viernes, 1 de febrero de 2013

Myriam: En busca de la perfección

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Diez años / 1 de febrero, 2013 / Función única / 3:15 hrs. de duración / 
Promotor: Hugo Michelle Sandoval Mejuto

Rosalinda Palomeque

Una cámara la sigue por todo el escenario, ella sonríe y le lanza miraditas coquetas. Myriam festeja diez años como intérprete y, al igual que en sus inicios, mantiene un romance con ese artefacto.

“Camarita, camarita”, es la frase que selló su participación en La Academia, el reality show musical del cual fue ganadora en la primera edición. Durante ese programa, todos los días y sin excepción, Myriam buscaba un momento para iniciar un monólogo frente a la cámara en el que contaba sus alegrías y frustraciones.
Una década después, la artista hace un recuento personal y profesional, se califica como luchadora, comparte su experiencia como madre y dice que es una mujer completamente enamorada.
De sangre ligera, la chica de Monterrey dice las cosas sin pensar en el qué dirán; ésa es una de las razones por las que logra una empatía instantánea con el público, que siempre le regala frases de aliento.
El vínculo que forma con sus seguidores, muchos de los cuales la acompañan desde su triunfo en La Academia, los hace sentir entre iguales: “¿Qué están tomando, por qué a mí no me comparten nada? Esta noche hay que brindar”, les dice.
Todo se desarrolla en un ambiente de confianza, por eso no le incomoda reconocer cuando olvida una estrofa o entra tarde a una canción: “A ver, les tengo que decir la verdad, me equivoqué, la regué tantito”. Insiste en reparar su error, razón por la que durante la noche se escuchan algunos temas más de una vez. 
Ante la disculpa, la audiencia le echa porras, tal como si estuvieran en un estudio de televisión y de eso dependiera que Myriam ganara otra vez un concurso.
Paulatinamente va dando forma a su historia musical, pero cuando toca el turno a “Sola”, una canción de desamor que ella escribió hace varios años, enseguida aclara: “Éste no es mi caso, yo soy muy feliz”.
Para Myriam, la cámara que la sigue y para la que canta cumple un fin: recoge las imágenes que serán parte de un DVD, por eso le preocupa tanto cuando registra mal una nota o si se equivoca en la letra; así, mientras interpreta un popurrí con los temas que grabó en homenaje a Ana Gabriel, también se da tiempo para ayudar a producir el show.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Le siguen algunos clásicos como “El triste”, de Roberto Cantoral, y “Sin ti”, la versión en español de la balada setentera “Without you”, que hizo famosa Harry Nilson.
Myriam Montemayor se despide, pero regresa a interpretar “Mudanzas”, “Él me mintió”, “Úsame” y una versión corta de “Memories”. Entre la repetición de canciones para que quedaran perfectas, el relato de anécdotas y los cambios de vestuarios el tiempo se agota. Dice adiós sin ganas de marcharse, se despide del público platicando, agradeciendo y con la firme convicción de volverse a encontrar.

Programa
De mí enamórate / Popurrí: Acostúmbrame - Corazón sin dueño - Sin ti no hay nada - Porque soy mujer / Es difícil / Prefiero estar sola / Cambio de piel / Ya lo ves / No te equivoques / Popurrí homenaje a Ana Gabriel: Simplemente amigos - Mar y arena - Pecado original / Popurrí con teclados: Sola - Cómo sería - Dejárselo a la suerte / Lo que siento es amor / El triste / Sin ti / Mudanzas / Él me mintió / Úsame / Hasta el límite / De mí enamórate (bis) / Yo sin ti / Memories.


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