martes, 12 de febrero de 2013

El magistrado: Una pequeña y explosiva mentira

Foto: The National Theatre of London

The Magistrate. National Theatre Live / 12 de febrero, 2013 / Función única / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
The Magistrate es una comedia victoriana de Arthur Wing Pinero (1855-1934), que conserva una frescura inaudita luego de más de un siglo de su estreno en Londres, en 1885. Narra la historia del flemático juez Posket (John Lithgow), quien pierde la compostura al salir de juerga con su hijastro Cis (Joshua McGuire), un jovencito muy vivaz que supuestamente tiene catorce años. 

Luego de un hilarante juego de enredos, la parranda se complica cuando Posket y Cis huyen de una redada policial, pero en la misma son detenidas la madre y la tía del precoz muchacho. Sin saber en primera instancia que se trata de su esposa y su cuñada, el magistrado las juzga con severidad y las condena a siete días de prisión.
Varios años atrás, Agatha (Nancy Carroll), la madre de Cis, le había mentido al magistrado acerca de la edad de ella y de su hijo, con la intención de casarse con él, objetivo que logró. Ahora las cosas se complican porque un indulto judicial podría llegar en caso de que Cis no fuera menor de edad.
Finalmente, Agatha confiesa su “pequeña mentira” y el magistrado la perdona. Cis, quien de verdad creía tener catorce años, se entera de que realmente ronda ya los veinte y comenta: “Con razón ando tan inquieto”. Se refiere no sólo a su gusto por el póquer sino a sus devaneos amorosos con la joven maestra de piano y con la madura y rolliza empleada doméstica.
El nivel histriónico es tan alto que resulta difícil destacar el trabajo de alguno de los actores, sin detrimento del resto del elenco; no obstante, resulta evidente que Joshua McGuire es quien prende la mecha a la bomba repleta de carcajadas; su pequeña estatura es inversamente proporcional a su talento y por ello resulta un perfecto y pícaro Cis.
Según Michael Billington, el crítico de The Guardian, las mejores actuaciones provienen de la esposa mentirosa (Nancy Carroll) y de un personaje que aparentemente no tiene gran peso en la trama, el irascible coronel Lukyn (Jonathan Coy).
Mención aparte merece John Lithgow, célebre actor estadounidense de las series Dexter y 3rd Rock from the Sun. Él encabeza el reparto y, aunque lo suyo no es la vis cómica, cumple con gran eficacia su cometido: mostrar el aspecto ridículo de los hombres poderosos y almidonados.
La escenografía de Katrina Lindsay es el marco ideal para una farsa de este calibre, pues a ratos da la apariencia de que las paredes y los marcos de las puertas están a punto de venirse abajo, junto con la buena reputación del magistrado.
El director Timothy Sheader opta por incorporar algunas pinceladas de comedia musical ―en abierto homenaje a Gilbert & Sullivan― que a The Guardian le parecen excesivas, aunque otros medios las consideran divertidas y apropiadas, a manera de bisagras entre una secuencia y otra. 
Lo irrefutable es que las dos horas y media de duración de El Magistrado se van volando. Por algo será.
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