domingo, 6 de julio de 2014

Rigoletto: Delito y venganza en Las Vegas

Foto: The Metropolitan Opera

Ópera en vivo desde el Met de Nueva York / 16 de febrero, 2013 y 6 de julio, 2014 / Función única / 
3:30 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa

Esta ópera de Giuseppe Verdi (1813-1901) se estrenó en el teatro La Fenice, en Venecia, el 11 de marzo de 1851. Originalmente, la acción se sitúa en Mantua, en el siglo XVI, pero ahora el Met presenta una espectacular versión de neón que se desarrolla en Las Vegas, en los años sesenta del siglo XX.

Y todo cuadra a la perfección.

El productor Michael Mayer, ganador de un Tony por el musical Spring Awakening, debuta en la ópera con un Rigoletto que se mueve no en los salones aristocráticos que imaginó Verdi sino en los casinos de la ciudad estadounidense que nunca duerme. En este caso, el célebre y amargo bufón está al servicio de un cantante inspirado en la imagen de Frank Sinatra.
El propio Mayer ha dicho que su Rigoletto está basado en el comediante Don Rickles, mancuerna de Sinatra cuando al divo le daba por hacerse el chistoso. Asimismo, están presentes personajes del célebre Rat Pack como Dean Martin y Peter Lawford, y un mafioso Sam Giancana que hace las veces de Conde Ceprano.
La escenografía de Christine Jones, quien obtuvo un Tony en ese rubro por American Idiot, muestra un opulento salón de juegos donde se desarrolla la mayor parte de la trama, y un pequeño antro de mala muerte donde se fragua el supuesto asesinato del Duque de Mantua. El vestuario de Susan Hilferty recrea con acierto el oropel de los empleados y la elegancia de los apostadores.
Basada en El rey se divierte, de Víctor Hugo, esta ópera narra la tragedia de Rigoletto (el barítono serbio Željko Lučić), un tipo con humor amargo al servicio del Duque de Mantua (el tenor polaco Piotr Beczala). El patrón es un millonario cuya principal actividad es conquistar mujeres guapas a base de engaños.
Varios cortesanos están hartos de las bromas mal intencionadas de Rigoletto y deciden vengarse. Ellos descubren que el bufón vive con una joven hermosa y suponen que es su amante, aunque en realidad se trata de su hija, Gilda (Diana Damrau, soprano alemana). La secuestran y se la ponen en bandeja de plata al Duque, quien la viola.
Para vengarse, Rigoletto contrata los servicios de Sparafucile (Stefan Kocán, bajo eslovaco). El matón suele atraer a sus víctimas apoyado en la belleza de su hermana Maddalena (Oksana Volkova, mezzosoprano rusa), una teibolera de Las Vegas que se enamora del Duque y evita su muerte.
Gilda también ama al Duque porque antes de la violación lo había conocido como un supuesto estudiante. Cuando Maddalena le pide a su hermano que mate a la primera persona que toque a la puerta, Gilda aparece, consciente de que eso salvará la vida de su amado. Sparafucile guarda en un saco el cadáver de su víctima y se lo entrega a Rigoletto; antes de tirar el bulto a un río, el bufón lo abre y descubre que dentro está su hija agonizante.
A Željko Lučić ―impecable en el terreno vocal― le falta desenvoltura escénica cuando suelta sus primeros sarcasmos, pero ese mismo acartonamiento resulta muy eficaz para un hombre que sufre ante el destino de su hija. Diana Damrau no parece una joven ingenua, pero la calidad de su fraseo y coloratura borran cualquier prejuicio visual.
La galanura y habilidades interpretativas de Piotr Beczala hacen posible que se le acepte como Duque de Mantua o crooner maloso; algo parecido sucede con Oksana Volkova, a quien en esta producción le tocó en suerte cantar cerca de una pecaminosa cama y alrededor de un tubo. Por otra parte, un personaje genial de Verdi es el coro masculino, que en este caso marca dramáticamente las intenciones malévolas de los enemigos de Rigoletto.
Anthony Tommasini, crítico de The New York Times, no cree que una versión de este tipo atraiga a los jóvenes a la ópera, pues los muchachos no conocen qué era el Rat Pack. Con todo respeto, ése no es problema de la producción. Se supone que quienes se acercan al Lincoln Center o asisten a un teatro para ver las transmisiones del Met son personas sensibles con hambre de nuevos conocimientos.

De Verdi, Plácido y Fleming
• En la charla introductoria, Sergio Vela comentó que Verdi sabía perfectamente que “La donna è mobile” se convertiría en una de las arias más famosas de la historia de la humanidad. Por eso retuvo la música de ese fragmento y se la dio al tenor de última hora; no quería que antes del estreno se filtrara y cayera en manos de los organilleros.
• En 1982, Jonathan Miller produjo una versión de Rigoletto ubicada en el barrio La Pequeña Italia, de Nueva York, a principios de los cincuenta.
• Željko Lučić y Diana Damrau han interpretado juntos los papeles de Rigoletto y Gilda en varias ciudades, especialmente en Frankfurt.
• En las entrevistas del intermedio, Piotr Beczala comentó que Plácido Domingo sólo le dio un consejo antes de interpretar al Duque de Mantua: “Diviértete”.
• Renée Fleming, presentadora de esta transmisión en HD, señaló que la historia de Rigoletto conserva toda su vigencia luego de un largo viaje de cuatro siglos, de Mantua a Las Vegas.
• En entrevista con Fleming, Michael Mayer dijo que en su primera incursión en la ópera quedó maravillado con el profesionalismo de los cantantes, quienes conocen a la perfección no sólo sus papeles sino el conjunto de la obra. (F.F.)
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