sábado, 1 de diciembre de 2012

La clemencia de Tito: El adiós de Mozart

Foto: The Metropolitan Opera

Ópera en vivo desde el Met de Nueva York / 1 de diciembre, 2012 / Función única /
3:00 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Mientras compone la parte final de La flauta mágica, Wolfang Amadeus Mozart recibe el encargo de escribir una obra para la coronación de Lepoldo II como rey de Bohemia, y decide crear La clemencia de Tito, que en sus apuntes aparece como “ópera seria de Pietro Metastasio, reducida a ópera verdadera por Caterino Mazzolà”, según menciona el maestro Sergio Vela en la plática introductoria.


Para escribir el libreto, Metastasio se basó en La vida de los césares, de Suetonio. La anécdota gira en torno a varios actos bondadosos por parte del emperador romano Tito, quien pretende a Servilia, pero acepta que ella se case con su enamorado Annio; más tarde cancela la ejecución de Sesto, quien había intentado matarlo, azuzado por Vitellia (hija del anterior mandatario), quien también es perdonada.
Los papeles de Annio y Sesto fueron creados por Mozart para ser interpretados por sendos castrati, aunque en la actualidad son ejecutados por contratenores o mezzo-sopranos. En esta producción de Jean-Pierre Ponnelle para el Met, la estadounidense Kate Lindsey es Annio, y Elina Garanca un muy inquietante Sesto.
La anterior participación de Garanca en el Met fue como una sensual Carmen, de Bizet, y ahora encara con valentía y talento este reto travesti. Aunque vocalmente su trabajo es impecable, seguramente ningún espectador en Nueva York ni en el Auditorio Nacional cree realmente que ella es un hombre perdidamente enamorado de Vitellia (Barbara Frittoli). Lo que realmente se produce en el escenario son imágenes que atañen a la diosa Lesbos y que a nadie escandalizan: Elina seduce a Frittoli y Kate Lindsey a Lucy Crowe (Servilia).
La opción de utilizar contratenores en vez de mezzo-sopranos ha sido desechada en este caso, para regocijo de los muchos fans de Garanca y Lindsey, especialmente de la primera, quien posee no sólo gran belleza física sino también un amplio rango vocal, con una fina y expresiva coloratura. El diario New York Post ha dicho que “Garanca es una espléndida intérprete de Sesto, produciendo sonidos luminosos, que parecen quedarse suspendidos en el aire como perlas brillantes”.
En el intermedio, la letona comenta que no se siente presionada interpretando a Sesto, pues el papel principal recae en Tito (Giuseppe Filianoti, tenor); no obstante, hay críticos que piensan que esta ópera bien pudo llamarse “La traición de Sesto”, ya que su peso en la trama es tan importante como la del emperador o acaso mayor.
La presencia escénica de Filianoti no impresiona gran cosa, pero su timbre de voz es conmovedor. Al ser entrevistado comenta que, musicalmente, las óperas de Mozart poseen “una línea clara y un sonido puro en donde no hay lugar para la experimentación”; acerca de la temática en este caso, le alegra representar a un mandatario de buenos sentimientos, capaz de indultar a sus enemigos.
Barbara Frittoli sí consigue un par de dieces como cantante y actriz; es una potente soprano plena de matices, además de una encantadora y convincente villana. Crowe y Lindsey poseen voces privilegiadas, pero forman una pareja romántica un tanto anodina.
La escenografía y vestuario fueron creados para el Met por Jean-Pierre Ponnelle desde los años setenta; en ambos casos recrean un ambiente dieciochesco, aunque en realidad la historia se desarrolla en el siglo I D.C. La iluminación de Gil Wechsler es sobria y eficaz, destacándose en el momento que sugiere un incendio en el Capitolio.
La emocionante y enérgica dirección musical es de Harry Bicket, quien al ser entrevistado comenta: “No puedo imaginar la agonía que estaba viviendo Mozart al componer su última ópera; estaba enfermo, con deudas y viajando para conseguir trabajo. La clemencia de Tito es una obra muy personal, en la que él destila toda una vida de experiencias personales y musicales”. Acerca de la orquesta del Met, dice: “Es el grupo más flexible al que jamás haya dirigido”.

Masaje y ping pong
La clemencia de Tito se estrenó en el Teatro Nacional de Praga, el 6 de septiembre de 1791; Mozart falleció el 5 de diciembre de ese mismo año.
• Sus óperas más populares son comedias profundas como Don Giovanni, Las bodas de Fígaro y Cosi Fan Tutte. La clemencia de Tito es considerada una gran síntesis de la ópera seria.
• En declaraciones de Elina Garanca a la página oficial del Met, la mezzo-soprano comenta que lo más difícil de esta ópera son los recitativos largos del segundo acto porque requieren un gran control en la respiración. El aria “Parto, parto” la define como un maravilloso juego de ping pong con el clarinete.
• Alfredo Kraus solía decirle a su alumno Giuseppe Filianoti que “las óperas de Mozart son un masaje para la voz”.
• Lucy Crowe (Servilia), quien debutó en el Met, declaró en el intermedio que tenía dudas acerca de si su voz sería capaz de llenar el recinto, pero se disiparon muy pronto al percatarse de la excelente acústica.
• No es la primera vez que Elina Garanca interpreta a un hombre. Antes lo hizo en El caballero de la rosa (Richard Strauss), Capuletos y Montescos (Bellini) y Los cuentos de Hoffmann (Offenbach). (F.F.)
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