jueves, 6 de diciembre de 2012

Javiera Mena y Siddhartha: Trayectorias paralelas

Javiera Mena. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional



6 de diciembre, 2012 / Función única / 2:30 hrs. de duración /
 Promotor: Kaiman Entretenimiento, S.A. de C.V.


Alejandro González Castillo
Para Javiera Mena no resulta complicado transformar el Lunario en el foro televisivo donde solía grabarse el programa Estrellas de los 80’s hace décadas. Por un lado, cuenta con la facha de Cyndi Lauper y los sonidos sintéticos que caracterizaron a Erasure; por el otro costado, a su público tampoco parece dificultársele aflojar los músculos para así abandonarse en la pista de baile al ritmo de “Yo no te pido la luna”, ese tema que Daniela Romo popularizara años atrás. 

La chilena viene de recibir aplausos en escenarios europeos y latinoamericanos debido a su capacidad para pasar del temario confesional y adolescente incluido en su debut discográfico, Esquemas juveniles, al pop sintético y desenfadado ―aunque igualmente delator de incertidumbre― que aloja su siguiente trabajo, Mena. Sin embargo, ambos mundos conviven eficazmente durante su espectáculo una vez que advierte “ya bailamos lo suficiente; no olvidemos que todos tenemos corazón”. Así, de “Cámara lenta” a “Primera estrella” apenas habitan unos cuantos compases y un puñado de recuerdos.
Acompañado de un cuarteto de músicos oriundo de Guadalajara, Siddhartha, al igual que la sudamericana, cuenta con un par de platos (Why you? y Náufrago) que le han valido ser nominado al Grammy Latino gracias a un sonido que acude al folk aderezado con cajas de ritmo y sintetizadores, pero también al pop distorsionado de melodías amables. De esta forma, armado con las doce cuerdas de su guitarra toma el escenario que Javiera abandona entre saltos y giros para de inmediato cambiar el ritmo de los tambores. 
“Sacúdeme” consigue que la multitud opaque la voz del cantante, sin embargo, resulta inevitable considerar entre estrofas, un tanto oculta, la importancia de Cerati en su entramado instrumental; una intuición que se transforma en certeza una vez que “Fue”, original de Soda Stereo, es ejecutada por el autor de “Volver a ver” para dejar claro que, a pesar de todo, hay influencias que deben leerse en voz alta.
Mirando hasta el fondo del recinto mientras repasa con sus yemas el ala de su sombrero, Siddhartha recapacita respecto al aislamiento ―“como que cada vez somos más y estamos menos solos”― y el público responde con una ovación afirmativa con la que los músicos se despiden satisfechos.

Siddhartha. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Ha sido una noche de propuestas distantes, aunque unificadas por el éxito. Una cita con exponentes que proyectan su música bajo sus propias reglas, alejados del reglamento de los sellos disqueros transnacionales  Una característica determinante si de comprender al rock que se ejecuta en el siglo XXI se refiere, pues ésta resulta tan trascendente para los escuchas jóvenes como el hecho de manufacturar canciones que les peguen directamente en el pecho.


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