jueves, 22 de noviembre de 2012

Reik: La luz de Mexicali

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Tour Peligro / 22 de noviembre, 2012 / Función única / 1:45 hrs. de duración /
Promotor: Westwood Entertainment, S.A. de C.V.

Julio Alejandro Quijano
Antes de entrar en acción, los tres integrantes de Reik cierran los ojos. Están al pie de una de las puertas de ingreso a la zona preferente del recinto, y los rodea una pequeña escolta preventiva. Desde ahí escuchan el eco de dos escándalos: uno a sus espaldas (cláxones de camiones y coches que lidian con el recientemente inaugurado carril exclusivo de bici-bus en Paseo de la Reforma) y otro que viene del interior del Auditorio (gritos de mujeres y hombres a punto de dejar la adolescencia y que lidian con sus deseos amorosos y sensuales, también de reciente inauguración).
La escolta se coloca en formación sencilla. La puerta se abre. Los tres Reik abren los ojos. Escuchan cómo el escándalo hormonal de sus fans opaca a la histeria de los automovilistas. Dan un paso al interior de la gradería y en tres segundos sienten el golpe del éxito. La luz de un reflector los deslumbra.
Una hora más tarde, ya sin el deslumbramiento y después de haber interpretado un popurrí con canciones de su primer disco, Julio, el guitarrista, dirá al público que su éxito tiene una explicación: el trabajo. “No piensen que llegamos hoy hasta acá porque éramos gente de mucho dinero o que fuimos paridos por una divinidad. No es así”.
Hay pruebas de ello. Cuando dejaron Mexicali, llegaron a la ciudad de México sin mucho dinero y rentaron un pequeño departamento en la colonia del Valle donde compartieron recámara, regadera y la convicción de que el sol brillaba mejor en su pueblo natal. “En Mexicali se ve la luz con toda intensidad, pero acá el cielo tiene como polvo, triste”, solía decir Jesús, el vocalista, al asomarse por la ventana de ese departamento chilango en donde vivieron de 2004 a 2006. Desde su cama, Bibi, el bajista, miraba al techo. Además del sol, le preocupaba el futuro: “¿Alcanzaremos el éxito?”. Julio, desde la regadera, los interrumpía para acordarse de la familia, los amigos, las raíces...
Siete años después, aquellos tres cachanillas que añoraban el sol de Mexicali entran al Auditorio corriendo entre las butacas. Cientos de manos los quieren tocar. La emoción de sentir la fama a cada paso provoca en Jesús un breve golpe de amnesia que él mismo explicará minutos más tarde cuando, luego de cantar “Peligro” e “Inolvidable”, se dirija al público.
Estaba planeado un discurso que resumiera sus incipientes años de Mexicali, la época de esfuerzo en sus primeros discos y los ideales hacia el futuro. Pero a Jesús se le olvidó: “Estuve dos semanas ensayando lo que les iba a decir, pero ya no me acuerdo”, explica.
Se le olvidó, entre otras cosas, que antes de la fama y el éxito la vida de los Reik transcurría “lenta y aburrida”, nada que ver con lo que provocan ahora que cantan “Noviembre sin ti”; por ejemplo, llanto inexplicable.
“¿Lloras porque te acordaste de tu novio?”, le pregunta una amiga a otra. “Sabes que no tengo novio”, responde. “¿Entonces por qué lloras?”, vuelve a cuestionar. “¿No ves que estamos en noviembre?” La otra no responde, pero también comienza a llorar. Cuando la canción termina, Jesús se quita la chamarra y dice: “A este paso voy a terminar encuerado”. En instantes, las amigas dejan el llanto y transitan al grito histérico.
Reik lleva un año con el Tour Peligro y hace mucho tiempo que Julio no va a Mexicali. Pero hoy precisamente una parte de Mexicali viene a Julio.
En medio la histeria juvenil que provocan al entrar al Auditorio Nacional por el pasillo de la butaquería, destaca la serenidad de un hombre y una mujer de unos sesenta años. Entre la luz, los gritos, los manoseos y la escolta, Julio nos los alcanza a distinguir. Lo hará más tarde cuando le toque el turno de saludar al público y los presente como sus padres: “Casi nunca me tomo la libertad de hacer algo personal en los conciertos, pero hoy se lo voy a dedicar a mis papás que están aquí conmigo. Y quiero aprovechar para recomendarle a todos los papás que nunca le digan ‘no’ a sus hijos. Mis padres siempre me apoyaron y por eso estoy aquí ahora”. 
 
Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Lamentablemente hay pocos papás en las butacas. Hay muchos más en la calle esperando a que sus hijos salgan del concierto. Por eso, Julio opta también por dirigirse a los adolescentes. “En Reik se vale pensar en lo que uno quiera, pero antes debemos creer en nosotros mismos. Crean siempre en ustedes”. Para sembrar esta idea, cantan “Creo en ti” y luego entra Samo, el vocalista de Camila, para interpretar “¿De qué me sirve la vida?”. “Definitivamente nos la creímos y por eso estamos acá”, remata Bibi.
Como prueba de su éxito quedan los quince segundos que tardaron los Reik en ir de la puerta del Auditorio hasta el escenario en medio de las butacas y con cientos de brazos anhelándolos. Como prueba de su trabajo, quedan los ocho años que han pasado desde que llegaron de Mexicali, ese pueblo grandotote donde el sol brilla más.

Tres norteños
El romántico. Esté o no enamorado, lo primero que hace Julio en las mañanas es agarrar la guitarra y cantar un tema de amor. Casi siempre “Yo quisiera”, uno de sus primeros éxitos. En un sentido más amplio, también es un idealista. “Vivimos en un mundo separado por política, razas, creencias y clases sociales. Pero de nosotros depende que dejemos un mundo mejor”.
El precavido. Ya habiendo grabado su primer disco, Bibi era al que menos le gustaba decir que ya eran exitosos y famosos. “No es que un día te levantas y dices ¡Guau, soy exitoso! Es un proceso”.
El seguro de sí mismo. La confianza se le nota en cada frase. “Yo me siento exitoso desde que firmamos el contrato con la disquera”, dice Jesús, para quien el resto (conciertos, fans, ventas) es algo que no define su talento. “Es un fenómeno que pudo o no haber sucedido. De todos modos ya éramos exitosos”.

Programa
Intro / Peligro / Inolvidable / A ciegas / Déjate llevar / No desparecerá / ¿De qué sirve? / Noviembre sin ti / Creo en ti / Vuelve / Fui / Tu mirada / Me duele amarte / ¿De qué me sirve la vida? / Te fuiste aquí / Sabes / Invierno / Yo quisiera / Qué vida la mía. 
 
 
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