sábado, 5 de enero de 2013

Los troyanos: El inexorable destino

Foto: The Metropolitan Opera

Ópera en vivo desde el Met de Nueva York / 5 de enero, 2013 / Función única / 
5:30 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Minutos antes de la tradicional charla introductoria, un asistente a la misma le comentó al expositor que tenía miedo de enfrentar las cinco horas y media de duración de los cinco actos de Los troyanos. El maestro Sergio Vela le contestó que “las obras maestras duran lo que tienen que durar”.

En efecto, los trescientos treinta minutos son sólo un instante si se tiene en cuenta que esta ópera tuvo un proceso de maduración de cuatro décadas en la mente de Héctor Berlioz (1803-1869), quien siendo adolescente se enamoró de La Eneida, de Virgilio, y al cumplir medio siglo de vida le dedicó dos años a la creación de Los troyanos, sin tener la certeza de que algún día la vería en escena.
Desafortunadamente, Berlioz jamás presenció completa esta obra; sólo pudo ver los tres últimos actos durante el estreno de los mismos, en 1863, en un teatro secundario de París. Fue hasta 1957 que se montó en Londres una producción casi íntegra y, finalmente, en 1969, la totalidad, también en la capital inglesa. “Algo escandaloso”, según Sergio Vela, quien lamenta tal periplo “para una obra monumental y genial”.
En 1983, el Met realizó una producción con Plácido Domingo y Jessye Norman en los papeles principales, y en 2003 se estrenó el montaje actual, a cargo de Francesca Zambello, una artista versátil que es capaz de producir La sirenita en Broadway o Los troyanos en el Lincoln Center sin merma de calidad.
En las entrevistas de los intermedios, Zambello habló del privilegio que implica participar en la producción de una ópera tan importante en la historia de la música, pero tan costosa. Se refirió al hecho de que Los troyanos narra la historia del héroe Eneas, pero desde la perspectiva de dos mujeres fuertes como Casandra (Deborah Voigt) y Dido (Susan Graham). En la página de Met, la productora opina que tales personajes femeninos actualmente condensan la participación en de estadistas en la vida real como Eva Perón, Indira Gandhi o Hillary Clinton.
En escena, la presencia de Voigt (soprano) y Graham (mezzosoprano) es de gran impacto tanto vocal como actoralmente, aunque en el segundo rubro Graham muestra mayor elegancia y desenvoltura (lástima que la escena de su muerte sea tan fallida, porque es obvio que el cuchillo no la penetra y la sangre jamás aparece).
Deborah Voigt también interpretó a Casandra en 2003; ahora regresa más madura como cantante y con otras experiencias personales para dar vida a una mujer que ve el caballo de Troya y presiente la tragedia que el destino tiene preparado para su pueblo. En la página electrónica del Met, Zambello comenta que su primer montaje se realizó cuando aún estaba fresco el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, y que era imposible no relacionar el viaje de ambas civilizaciones rumbo a la ruina.
Héctor Berlioz escribió el libreto y por eso la ópera contiene el ambiente épico que él tanto gozó al leer los hexámetros de Virgilio. Pero sobre todo es un asunto musical, porque el autor francés pertenece a una elite donde caben muy pocos miembros. El maestro Sergio Vela recordó una anécdota, cuando Wagner dijo que había obras que sólo tres personas podían valorar desde el punto de vista orquestal, dados sus profundos conocimientos del tema: el propio Wagner, Liszt y Berlioz.
Al ser entrevistado, el director Fabio Luisi señala que “Los troyanos es una ópera clásica y revolucionaria a la vez; tiene gran influencia de Gluck, pero también ofrece nuevos aportes a la música. Se asemeja al Anillo del nibelungo (Wagner) en que ambas son obras totalizadoras”. 
A este festín artístico no ha podido asistir el tenor italiano Marcello Giordani; fue sustituido por el estadunidense Bryan Hymel (Eneas), quien tiene una actuación a la altura de sus coterráneas. En su cuenta de Facebook, Susan Graham ha escrito que jamás había visto que alguien fuera tan aplaudido en un debut en el Met, como Hymel en Los troyanos.
En resumen, cinco horas y media para observar una obra maestra que su propio autor no pudo ver en forma íntegra. Un verdadero privilegio para los asistentes al Met y al Auditorio Nacional de la ciudad de México.

De Virgilio a Bryan Hymel
• En la adolescencia, Berlioz lloraba al leer ciertos pasajes de La Eneida. Los troyanos está dedicada “Al divino Virgilio”.
• Joyce DiDonato, en plan de conductora, comenta que “Los troyanos son dos óperas en una”. Así es, pues en los dos primeros actos se narra la historia de Casandra en Troya y, en los tres siguientes, lo que acontece con Dido en Cartago, personajes de diferente tesitura.
• En el montaje del Met, el coro está integrado por 110 elementos, quienes deben realizar varios cambios de vestuario porque lo mismo son troyanos, que griegos y cartagineses.
• Según Susan Graham, el papel de Dido es “el monte Everest” en su carrera operística.
• Bryan Hymel cuenta que desde hace varias semanas vive “en una montaña rusa”. Se refiere al llamado de última hora para suplir a Marcello Giordani: subir a un avión, aterrizar en Nueva York, realizar pocos ensayos y debutar triunfalmente en el Met. La única ventaja es que ya había interpretado antes a Eneas y por eso pudo salir a flote en este “bomberazo”.
• Susan Graham le platica a Joyce DiDonato: “Conocí hace siete años a Bryan (Hymel), y lo primero que le dije fue: ‘Tienes una gran voz, espero que no vayas a echarla a perder con errores en tu vida’. Bueno, usé otras palabras más fuertes, pero el mensaje central era ése”. (F.F.)
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