miércoles, 27 de febrero de 2013

The Doors: Ya llegó el que andaba ausente



Conciertos legendarios. The Doors at the Hollywood Bowl ’68 / 27 de febrero, 2013 / 
Función única / 1:30 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Donde ahora hay una pantalla gigante, se han presentado tres veces en vivo Ray Manzarek y Robby Krieger (2004, 2007 y 2011). Lo han hecho bajo diversas denominaciones porque John Densmore no les ha permitido llamarse The Doors a secas, mítico nombre de la banda que ellos tres formaron con Jim Morrison. Y gracias a la magia del DVD, hoy está el cuarteto completo para eliminar, de algún modo, la asignatura pendiente de los fans mexicanos. Señoras y señores, con ustedes… El Rey Lagarto.
No se crea que las butacas del Auditorio Nacional están llenas de cabecitas blancas que han sobrevivido a la experiencia de cumplir medio siglo de vida o más. Incluso, hay un mayor número de veinteañeros que sesentones, dato que refleja la veneración heredada de una generación a otra. Y los jóvenes no vienen acompañados de sus papás, ni mucho menos, sino con amigos de la misma edad o con las respectivas parejas que también saben que Mister Morrison tenía buena yesca para encender el fuego.
¿Cuántos de los aquí presentes habrán tenido la oportunidad de ver a The Doors en El Fórum de avenida Insurgentes a finales de junio de 1969? Imposible saberlo. Por lo pronto, Guillermo Briseño comenta en un pasillo que él no estuvo ahí y nunca ha sido “muy fan” de la banda angelina. Morrison no le parece un gran poeta, “pero no se puede negar que era un tipo carismático, una leyenda, que le sigue gustando a los chavos”.
Algunos alumnos de Briseño se acercan a saludarlo y comentan que, en efecto, les gustó ver a The Doors en el Hollywood Bowl. Para ser más exactos, la noche del 5 de julio de 1968.
Guillermo Briseño confiesa que se deleitó viendo a su colega Manzarek en un teclado doble. ¿Mi Alegría?, le bromeamos, y responde: “Pues muy Mi Alegría, pero ya hubiéramos querido muchos tener un Hammond o un Farfisa como él. Es evidente que era el hombre orquesta, incluso llegó a cantar todas las canciones en algún concierto al que Morrison no asistió porque seguramente estaba hasta atrás”.
Precisamente, el tema del consumo de drogas por parte de Morrison es debatido al inicio de este material fílmico. Quienes fueron sus compañeros suponen que el frontman había tomado una dosis de LSD antes del concierto y por eso canta como en cámara lenta. La duda entre los sobrevivientes de la banda termina siendo si la cantidad de ácido lisérgico “fue excesiva o muy poca” para ponerlo en tal estado.
En cualquier caso, resulta fascinante constatar la habilidad de Manzarek, Krieger y Densmore para seguir musicalmente a Jim Morrison en su laberinto interior. Ahí está la sensualidad desbordada de “Light My Fire”, pero también la crítica antibélica de “The Unknown Soldier”, con el intérprete tirado en el piso luego de que la bala golpea la superficie del casco. No hay que olvidar que la guerra de Vietnam estaba en su apogeo y el 68 no fue un año cualquiera en ninguna parte del mundo.
En el cierre del concierto, por supuesto con “The End”, Morrison despeja la incógnita acerca de su estado físico. De pronto, voltea al piso y observa algo con mucho detenimiento; cree que se trata de un saltamontes e improvisa unos versos en honor al bicho; cuando se agacha e intenta cogerlo, vuela. Entonces dice: “Metí la pata, es una polilla”.
En ese mismo tema, cuando llega el momento de enviar mensajitos a papá y mamá, Morrison se tapa la cara y esboza una misteriosa sonrisa, que puede verse gracias a un gran acercamiento. Sucede que Paul Ferrara preparaba el documental Feast of Friends (1970) y por eso llegó al Hollywood Bowl con cinco cámaras, una de las cuales captó tal instante. 
Luego viene la danza chamánica alrededor de una fogata imaginaria y el tiempo se estira como una liga que nunca se rompe. Entonces, El Rey Lagarto ya no está en la pantalla gigante sino en el escenario del Auditorio Nacional, llegando a una cita que algún día tenía que cumplirse. El 5 de julio de 1968 es realmente el 27 de febrero de 2013.

Memorabilia hollywoodesca 
• En los comentarios previos a este concierto, integrantes de The Chambers Brothers ―teloneros en aquella ocasión junto con Stephen Wolf―, recuerdan que vieron llegar varios tráilers con cincuenta amplificadores y pensaron que ellos también podrían usarlos. Sin embargo, el promotor del evento les dijo que sólo eran para The Doors. El cuarteto de Los Ángeles quería que su música “se escuchara hasta Hollywood Boulevard” (a muchas cuadras de distancia), pero las autoridades no lo permitieron. Para Robby Krieger fue una gran frustración que su guitarra sólo estuviera conectada a dos bocinas. 
• Mientras The Chambers Brothers y Stephen Wolf tocaban en el estadio, Morrison, Manzarek, Densmore y Krieger cenaban en un restaurante chino, acompañados de Mick Jagger y Keith Richards. Durante la presentación de The Doors, Pamela Courson, novia de Morrison, estuvo en primera fila, sentada en las piernas del líder de The Rolling Stones.
• Este material de 2012 (Blu-ray) no sólo contiene temas restaurados sino también una sensible mejora en la imagen, respecto a la versión The Doors Live at The Hollywood Bowl, un VHS publicado originalmente en 1997. 
• En “Spanish Caravan”, Morrison toca una maraca y la vuelve a tomar en “Light My Fire”. (F.F.)

Programa
Intro / When the Music’s Over / Alabama Song (Whiskey Bar) / Back Door Man / Five to One / The Wasp (Texas Radio and the Big Beat) / Hello I Love You / Moonlight Drive / Horse Latitudes / A Little Game / The Hill Dwellers / Spanish Caravan / Hey, What Would You Guys Like to Hear? / Wake Up! / Light My Fire / The Unknown Soldier / The End.
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