sábado, 1 de septiembre de 2012

Jorge Peart: Romanticismo estoico


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional



Jorge Peart… Vivo / 1 de septiembre, 2012 / Función única / 
1:55 hrs. de duración / Promotor: Antonio Amavizca


Julio Alejandro Quijano
He ahí en el escenario a un estoico… de la música romántica. En algún momento de su vida (entre tocar en bares de Coahuila a los quince años y estar hoy en el Lunario grabando audio y video en vivo para su cuarto disco), Jorge Peart aprendió de Epícteto que “no se debe pretender que las cosas sean como las deseas, sino desearlas tal y como son”. O como dijo el propio Peart antes de cantar “Esa noche”: “Cuando una mujer ya no te ama, es mejor darle vuelta a la hoja”. 

Convocados por el estoicismo aplicado al romance, cientos de discípulos de Jorge Peart se reúnen en esta peculiar ágora nocturna, en donde las enseñanzas se dan entre suspiros y botellas de vino. Al aparecer, el artista provoca una primera sorpresa, ya que se ha cortado el cabello. Durante diez años anduvo en festivales, auditorios y bares de la República Mexicana predicando su canción con un sello: el cabello largo. Sus seguidores aprueban el nuevo look al gritarle que se ve muy guapo y que lo aman. 
Con ayuda de otro cantautor de la misma escuela, Lazcano Malo (un estoico que le agrega humor a su filosofía romántica), Peart imparte primero la clase de noviazgo: “Era más sencillo cuando no existías en mis labios”.
Al Lunario-ágora también acude más tarde Miguel Luna, otro compositor allegado a la escuela de Peart, con quien incluso comparte lugar de nacimiento. “Un aplauso para mi paisano, con quien compuse esta canción”, dice al presentar “Estoy perdido”.
Para mejor asimilación del mensaje, en cada canción se proyectan videos en donde se ve que un pincel escribe verso célebre sobre el cuerpo de una mujer: “Este amor está de luto”, se lee en un cuello; “Nunca olvidamos del todo”, dice en el hombro; “Pásame otro cigarrillo para disimular mi dolor”, se lee en la espalda, aunque evidentemente la frase es larga y termina en una zona de muchas curvas. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Un tercer invitado, Santamorena, dueto de Niurka Curbelo e Ivette Guadarrama, convierten el Lunario-ágora en un jolgorio donde incluso algunos se paran a bailar. Desde su debut profesional, Jorge Peart contabiliza diez años de carrera al día de hoy. Cuando el concierto termina, agradece con una frase común: “Gracias por darme tanta felicidad”. En su caso, sin embargo, es una frase sincera, se le nota que las cosas, tal y como han sucedido esta noche, le tienen feliz. No hay que olvidar que Jorge Peart es un estoico.



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