viernes, 12 de octubre de 2012

Jannette Chao: Luces de bengala y acertijos

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


12 de octubre, 2012 / Función única / 1:50 hrs. de duración /
 Promotor: Samia May Ibrahim Musalem

Fernando Figueroa

En los albores del nuevo siglo, Jannette Chao entró por la puerta grande a la industria discográfica gracias a su talento y con el apoyo de una empresa trasnacional. Su álbum debut fue Batallas de sal, y el primer gran éxito “Más callado que la H”, que esta noche es solicitado a las primeras de cambio y durante un largo rato.
La complacencia llega cerca del final, con Chao y su guitarra a solas en el escenario, combinación que tiene un efecto similar a echarle gasolina al fuego. Los fans ―mayoritariamente mujeres― agradecen primero con gritos destemplados y luego coreando una protesta contra alguien que no quiere echar raíces sino, por el contrario, volar. En efecto, ¿quién dijo que el amor bastaba para ser feliz?; sobre todo cuando no hay un lugar en el corazón del ser amado.
Este tipo de reclamos no sólo se producen en las letras que escribe Jannette Chao, también en algunas dedicatorias muy explícitas. Antes de “La mujer que un día fui”, la regiomontana recuerda en mal plan a las progenitoras de “quienes nos ven enamoradas y creen que pueden hacer lo que quieran”.
La relación entre Chao y sus seguidoras es de verdaderos cómplices, aunque esta noche ella trae un mensaje que no se atreve a expresar de manera explícita. Se muestra agradecida con quienes la han apoyado y habla de una búsqueda que empieza a dar frutos; sin embargo, de pronto suelta un acertijo que queda volando en el ambiente y en las cabezas de quienes la idolatran: “Hoy me despido de una manera y espero encontrarlos de otra. Gracias por estar conmigo durante todos estos doce años”.
Tales frases parecen un adiós, aunque eso no concuerda con el hecho de que hoy estrena el primer sencillo ―“Luces de bengala”― de un álbum, aún sin título, que próximamente será comercializado a través de Internet.
Mientras son peras o manzanas, lo que importa es el presente, tal como lo dice la compositora para quien los gigantes no siempre son grandes. Chao brinda con mezcal por el aquí y ahora, y afirma que esa es la bebida perfecta para ver un concierto suyo.
La niña que rompía escobas para usarlas como micrófono, y que tocaba una raqueta como sustituto de guitarra, parece dejar atrás el pop ligero e inclinarse más al rock, acompañada de cuatro músicos que la siguen con intensidad en sus exploraciones sonoras.
El repaso a materiales que conforman Batallas de sal (2000), Marea alta (2004) y Cambia (2009) no es suficiente para quienes desearían amanecer en el interior del Lunario; son los mismos que presenciaron varias veces el musical Hoy no me puedo levantar sólo para escuchar a Chao como intérprete de Nacho Cano.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

El set list se ha agotado, pero las súplicas surten efecto. Jannette dice ciao al repetir “Luces de bengala”, una canción que detona nuevamente fuegos de artificio en los adoradores de una mujer que pregunta con coquetería: “¿Sí soy muy intensa?”

Programa
Gigantes / Porque dueles / ¿Dónde te pierdes? / Luna menguante / Todo cambió / Quiero / La mujer que un día fui / Del otro lado / Luces de bengala / Quédate conmigo / Opio y suero / Más callado que la H / Entre dientes / Luces de bengala (bis).


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