sábado, 24 de noviembre de 2012

Jesse & Joy: Trovadores sin edad

Foto: José Jorge Carreón´/ Colección Auditorio Nacional



¿Con quién se queda el perro? / 24 de noviembre, 2012 / Función única / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: Westwood Entertainment, S.A. De C.V.


Julio Alejandro Quijano

Al primer guitarrazo, como púgiles que saltan al cuadrilátero con el sonido de la campana, dos fans brincan de sus asientos, bailan, gritan y cantan: Miro al cielo está nublado / yo con prisa y sin bocado / y Murphy me ha burlado / una vez más / Aquí voy.


Él es un hombre de cabello completamente cano pero recortado al ras de cráneo, lo que le da un aspecto ligeramente juvenil; ella es una joven no mayor de trece años y canta ―más bien personifica― cada uno de los veinte temas que Jesse & Joy interpretan esta noche.
Son padre e hija y comparten la misma latitud en sus emociones. La diferencia es que luego de unos minutos, él termina noqueado y tendido en su asiento, ya nada más tomando fotos a su pequeña, quien le agradece con un abrazo el largo el sueño hecho realidad: ver al dueto ganador de cuatro Grammys latinos.
La escena se repite, con pequeñas diferencias, en todas las secciones del recinto. Una variante es, por ejemplo, la mamá que avanza por los pasillos con su hija de cuatro años en brazos hasta donde los guardias de seguridad lo permiten; ahí, ambas se imaginan bordeando el escenario con micrófono en mano, y cantan a dueto: Quisiera… llevarte al espacio sideral y volar como lo hace Superman.
El público es, en general, un mundo de adolescentes que ve en los cantautores la personificación de su otro yo, el que se libera en una canción, aquella que se atreve a decir todo lo que reboza en su corazón. Mónica, por ejemplo, grita, grita y grita a unas 20 filas del escenario; lo hace tan fuerte que logra llamar la atención de Joy, quien la invita a subir con ellos.
Mónica avanza. Es el centro de envidias. Porta su playera “I Love Jesse & Joy” y unas gafas negras enormes que le dan un simpático aire de ingenuidad. En el escenario, Mónica se sienta emocionada en el sillón donde un puñado de músicos intima para dar vida a la siguiente pieza. Mónica tiene la respiración entrecortada. La cámara la enfoca. Todo el Auditorio la observa. Suena la música de “Si te vas”. Y Mónica no se sabe la letra.
No importa. Nada es más importante esta noche que la música, que las letras, que bailar, tomarse la foto y subirla de inmediato a Facebook o Twitter, enviar mensajitos de amor vía celular, captar con la tableta "Me quiero enamorar".
El padre aquel de las filas de enfrente, que tras un inicio frenético ahora reposa en su asiento, mira a su hija. Se le nota que se enorgullece del amor platónico que cruza el corazón de su pequeña cuando le canta, iluminada, a quien todavía no llega a su vida: Llegaste tú y la esperanza triunfó, llegaste tú y volví a nacer. ¿O será que ese alguien ya llegó y el canto de su hija no es platónico sino dedicado a un compañero de secundaria?
Marifer es otra variante de estas escenas generacionales. En el asiento de al lado, su mamá estira el cuello. Ha llegado Mario Domm para, en trío, cantar un tema que compuso con Jesse & Joy en una noche de melancolía en Los Ángeles: “Llorar”. Marifer empieza a bostezar, ya pasan de las diez de la noche y mientras su mamá se pregunta "¿Con quién se queda el perro?", la pequeña se acurruca entre sus brazos y se queda dormida.



Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

¿Quién sabe? Tal vez Marifer está teniendo un encuentro con su futuro; tal vez en ella se esconde una Joy, la niña introvertida que se encerraba en la recámara a cantar y componer a solas, pero que en las fiestas familiares se veía obligada a superar la vergüenza porque su papá, orgulloso, le decía “ándale, canta para que te vean”. 

El despegue
Abril de 2005. Luego de tres años de negociación, los hermanos Jesse y Joy firman un contrato con Warner Music. Su primera presentación en vivo, sin embargo, no será en un foro tradicional, sino en una de las oficinas de la propia disquera, en la colonia Anzures de la ciudad de México.
Warner convocó a un puñado de periodistas especializados en música para dar a conocer sus lanzamientos de ese año. Entre ellos, destacan Jesse y Joy, quienes fueron convocados para cantar en vivo “Llegaste tú”, que era hasta ese momento la única maqueta terminada de lo que sería su primer disco. “Este dueto va a llegar muy lejos”, dijo un ejecutivo. Los periodistas, siempre escépticos, no dijeron “sí”. Esperaron a oír la canción. Pero en cuanto se escuchó la voz de Joy, los especialistas no sólo dijeron “sí”, sino que aplaudieron. Es cierto: ese dueto ha llegado muy lejos. (J.A.Q.)

Programa
Aquí voy / Espacio sideral / Con quién se queda el perro / Llegaste tú / Somos lo que fue / Esto es lo que soy / Tú mi poesía / Me quiero enamorar / Nuevos recuerdos / Volveré / Si te vas / Gotitas de amor / Con Mario Domm: Llorar / Chocolate / Ya no quiero / Adiós / La de la mala suerte / Ya no quiero (bis) / Corre.



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