sábado, 17 de noviembre de 2012

Karen Souza: Sofisticada sencillez


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional



Hotel Souza / 17 de noviembre, 2012 / Función única / 
1:15 hrs. de duración / Promotor: Manuel Paul Martínez

Alejandro González Castillo
Escudada tras diversos seudónimos, hace diez años Karen Souza comenzó su andar por una vereda denominada “música electrónica”; sin embargo,un día fue invitada a participar como vocalista en una serie de discos en donde se abordarían temas clásicos de los años 70, 80 y 90, aunque con la novedad de que éstos sufrirían un cambio de decoración comandado por un diseñador de interiores llamado easy listening.

La fórmula, por supuesto, resultó tan exitosa como un refresco de cola frío. Así, tras una apoteósica gira por Brasil, Karen descubrió que era hora de quitarse de encima el cancionero prestado para hacerse de un repertorio propio. Entonces se alió con Joel McNeely (reconocido por su relación con Tony Bennett, Al Green y Jaco Pastorious), Pamela Phillips Oland (quien ha compartido su pluma con Whitney Houston y Aretha Franklin) y cuarenta y cinco músicos para grabar Hotel Souza, su debut solista; el álbum que esta noche presenta ante un Lunario repleto de entusiastas que apenas interrumpen su silencio cuando la cantante da discretos sorbos a su bebida y, tímidamente, dice “gracias”.
Podría decirse que su rodilla se mueve al ritmo del baterista, el bajista y el pianista que la acompañan, pero sería especular; de momento, el público se conforma con sus tacones rojos y el puño sobre el cual recarga sus mejillas cada vez que el de las teclas desata sus dedos. Mientras tanto, lejos de los reflectores, las parejas toman sus manos mientras escuchan devotamente “Every Breath You Take” y “Have You Ever Seen the Rain”, originales de The Police y Creedence Clearwater Revival, respectivamente.
Conforme la noche avanza, y una vez que la argentina permite que sus músicos luzcan sus dotes como solistas, los temas más populares de Rod Stewart, Depeche Mode y Soft Cell son repasados hasta que el arribo de “Creep” (Radiohead) consigue algo más que aplausos y brindis. De pronto, de entre las mesas emerge el espíritu de una generación que pasó su adolescencia tal como solía hacerlo aquel personaje que Thom Yorke encarnó a inicios de los años noventa del siglo pasado: en desilusionado estado de incomprensión.
Así, justo cuando el trecho entre el escenario y quienes pagaron su entrada luce más corto que nunca, la cantante escapa para dejar a sus fans con las copas a punto de chocar. Y como nadie quiere irse a casa sin una dosis extra de recuerdos, la rubia se ve orillada a volver para repetir aquel tema herido que llevó al quinteto de Oxford a peinar las flamas del sol.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Unir la sofisticación del jazz y la bossa nova con la ligereza del pop no es nuevo; antes que Souza lo hiciera, otros emparejaron ambos rumbos con efectividad ―el disco recopilatorio Lounge-A-Palooza y las peripecias de Señor Coconut son referencias obligadas―; sin embargo, a juzgar por la euforia con que la estrella del escenario es despedida, esta noche ha quedado bien claro quién lleva la delantera en las listas de hits.


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