viernes, 25 de enero de 2013

DLD: El todo y la nada

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

25 de enero, 2013 / Función única / 2:15 hrs. de duración /
 Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Un delator cruce de miradas tiene lugar cuando los versos de “Pagarás” le permiten a Francisco Familiar alejarse del micrófono. Entonces da un par de pasos hacia Erik Neville y ambos, sin necesidad de exclamar palabra alguna, entienden perfectamente por qué sus pupilas se encuentran, acompañadas de una sonrisa. “Lo logramos, al fin estamos aquí, tocando la misma canción que nos puso en el mapa hace diez años”, parecen decirse entre sí.

Y es que presentarse en el Auditorio Nacional no es algo que deba tomarse a la ligera. Así lo explica Francisco, quien previamente anduvo por los pasillos del recinto, repasando las fotos de los diversos artistas que cuelgan de las paredes. “Mañana que nos despertemos ya formaremos parte de un grupo muy selecto”, admite para de inmediato sugerirle a todos los amantes presentes que confiesen sus sentimientos, porque “éste es el lugar ideal para andar por el camino del amor”. Por su parte, el bajista Edgar Hansen no tiene más que asentir tras escuchar a su compañero y guiñarle el ojo a la audiencia, quien arroja olés al combo como si, en lugar de un trío de músicos, a quien tuviera enfrente fuese a un puñado de toreros.
Contrastando con la limpieza del suelo, sobre las cabezas de los músicos una maraña de cables transporta la energía que ilumina sus figuras. Se trata de tubos de luz que matizan cada uno de los elementos que el trío ha elegido para dividir su espectáculo: tierra, agua, aire y fuego. Contrastes que pueden rastrearse en el cancionero de hoy, en cada una de las historias que todos entonan, sabedores de que el amor es “Un vicio caro es el amor” tan nocivo como ese “Arsénico” que, pese a intentarlo, no pueden evitar ingerir.
No hay necesidad de recordar el dolor, dice el grupo en “Necesidad”; sin embargo, se ve obligado a hacerlo. “El lunes por la madrugada recibimos una noticia devastadora. Nuestro querido Arturo Rojas se nos adelantó”. Familiar se refiere a Doppler, el tecladista del grupo. Y la voz se le quiebra antes de terminar su petición, “¿qué les parece si lo despedimos con un aplauso?”, pero el público lo impulsa a mantener la garganta firme durante “Pide al tiempo”, al sacudir centenas de globos blancos entre los asientos. “Él está aquí, entre nosotros”, remata el cantante; “la vibra que se siente es impresionante”.
En realidad, sólo los ejecutantes saben a ciencia cierta cuántos cambios emergentes ocurrieron durante los ensayos, tras la fatídica ausencia de Rojas; mientras el público ―conformado por viernecinos que jamás permiten que la fiesta se agote― sólo se deja sorprender una vez que descubre cómo el temario de sus ídolos luce renovado con la incursión de un sexteto de cuerdas que endulza efectivamente las canciones más suaves, como “Se va” y “Mi voz”; al tiempo que la vieja urgencia de otras, como “Dixie” y “1 de octubre”, se mantiene intacta.

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Las últimas del listado, “Por siempre” y “Todo cuenta”, llevan a los fans a saltar de sus lugares con sentencias que, lejos de deprimirlos, los invitan a vivir con euforia cada minuto. Sólo hay que entender que nada es por siempre, indica la primera; mientras la segunda advierte que todo se va, todo cambia, todo se acaba. Sí, el todo y la nada, conceptos que antes parecían inmensos, inescrutables para los adolescentes que hoy pagaron su boleto de entrada, pero que de pronto se concentran, con arrasadora simpleza, en apenas tres letras: DLD. 

Erik Neville y el proceso de composición 
“Nosotros nunca hemos contado con una mecánica usual para componer. Por ejemplo, de repente a mí se me ocurre algo, sobre todo cuando estoy en el tráfico, y ya en los ensayos se lo enseño al resto del grupo; digamos que lo tarareo y todos lo ‘descomponemos’. Aunque a veces sólo existe un riff y de ahí nos vamos”.
“Recuerdo que una vez estábamos en un antro pequeño ―ahogados de borrachos― haciendo la prueba de sonido, y luego, en diez minutos, ya teníamos hecha ‘Equipaje de mano’. O ‘20 minutos’, por ejemplo, tiene ese título porque, efectivamente, a Paco le tomó esa cantidad de tiempo crearla”.
“Es importante saber ser paciente al trabajar en equipo. Somos exigentes con nosotros mismos a la hora ensayar; solemos demandar cuando alguno de nosotros se queda atrás. Esto lo hacemos, básicamente, para no repetirnos”. 
“Formalmente, nunca pensamos en hacer hits, pero cuando notamos que una canción tiene posibilidades de volverse exitosa, doblamos un poquito el brazo para conseguirlo. Aunque no siempre nos sale ¿eh?” (A.G.C.)

Programa
Animal / La llamada / Pagarás / A distancia / A-C / Pide al tiempo / Enculado / 20 minutos / Devuélveme / Sea / Canción de cuna / Se va / Viernes / Suicidio # 3 / 1 de octubre / Arsénico / Un vicio caro es el amor / El tamaño de las cosas / Dixie / Por siempre / Todo cuenta / Mi voz.


2 comentarios:

yukitxs dijo...

Sinceramente un concierto maravilloso!!!

andre loqiicztar Ibc dijo...

Genial y todo lo que se pueda derivar ... Una noche inolvidable y con mucho significado para DLD y fans que mejor que una noche de rock mexicano awww .... \m/ FELICIDADES lo lograron!!

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