sábado, 4 de mayo de 2013

Quatrotango: Tradición y ruptura

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Quatrotango plays Quatrotango / 4 de mayo, 2013 / Función única / 
1:45 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

David Cortés
La atmósfera es relajada. Quatrotango regresa al Lunario y lo hace con un programa en el cual conjugan tradición y ruptura. Una de las novedades, porque hay varias esta noche, es que el lugar que tradicionalmente ocupa tras el piano Gabriel Clenar hoy lo ha tomado, como invitada, Lorena Eckell, quien no obstante su juventud suple con solvencia al titular.
El concierto se compone de dos partes bien diferenciadas, de dos tonos distintos, de colores antagónicos. Marcelo Rebuffi, el violinista, anuncia que la primera parte se conforma, a la manera de una breve historia del tango, por temas clásicos con composiciones de Mariano Mores y Carlos Gardel, entre otros.
Este segmento es como una oda arrebatadamente sentimental. Si bien Quatrotango es un ensamble instrumental, eso no le impide reproducir la languidez, el ensimismamiento, la melancolía y las contradicciones de las pasiones humanas, principalmente del amor. Violín y piano dialogan y trazan bocetos trágicos, mismos que son secundados por el bandoneón de Omar Massa, quien las más de las veces es el encargando de subrayar la tristeza, de poner más sal a la herida, una labor en la que el contrabajo de Gerardo Scaglione ayuda a pintar la profundidad. En estas composiciones habla la urbe, la tierra, el polvo, el arrabal; son miradas apasionadas a la vida de la canalla, realzadas cuando José Manuel Chu, tenor invitado, toma el micrófono para ensalzar el dolor.
Cuando llega la segunda parte, el tono cambia y no precisamente de manera sutil. El cuarteto argentino acomete las composiciones de Astor Piazzola, ese renegado del tango a quien muchos vieron como un subversivo cuando él mismo se asumía un continuador. Pero una cosa son los deseos y otra la realidad. Los temas narran otro contexto, aquí la vida de la calle se ha abandonado en pos de la sofisticación de la sala de conciertos. Las composiciones son más pulidas, menos vivas, más estructuradas, y el punto de inflexión no está en la interpretación de Quatrotango, que toda la noche raya en lo excepcional, sino en el origen mismo, en la cuna que las vio nacer.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Al final, el milagro de una climática coda lo consigue una melodía que parece llevar todos los años encima y no obstante mantiene su capacidad de conmover. ¿Qué otro tango  puede obrar ese milagro sino “La cumparsita”, de Gerardo Matos Rodríguez? Tango que ha sido interpretado y, hoy no es la excepción, tarareado innumerables ocasiones, sin llegar al agotamiento.

Programa
La cumparsita / Ganar un país / Quejas del bandoneón/ Tanguera / Volver / Danzarín / Por una cabeza / El día que me quieras / El otoño porteño / Oblivion / Libertango / Verano porteño / Dimensión de Mr Eckhardt / Balada para un loco / Adiós Nonino / La cumparsita / Estrellita.

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