martes, 27 de noviembre de 2012

Timón de Atenas: Retrato de la ingratitud

Foto: National Theatre de Londres

National Theatre de Londres presenta / 27 de noviembre, 2012 / Función única /
2:30 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Dentro de la amplia producción de William Shakespeare, La vida de Timón de Atenas (1607) es un caso singular pues su protagonista no tiene pasado ni futuro, y los otros personajes no poseen gran peso argumental, simplemente giran en torno al filántropo que se convierte en el más aguerrido de los misántropos luego de constatar que la ingratitud es una característica común en todos sus amigos.
En el texto original, Timón es un noble que ha hecho grandes favores al Estado, mientras que en el montaje de Nicholas Hytner es un moderno empresario y mecenas que gusta de agasajar frecuentemente a quienes le rodean. Dominic Cavendish, de The Telegraph, considera que Hytner “ha arrojado al protagonista al siglo veintiuno y el aterrizaje ha sido casi perfecto”.
Sucede que el montaje del National Theatre ha aprovechado el texto de Shakespeare para referirse a la actual situación económica en Grecia y en casi todo el mundo. Michael Billington, de The Guardian, considera que la ruina económica y moral de Timón (Simon Russell Beale) es un espejo de la crisis actual del capitalismo, en la que no faltan multitudes enfurecidas ocupando calles y plazas públicas.
Muchos estudiosos de Shakespeare creen que La vida de Timón de Atenas es una obra inconclusa, otros creen que fue escrita al alimón con algún otro autor, y unos cuantos se atreven a calificarla de una pieza francamente fallida. Sin embargo, el montaje de Hytner posee una gran fuerza dramática, pues ha eliminado la historia paralela de Alcibíades y muestra a Timón como un Rey Lear sin trono, ni gloria, ni dinero.
En el primer acto, aparece el filántropo departiendo con todos los amigos a quienes ha ayudado de alguna forma; él es el centro de toda clase de adulaciones, pero un cínico filósofo se atreve a cuestionarlo en todo momento. En el segundo acto, Flavia, asistente de Timón, le informa que está prácticamente en quiebra; él envía mensajes a todos sus amigos para que le presten dinero o paguen los préstamos que le deben. Nadie acude en su ayuda; entonces, él les ofrece una escatológica cena de despedida y huye al campo para vivir en la miseria. En ese momento surge su crítica feroz al sistema y al género humano en general.
La actuación de Simon Russell Beale como Timón es tan impactante como en otras puestas recientes del National Theatre de Londres: Mucho ruido y pocas nueces, Collaborators y London Assurance. Lo acompañan Deborah Findlay, Martin Chamberlain, Paul Higgins y otros actores que bailan al compás que marca el líder.
La escenografía de Tim Hatley se limita a una gran mesa para los banquetes, oficinas vacías y espacios llenos de basura y cascajo para ubicar a Timón en su desgracia. La iluminación cumple la vital función de mostrar los claroscuros del personaje central.
El crítico D.L. Groover (Voice Places, de Houston) ha resumido brillantemente el fondo de la trama: “La más sombría mirada de Shakespeare a la humanidad”.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.