevamente y se sintió el rey del universo, casi un dios; craso error, porque el verdadero Dios le dio un estate quieto con un nuevo abandono.
La caída fue tan dramática que se vio obligado a poner un letrero muy visible afuera de su corazón: “Cerrado por reparación” (con permiso de Miguel Luna, claro está). El carrito de la montaña rusa volvió a la cima y ahí encontró a otro gran amor de su vida, su abogada de oficio, una torera que quiso aventarse al ruedo con él, sin importarle lo que dijeran en su casa.
Pero nada es eterno y, de nueva cuenta, del cielo al suelo. Así pasaron tres lustros, hasta que Lazcano Malo comprendió que el desamor es la mejor materia prima para hacer canciones memorables. Entonces había que hacer una fiesta y se le ocurrió celebrar sus quince años de carrera artística en el Lunario del Auditorio Nacional.
Y aquí está, muy mono, ataviado con un traje en tono pastel y sombrero de copa adornado con un corazón de lentejuelas. Los chambelanes son un grupo de estupendos músicos que portan vestimentas serias, ad hoc, comandados por el requintista de grandes ligas, Roberto Méndez, a quien Lazcano Malo llama El Rober Precioso, “mi fiel escudero y espero que no sea además mi Sancho”. Méndez también canta el tema futbolero “Tardes de domingo”, y con su instrumento conduce la fiesta a los terrenos del rock macizo, aunque luego retorna la tranquilidad de la balada y la trova.
Lazcano interpreta una veintena de canciones y se pitorrea de medio mundo, incluyendo a él mismo. A manera de vals suena en vivo “Tu tutú”, al tiempo que se proyecta el video oficial de ese tema.
Un día antes de este concierto, Lazcano Malo dijo en una entrevista que ya no necesita cantar “La papa sin cátsup” para que la gente sepa quién es. En efecto, no la incluye en el programa, sin importar que sea la canción más famosa de su autoría. Además, nadie se la pide.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Al finalizar la ceremonia, el festejado cumple la promesa de firmar portadas de Mis XV, el más reciente de sus álbumes, compuesto de éxitos y tres temas nuevos. La fila que hacen sus fans casi a medianoche es más larga que la de las tortillas al mediodía, signo inequívoco de que Lazcano Malo ya es algo más que un hit de Gloria Trevi.

Programa
Gracias al rock / Club de Tobi / Función de martes / Cuéntame – Dos tallas / Mi materia prima / Hombre de hojalata / Rayito de sol / Naturaleza muerta – Sirena / Soltero maduro / Hoy me retiro – Talón de Aquiles / Te amo / Tardes de domingo / Tu tutú / El rey del universo / Cerrado por reparación / El feo / Huitzilopochtli / Caballito de mar / Delirios de cigarra.


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