sábado, 15 de diciembre de 2012

Aída: Monumental y conservadora

Foto: The Metropolitan Opera


Ópera en vivo desde el Met de Nueva York / 15 de diciembre, 2012 / 
Función única / 3:55 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
En diciembre de 2006, Roberto Alagna ingresó como Radamés al panteón de La Scala de Milán, luego de que fue abucheado por el público al finalizar la primera aria de Aída y, por si fuera poco, abandonó el escenario. Algunos días después, en entrevista con el diario español El País, el tenor francés sugirió que se había tratado de un complot.

Alagna relató: “Estaba en estado de shock, acababa de terminar ‘Celeste Aida’; se oyó un ‘bravo’ que inmediatamente fue sofocado por abucheos. Sentí que el suelo se abría bajo mis pies, no podía respirar y me fui. Pensé volver, pero el cantante suplente, Antonello Palombi, entró en escena empujándome sin que la orquesta dejara de sonar un instante”. 
También comentó que llevaba un mes sufriendo humillaciones e incluso amenazas. El estreno había sido un éxito, pero algunos diarios italianos hablaron de triunfo para todos y fracaso para Alagna. El escándalo estalló en la segunda función.
Un sexenio después, Roberto Alagna está nada menos que en el Lincoln Center, interpretando al guerrero Radamés. En el primer intermedio es entrevistado por Renée Fleming; se muestra agradecido con Peter Gelb (director general del Met) por esta oportunidad, y muy sincero comenta: “Tuve miedo en el aria inicial, es difícil empezar con un fragmento tan importante”.
Minutos antes, el público lo había ovacionado moderadamente, sin abucheos de por medio; sin embargo, los reflectores realmente estaban dirigidos hacia Liudmyla Monastyrska (Aída), soprano ucraniana que hace un debut triunfal en el Met.
The New York Times ha dicho que “Monastyrska es una estrella consagrada en el Teatro de la Ópera de su país y llega al Met como una artista completamente madura. Está dotada de una exquisita y redonda voz de soprano, que mantiene su brillo incluso en las notas más suaves. Su ‘O patria mia’ fue muy elaborada y bellamente coloreada con inflexiones oscuras que añadieron intensidad dramática”.
Acerca de la mezzosoprano rusa Olga Borodina (Amneris), NYT señala que “su rendimiento ha sido muy apasionado”, y recuerda que, en contraste con Monastyrska, lleva casi ciento cincuenta presentaciones en el Met y veinte años interpretando a Amneris.
Por eso no es extraño que Borodina le diga a Renée Fleming que el Met es como su segunda casa. Por su parte, Monastyrska externa su gusto por los papeles verdianos, “porque él suele mostrar mujeres fuertes”. 
La monumental producción es de Sonja Frisell data de 1988. Las grandes escenas muestran enormes esculturas del antiguo Egipto, y el vestuario de Dada Saligeri remarca el tono arcaico. En el escenario aparecen un centenar de actores, y otros tantos técnicos y utileros están detrás para manejar ascensores, cortinas e iluminación (Gil Wechsler); incluso hay caballos y ponis . Sin embargo, tanta majestuosidad no deja de ser una apuesta conservadora para el espíritu aventurero de Peter Gelb.
Tanto en el Met como en el Auditorio Nacional, y cientos de teatros más alrededor del mundo, se recrea el triángulo amoroso con tintes políticos Aída-Amneris-Radamés. El varón es un patriota capaz de dar la vida por Egipto, pero es más grande su pasión por la etíope Aída; eso le cuesta ser juzgado por alta traición y recibe como condena ser enterrado vivo. La protagonista se las ingenia para ingresar a la bóveda y morir en brazos de su amado, mientras Amneris se consuela rezando por el alma de quien la despreció.
Aída es una de las óperas más representadas desde su estreno, en el Teatro de la Ópera de El Cairo, el 24 de diciembre de 1871. Tan solo en el Lincoln Center se contabilizan mil ciento veintinueve veces, según comenta el jefe de archivo del Met, quien ante las cámaras muestra el vestido que en su momento usó Leontine Price como destacada protagonista, y muchos otros objetos de gran valor.
Luego de casi cuatro horas de soñar con un mundo faraónico, el público abandona el recinto tarareando la “Marcha triunfal”, que funciona como una sobredosis de vitaminas para enfrentar la realidad de la calle.

Mitos y realidades
• En la plática introductoria, el maestro Sergio Vela comentó que las espectaculares escenas de Aída no son importantes desde el punto de vista de la dramaturgia, por lo que se trata de una ópera de cámara (bromeó al decir que no estaba ebrio por externar tal afirmación).
• Vela también definió como mito la creencia de que Verdi compuso esta obra para ser estrenada en la inauguración del Canal de Suez.
• Giuseppe Verdi (1813-1901) no asistió al estreno en El Cairo, pero sí a la primera función en La Scala de Milán, el 8 de febrero •de 1872.
• El libreto en italiano fue escrito por Antonio Ghislanzoni. El principal antecedente del argumento es La Nitteti, de Pietro Metastasio.
• En el actual montaje del Met, el bajo esloveno Stefan Kocán interpreta a Ramfis; en 2009 hizo el papel de The King en el mismo escenario.
• Billy Hunter es el trompetista de la orquesta del Met a quien corresponde tocar la principal línea melódica de la “Marcha triunfal”. Dice que en esos momentos su instrumento hace las veces de “un tenor que camina por la cuerda floja”. 
• Liudmyla Monastyrska toca el piano en sus ratos libres sólo para relajarse (y dice Renée Fleming que lo hace muy bien). (F.F.)
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