sábado, 16 de marzo de 2013

Francesca da Rimini: El botín de los hermanos Malatesta

Foto: The Metropolitan Opera

Ópera en vivo desde el Met de Nueva York / 16 de marzo, 2013 / Función única / 
4:00 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C. 

Fernando Figueroa
“Un milagro de perfección lírica y acústica”. Así calificó el maestro Sergio Vela ―en su tradicional charla previa, en el Lunario ― esta ópera de Riccardo Zandonai, al mismo tiempo que se preguntó por qué se representa tan pocas veces a nivel mundial, sin encontrar una respuesta lógica. Varias horas después, la mayoría de los asistentes al Auditorio Nacional salían del recinto pensando que, en efecto, es una obra maestra menospreciada.
La producción del Met neoyorquino es una reposición del montaje de Piero Faggioni, realizado en 1984 y 1986, y lo más conmovedor es que el rico vestuario de Franca Squarciapino sigue siendo el mismo, previa reparación delicada y amorosa por parte del Lincoln Center.
El director de orquesta, Marco Armiliato, considera que “Francesca da Rimini es una de las óperas más importantes del repertorio italiano, bella, compleja; una mezcla de Puccini, Wagner, Mascagni y Strauss”. Marcello Giordani (Paolo Il Bello), dice que se siente como pez en el agua en esta obra creada por varios genios de su país.
En efecto, se trata de una ópera italiana desde su concepción. El libreto de Tito Ricordi está basado en la obra homónima de Gabriele D’Annunzio, quien se inspiró en el canto V del Infierno, de La divina comedia, de Dante Alighieri. Por si fuera poco, el poeta florentino escribió ese fragmento de su colosal obra pensando en la historia verdadera de Francesca de Rimini, una noble de la Edad Media que fue obligada a casarse con Giovanni Malatesta por razones políticas.
Francesca da Rimini (Eva-Maria Westbroek) recibe la noticia de que contraerá nupcias con Gianciotto Malatesta (Mark Delavan), a quien no conoce. Paolo Il Bello, hermano del prometido, va a casa de Francesca para ultimar detalles, pero ella piensa que se trata de su futuro esposo y se enamora a primera vista; a Paolo le sucede lo mismo. Para rematar la tragedia de la dama, Malatestino (Robert Brubaker), el hermano menor, también la desea y se lo hace saber de mala manera.
El matrimonio entre Francesca y Gianciotto se lleva a cabo, pero la pasión entre ella y Paolo es incontenible y, obviamente, se desborda. Cuando Malatestino se pone demasiado impertinente, Francesca lo acusa con su marido; en venganza, el benjamín le dice a Gianciotto lo que sucede en su alcoba cuando él se ausenta. El marido constata el engaño y mata a la pareja de infieles.
En este drama tan escabroso, el personaje central es la mujer, quien vive en medio de un fuego cruzado de sentimientos. Gran parte de la crítica especializada coincide en señalar que la voz poderosa y el histrionismo de Eva-Maria Westbroek transmiten con eficacia la pasión y el patetismo de su martirio; según Financial Times, “rezuma calidez e inteligencia en el papel principal”. Cuando le preguntan cómo se preparó para esta ópera, ella responde: “Práctica, práctica, práctica”.
Para Westbroek también es un misterio por qué Francesca da Rimini no es montada con mayor frecuencia en las grandes casas de ópera. “Es una obra extremadamente rica en su partitura, con hermosas melodías, y armonías inesperadas; la orquestación a veces me parece impresionista”. Define a Zandonai como “un compositor único, no hay nadie como él”. Acerca de la temática, afirma que no le parece irreal: “Hoy en día, las mujeres aún son forzadas a casarse con desconocidos, y si no obedecen, las matan”.
Mark Delavan no ve a su personaje (Gianciotto) “como un chico del todo malo, pues si tu mujer te engañaba en la Edad Media, tomabas medidas radicales”. Robert Brubaker sí cree que Malatestino es un ser “completamente enfermo, enojado con la vida”.
Para Stephen Smith, de The New York Times, Riccardo Zandonai mostró en esta ópera “una inteligente economía en cuatro actos breves, con su seductor flujo y reflujo dramático”. Por su parte, el redactor de la agencia AP calificó a Francesca da Rimini como “la joya de Zandonai”.
Y un espectador del Auditorio Nacional, al salir de la función: “¿Por qué el mundo no habla todo el tiempo de Zandonai y Francesca da Rimini?”

La estela de Zandonai
Francesca da Rimini se estrenó el 19 de febrero de 1914, en el Teatro Regio de Turín, Italia. El Met la montó por vez primera en 1918, y tuvieron que pasar 66 años para que volviera al Lincoln Center, en 1984, con Plácido Domingo como Paolo y Renata Scotto (Francesca).
• En 1986, Ermanno Mauro sustituyó a Plácido Domingo; Scotto repitió en el papel estelar, pero The New York Times no la trató muy bien: “Tal vez ha pasado su momento, y para conseguir el efecto potencial de Francesca se requeriría una combinación de Callas y Duse”.
• El maestro Sergio Vela señaló en la charla introductoria que esta producción del Met se caracteriza por la belleza de la escenografía y el vestuario, aunque padecía de una excesiva fragmentación con tres intermedios y un cuarto acto divido en dos partes. Ambas advertencias resultaron totalmente acertadas.
• Antes de morir, Giacomo Puccini decidió que Riccardo Zandonai terminara su obra maestra, Turandot, pero su hijo, Tonio Puccini, se opuso y le dio esa tarea a Franco Alfano. 
• Otras óperas de Zandonai: Il grillo del focolare (1908), Conchita (1911), La via della finestra (1919), Giulietta e Romeo (1922), Una partita (1933), La farsa amorosa (1933). (F.F.)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.