sábado, 3 de noviembre de 2012

Finde y Thermo: Aguerridos existencialistas

Thermo. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


3 de noviembre, 2012 / Función única / 
2:20 hrs. de duración / Promotor: José Tajonar

Alejandro González Castillo
“Estoy a nada de llorar”, comenta Roy Alberto Cañedo apenas su temario le ofrece un descanso. Luce conmovido y el público aplaude su sinceridad efusivamente apenas se levanta de su banquillo y, mientras se seca el sudor, señala a sus compañeros, Carlos Méndez (bajo), Iván Pérez (guitarra y voz) y Kirby Eguiarte (guitarra), quienes aguardan la señal de las baquetas para de nuevo atacar sus instrumentos.
“A veces estamos inconformes con ciertas cosas, y ésta es nuestra forma de decirlo”, explica Cañedo antes iniciar “Vanessa” y continuar con la autoflagelación.
Thermo es la clase de grupo que ha elegido la agresión sónica del punk como vehículo para transportar sus desilusiones amorosas. Nacido en 1996, en Guadalajara, el cuarteto ha editado tres EP’s (Dance Core, ¿Dónde estás? y Acústico) y un par de álbumes (Arde en mí y Bajo el control del radar) en los que aborda pasajes instrumentales que podrían confundirse con los de sus colegas de Austin TV y letras donde el desgarro se anuncia como protagonista en temas como “Lo siento”, uno de los más celebrados esta noche debido a su herido perfil.
Una vez que el primer acto de la noche termina, y congruente con el grupo que le tendió el tapete de bienvenida, Finde continúa lamiendo las heridas que rondan los pechos de los asistentes, aunque adhiriéndoles, como si fuese necesario más ardor, dudas existenciales del calibre de “Rompecabezas”, donde el grupo capitalino medita: si fuera fácil regresar el tiempo y todo a su lugar, escaparía de la realidad. Así, Pepe (guitarra y voz), Manuel (batería), Arturo (bajo) y Til (guitarra y voz) repasan el temario que conforma Buscando ángeles y Nada es como ayer, el par de álbumes que han prensado, y agradecen a sus colegas de Guadalajara la oportunidad de compartir escenario mientras el público entrecierra los ojos, como si cada guitarrazo le atravesara lentamente las costillas.
Algunos se han atrevido ha llamarlos emos, como si esas cuatro letras pudieran condensar una historia que se advierte tortuosa y aguerrida. En realidad, los dos grupos que unen esfuerzos esta noche poseen un currículo que abarca igualmente foros subterráneos como canales televisivos; por lo tanto, saben que sus respectivos cancioneros van más allá de un recuerdo adolescente, mucho más lejos de una anécdota nocturna en el Lunario durante el otoño de 2012. 

Finde. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Porque a diferencia del sudor que escurre por las nucas de los asistentes, cada rima entonada durante esta cita permanecerá alojada como una esquirla en la mente de quienes pagaron su boleto. Y eso sí debe calificarse como algo muy, muy emo. 





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