miércoles, 20 de febrero de 2013

Queen: La realeza en el Danubio


Conciertos legendarios. Queen: Hungarian Rhapsody. Live in Budapest ’86 / 20 de febrero, 2013 / 
Función única / 1:30 hrs. de duración / Promotor: FUANN Financiera S.N.C. 

Alejandro González Castillo
Hoy es, al fin, 27 de julio de 1986. Y tras estirar los músculos cuidadosamente, con tal de no molestar al compañero de asiento, la vista se dirige hacia la ventanilla para descubrir que el avión cada vez vuela más bajo, que casi pueden tocarse las frías aguas del río Danubio y que los gritos y aplausos de emoción que se escuchan en la nave obedecen al hecho de que el aterrizaje es inminente. Budapest espera.

Afortunadamente no hay maletas de por medio ni hace falta entregar documentos una vez en tierra. Lo verdaderamente importante es dirigirse de inmediato al estadio Ferenc Puskás, el cual tiene sus puertas abiertas desde temprano, aguardando a que decenas de miles ocupen su respectivo lugar. Ya sea en la gradas o en el campo, de lo que se trata es de permanecer lo más cerca del escenario que sea posible. Luego, esperar a que el sol descienda hasta ocultarse tras el horizonte porque esta vez sus flamas no serán requeridas; para eso se ha solicitado la presencia de una corona cuyas joyas son lo suficientemente brillantes. 
Ya con los reflectores encendidos, aparece Brian May y su guitarra; John Deacon pulsando el bajo y Roger Taylor tras los tambores. Con ese trío de músicos es suficiente ―ayudado ocasionalmente de Spike Edney en teclados y guitarra― para que Freddie Mercury se desempeñe con soltura. Así, el hombre del bigote escala estructuras metálicas a los costados del escenario, lleva a cabo movimientos gimnásticos de esquina a esquina y marcha como un soldado, retador y bravo. Aunque su movimiento más espectacular tiene lugar sin despegar las plantas de los pies del suelo, cuando simula arrojar algo al viento y, antes de que se estrelle contra el público, lo atrapa con su puño, siempre en el momento cumbre, siempre acompañado de una frase memorable, esperanzadora, del calibre de “I Want to Break Free”, por ejemplo.
Esta noche el grupo se encuentra justo en la cima de la montaña, a la mitad de una gira europea de proporciones mastodónticas titulada Magic Tour en honor a su álbum más reciente, A Kind of Magic. Y aunque es cierto que Freddie atrae todas las miradas, los oídos de la audiencia son asaltados una vez que Brian se queda a solas con su instrumento para, frente a un muro de amplificadores, presumir su destreza en las seis cuerdas durante unos cuantos minutos. En contraste, a continuación los músicos ahorran electricidad y concentran emociones una vez que toca el turno de “Love of My Life”, un dulce tema interpretado apenas con guitarra acústica y voz ante un público que aprovecha sus rimas para activar encendedores y, a su vez, luces de bengala.
Tras escuchar “Under Pressure”, “Radio Ga Ga” y, por supuesto, “We Will Rock You” y “Bohemian Rapsody” ―cuyo entramado coral, por cierto, resulta imposible reproducir en directo―, resulta complicado hacer a un lado la idea de que los autores de esas canciones conforman uno de los grupos más importantes en la historia del pop. En ese sentido, el final de su espectáculo, con el coro de “We Are the Champions” en las gargantas de miles, se antoja insuperable. Mucho más una vez que Mercury se pasea, muy orondo él, con una inmensa capa roja sobre sus hombros y una corona presionando su frente.
En medio del éxtasis que trae consigo observar a sus ídolos despedirse, de pronto, mientras corren los créditos del show, la sala del Auditorio Nacional se ilumina y los asistentes buscan la salida mientras estiran nuevamente la musculatura. Desafortunadamente ha llegado la hora de confrontar la realidad; ya es febrero de 2013. De golpe han transcurrido 27 años, pero no hay lamentos de por medio. De hecho, muchos observan sonrientes su boleto de entrada y lo guardan delicadamente en su bolsillo. Después de todo, se trata de su pase de abordaje, el único suvenir que trajeron de Hungría, adonde fueron a ver a Queen una vez, hace algún tiempo.

Freddie con sombrero de charro
Con The Game rompiendo records de ventas en las tiendas de discos, Queen hizo maletas para llevar a cabo de The Game Tour, cuyo extenso listado de citas incluía un minucioso plan de trabajo en Estados Unidos, Canadá, Europa e, incluso, Japón. Sin embargo, el combo inglés decidió visitar Latinoamérica por vez primera, haciendo presentaciones en México Argentina, Brasil y Venezuela.
Que un grupo de tales de dimensiones se presentara en México significó un hecho sin precedentes si se toma en cuenta que desde 1971, tras el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, todo aquello que estuviera relacionado con la palabra rock era motivo de censura. Corría el año de 1981 y finalmente, con unos cuantos contratiempos de por medio, el 9 de octubre en Monterrey (Estadio Universitario de Nuevo León), y el 17 y 18 del mismo mes en Puebla (Estadio Ignacio Zaragoza), el cuarteto ejecutó su repertorio para decenas de miles de fans que, hoy día, siguen sin olvidar la ya clásica imagen de Freddie Mercury con bigote y sombrero de charro. (A.G.C.)

Programa
Intro / One Vision / Tie Your Mother Down / In the Laps of the Gods / Seven Seas of Rhye / Tear It Up / A Kind of Magic / Under Pressure / Who Wants to Live Forever / I Want to Break Free / Now I’m Here / Love of My Life / Is This the World We Created…? / Tutti Frutti / Bohemian Rhapsody / Hammer to Fall / Crazy Little Thing Called Love / Radio Ga Ga / We Will Rock You / Friends Will Be Friends / We Are the Champions / God Save the Queen.
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