domingo, 19 de agosto de 2012

Marisela y Los Yonic’s: La pareja ideal

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional


19 de agosto, 2012 / Función única / 
4:00 hrs. de duración / Promotor: Eventos Nico, S.A. de C.V. 


Alejandro González Castillo

Suele hablarse del amor como un sinónimo de ternura, tal vez en buena medida gracias al elocuente despliegue verbal de escritores como Gustavo Adolfo Béquer, quien echó mano de palabras como “luz” y “luna”, “ojos” y “Dios” con una soltura apabullante si de referirse a las artes amatorias se trataba.

Sin embargo, donde el romántico sevillano encontró pétalos suaves, José Manuel Zamacona se hirió con espinas, porque el cantante, lejos de anunciarse pleno al lado de su pareja, se confiesa usado, como “Un títere”; un maniquí al servicio de los caprichosos antojos de la mujer en turno. “Ni tu amigo ni tu amante, ni tu perro ni tu hombre”, entona el herido y su público lo acompaña, tal vez identificándose con ese “rival” al que se alude frecuentemente en el cancionero Yonic, aquél que también ha caído en el pozo de la desilusión.
Es José Manuel Zamacona Jr., uno de los ocho músicos encargados de curar las heridas del encargado del micrófono, quien agradece los aplausos: “gracias por apoyar la carrera de mi padre, uno de los mejores cantantes de la onda grupera de todos los tiempos, durante treintaicinco años”. El progenitor, por su parte, habla de amor, admiración y respeto hacia la audiencia antes de interpretar la “canción más grande de los Yonic’s”: “Palabras tristes”, una caricia entre tanto rasguño, una melodía que Béquer celebraría gracias a sus rimas plagadas de estrellas, primaveras y soles. Así, los suspiros del público al final del tema connotan complicidad antes de advertir el arribo de una mujer en cuyo diario, también, se baraja el desconsuelo.
Un corazón con cuernos y cola satánicos se asoma en su brazo izquierdo, pero esto no significa que Marisela sea una especie de encarnación diabólica ―“tengo una reputación no tan bonita, ¿y qué?”, puntualiza―; en realidad ella sólo le canta “al amor, aunque no siempre sea lindo”. Volviendo a la seducción de las palabras, habría que redactar que las cuatro favoritas de la intérprete son “respeto, amor, amistad y confianza”, porque de un hombre lo último que espera son “mansiones y joyas; ésas me las compro yo sola”. De este modo, la rubia asume su condición gustosa, “Sola con mi soledad”, pese a que una de las reglas que rigen su vida resulte contradictoria: “el que ha sido mío una vez, lo es para siempre”.
Si antes fueron los hombres quienes enlistaron sus dolencias, esta vez son las mujeres, reclamadas como “damas de hierro”, las que soportan el retumbar de ese rayo que pretende partirlas con tal de que el ser amado deje de ser suyo. Con una docena de músicos detrás de sí y un cuerpo coreográfico haciendo las veces de biombo cada vez que cambia de vestuario, la “Enamorada y herida” recibe a Marilyn Odessa, su hija, para juntas cantar “Amor de los dos” y aceptar que la incertidumbre rondaba su camerino antes de llegar al escenario: “y yo que pensaba que ya me habían olvidado, caray. Las amo”.
¿Pero cómo habrían de olvidar a la californiana ellas, sus escuchas, cuando el espíritu ranchero de “No me hablen de él” viene acompañado de un discurso revelador? “Esta canción se la escribí a un desgraciado que se portó mal conmigo. Porque cuando le dije que lo amaba me dejó, así, como si nada”.
Impulsado por las notas que conforman “Tu cárcel” y “Si no te hubieras ido”, y al grito de “¡qué vivan Los Bukis!”, el talento de Marco Antonio Solís es elogiado. “Lo amo por haber escrito esta canción, con la que me di a conocer en México”, comunica la del cabello rizado al referirse a “Ya no te vayas”, a su vez, la orden que Zamacona esperaba para volver al micrófono y completar junto a la estadounidense “La pareja ideal”.

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

“Todo es amor si estamos juntos los dos”, apunta el coro de una composición que, al fin, invita a tomarse de las manos y hacer a un lado los rencores. Definitivamente ha sido una noche complicada para él, el amor, porque su perfil más desamparado se empeñó en pasearse bajo los reflectores; sin embargo, al final es vitoreado por los músicos con un sólido “¡qué viva el romanticismo!” y un sentido agradecimiento: “gracias a ustedes y al creador por cumplir nuestro sueño: estar aquí, unidos, en el Coloso de Reforma”. 


Un amigo de éxito
El periodo más exitoso en la historia discográfica de Marisela se localiza en la época en que Marco Antonio Solís decidió arroparla con sus composiciones, durante la primera mitad de los años ochenta. Robustecido por las historias que alrededor de la pareja tuvieron lugar en las páginas de la prensa del corazón, el cancionero de la cantante se acomodó en lo más alto de las listas de hits con temas como “La pareja ideal” (cantada a dúo con Solís), “Ya no te vayas” y “El chico aquél”, entre otras más, todas incluidas en Si él, un álbum escrito y producido por Solís que definiría el perfil sonoro que su protegida seguirían en el futuro. Respecto a Los Yonic’s, una de sus más célebres canciones fue escrita precisamente por Marco Antonio e, incluso, cantada por él junto al grupo de Zamacona: “Pero te vas a arrepentir”, una composición que encontraría un segundo aire con la versión que K- Paz de la Sierra hizo de ella en 2006. (A.G.C.)



Programa
Quisiera detener el tiempo / Dios bendiga nuestro amor / Completamente tuya / El chico aquél / Sola con mi soledad / A cambio de / A escondidas / Amor de los dos / Noches eternas / No me hablen de él / Mi problema / Tu y yo / Enamorada y herida / Ya no te vayas / Vete con ella / No puedo olvidarlo / Tu cárcel / Y ahora te vas / Sin él / Porque tengo ganas / Arrepentida / Decídete / Muriendo de amor / Tu dama de hierro / Si no te hubieras ido / Ya no / Y voy a ser feliz / La pareja ideal / Y sé que vas a llorar / Ya no.





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