viernes, 5 de abril de 2013

María Daniela y su Sonido Lasser: La fiesta interminable


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

5 de abril, 2013 / Función única / 1:40 hrs. de duración /
 Promotor: Francisco Javier Zepeda Ortega 

Alejandro González Castillo
Envuelta en látex color negro, calzada con botines y con una capa descansando en su espalda, María Daniela no pierde tiempo una vez que los reflectores iluminan sus gafas rojas y empuña un micrófono forrado de chaquira: “Para mí, salir de fiesta es mi religión”. Tras ella, Emilio Acevedo activa unas cuantas perillas, presiona algunos botones y mientras levanta la visera de su gorra señala al público; se trata de la señal de arranque, una orden que ningún invitado desatenderá.
La de María Daniela y su Sonido Lasser es una fiesta excepcional, pues la pista de baile opera como anfitriona de la intriga. Las risas tienen lugar, por supuesto, también el flirteo y la camaradería; pero a cada compás, maléficamente, la tensión se asoma entre comisuras. Para ejemplo está “Chicle de menta”, una tonada que luce inocente siempre que su baile se confunda con una sesión de aerobics, pero que entre estrofas ofrece un catálogo de castigos para ese chico de modos toscos, habilidoso para juguetear con emociones ajenas. Es en ese paraje, el de las dudas y el desamor, la infidelidad y la confusión, que el dúo ha encontrado sus éxitos más sonados a lo largo de diez años de carrera, desde que Acevedo decidió andar un camino paralelo al de Titán, uno de los grupos con el que se hizo de una reputación en el subterráneo capitalino.
Con tres álbumes editados (María Daniela y su Sonido Lasser, Juventud en éxtasis y Baila duro) y presentaciones en Colombia, España, Chile, Japón y Estados Unidos, esta noche la dupla apenas ofrece descanso a sus escuchas. Acaso “Tu sombra” sea el único espacio para relajar las musculaturas de quienes con dificultad apuran a los meseros para que los tragos lleguen antes que “Miedo”, el tema que puso a los músicos en el mapa de la radio nacional con la historia de una chica que confunde analgésicos con drogas de diseño.
Tan importante como repasar el temario propio, para Emilio y María resulta imprescindible citar sus influencias. En ese sentido, el listado de canciones prestadas es amplio, pues va de “Yo tenía un novio” (Rubi y Los Casinos) y “Carita de ángel” (Rigo Tovar), a “Duri duri” (Click) y fragmentos de “La cabra” (The Farmlópez) en “A bailar”, aunque habría que hacer una mención especial a “Bailando” (Paradiso), todo un himno para los amantes de las luces estroboscópicas que se hila a la perfección con un tema harto popular gracias a su constante rotación para ambientar los créditos de un reallity show, “El bar provoca”, sin hacer de lado coquetos guiños a los imaginarios de Alaska y Billy Idol.  

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
“Fiesta de cumpleaños”, finalmente, significa el cambio de uso de la pista de baile. Es decir, trae consigo la mordida al pastel, la colisión de los globos, la guerra de confeti, el arribo de la piñata. Esta es la fiesta de mi cumpleaños, los voy a tratar a todos como mis esclavos, canta Daniela desde el escenario cuando está a punto de despedirse. Pero nadie parecer sufrir congoja con el adiós. ¿Dónde va a hacerse el after?, se pregunta un grupo de chicas mientras avanza hacia la salida. Ya en un taxi, las féminas indican el nuevo destino al conductor porque la noche es joven, pese a que el horario de verano indique lo contrario.

Programa
Pecadora normal / Abismo / Mentiras / Es mejor así / Garras de tigre / Chicle de menta / Asesiné a mi novio / Carita de ángel / Bailando / No te aguanto más / 100 × hora / Yo tenía un novio / Miedo / Cielo rojo / Tu sombra / A media noche / Duri duri / A bailar / Fiesta de cumpleaños / Pobre estúpida / Baila duro / El bar provoca / El tuviera no existe.


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