jueves, 7 de marzo de 2013

Gloria Trevi: Una libertad madura



Fotos: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

Agárrate Tour / 7 de marzo y 27 de junio, 2013 / Dos funciones / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: Eventos Nicos S.A. de C.V.

David Cortés
Mujer polémica, Gloria Trevi gusta de hacer las cosas de manera que no pasen inadvertidas; sin embargo, de unos años a la fecha concentra sus esfuerzos en la música, en su canto, aunque sigue siendo provocadora, toda una heterodoxa. Su show trae los condimentos de una mega producción: vestuarios espectaculares, humo, apuestos bailarines, esculturales bailarinas, complejas coreografías y mucha locura. Pero la diferencia está en la empatía, en la comunicación que la norteña establece con su público.

Toda la noche se dirige al respetable con el grito de “¡Qué tal capirucha!”, y no escatima ni un ápice de energía, ya sea en los monólogos previos a algunas de sus canciones o en los complicados pasos de baile. En realidad, Gloria Trevi está muy lejos de haberse convertido en un espíritu domesticado; aún es salvaje, irreverente, iconoclasta.

Es el retrato de una fémina moderna ―no hay que olvidar que inicialmente su imagen y las letras de algunas de sus canciones, así como su forma de bailar, abanderaron a una nueva camada de cantantes que acabaron con la hipocresía―, una mujer que ha madurado, pero que se niega a ser sometida. Y ése es, probablemente, uno de los subtextos de la noche, mismo que no sólo aflora en sus canciones, sino también en sus bailables.
En un momento del concierto, la cantante pide que suba un joven “guapo y virgen”. Una vez encontrado el candidato, ya no tan joven y mucho menos virginal, la Trevi lleva a cabo el sketch de la dominatrix. Lo atrae, lo despoja de los lentes, le quita la camiseta, la camisa; amenaza con bajarle los pantalones, pero ante la resistencia de éste, termina por tenderlo en el piso, lo cabalga y finalmente le pone el pie encima.
Y si eso fuera poco, la música de sus composiciones está perlada de mucha fuerza. Hay en ella una infusión de rock, aderezada con pop que nos recuerda que es todo un fenómeno de principios de los noventa, época en donde géneros populares como la balada y el pop en español se abrieron ante el empuje de músicas más agresivas. Hoy, la Trevi lo hace patente en un par de versiones en español de “The Last Kiss” y “I Can’t Get No (Satisfaction)”, la última convertida en una declaración de principios de esa dama que finalmente aprendió a ejercer su sexualidad y a tomar responsabilidades sobre su propio cuerpo.
Y ella, vuelta un icono, una lideresa, se encarga de recordar a la mayoría de las mujeres aquí reunidas, de los múltiples agobios, satisfacciones y sinsabores que implica ser mujer en un país como México. Ya sea para hablar de las bondades de ser madre o de la pertinencia de la intolerancia para con los hombres, Gloria Trevi siempre encuentra el tono justo, las palabras adecuadas y los gestos necesarios para calar allí, en la médula, en la espina dorsal de sus fans.
Y luego del acto preparatorio, lo demás es seducción, una seducción a veces velada, las más de las veces explícita en donde los atuendos o los movimientos lascivos de algunas de sus coreografías, también dan señales de la liberalidad alcanzada en años recientes.
Así, uno a uno, se desgranan aquellos temas que el imaginario colectivo hizo éxitos. Pero claro, el tiempo siempre será insuficiente para interpretar las melodías preferidas y no faltan los recuentos ya no de lo que se ha cantado en la noche, sino de los temas aún ausentes. Y ella, magnética, imponente, con un ángel gigantesco, lo sabe y hace concesiones. Pide a los asistentes que mencionen qué canción desean escuchar y complace a algunos en un popurrí armado improvisadamente.

Fotos: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

Cuando se despide, abundan las caras satisfechas, pero tal vez el desfile a la salida es más agradable porque muchos habrán de regresar en tres meses cuando la regiomontana vuelva a presentarse nuevamente y lo haga con otro sold out, como ya se ha hecho costumbre en la trayectoria de esta mujer.

Con el dedo en el renglón
Gloria Trevi es una mujer de múltiples vidas. Volvió a nacer artísticamente en 2004 y uno de sus primeros pasos fue la edición del álbum Cómo nace el universo: el empujón que necesitaba para retomar su carrera. Así, dos años después, y luego de una gira (Trevolución) planeada para visitar cerca de setenta ciudades, pero que tuvo que interrumpir al saberse embarazada, lanzó La trayectoria, disco grabado en vivo que incluyó algunos temas inéditos. Una de las principales novedades que presentó en la aparición de su siguiente producción (Una rosa blu, 2007), fue una composición que cantó a dueto con Olga Tañón.
Sin quitar el dedo del renglón, Gloria Trevi apareció en el reality El show de los sueños y compuso canciones para la banda sonora de la serie Mujeres asesinas 2.
En 2011 publicó Gloria, su octavo disco en estudio, al cual siguió la aparición de Gloria en vivo que incluyó una versión en español de “Gloria”, el tema popularizado por Laura Branigan. En 2012 y como reconocimiento a su trayectoria, recibió una Luna del Auditorio en la categoría de pop en español. (D.C.)

Programa
Punto G – Agárrate / Pelo suelto / Hoy me iré de casa / Dr. Psiquiatra / Soledad / Vestida / Aurora / Cinco minutos / Me siento tan sola / Hoy no voy a gritar / El recuento de los daños / Amor apache / Con los ojos cerrados / A la madre / Chica embarazada / Lloran mis muñecas / Tu ángel de la guarda / El último beso / Satisfecha / Todos me miran / Gloria / ¿Qué voy a hacer sin él? / Popurrí / Mañana.



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