viernes, 24 de agosto de 2012

La Original Sonora Dinamita: Cumbia intemporal

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Noches de Salón Lunario: La Original Sonora Dinamita de Lucho Argaín y Elsa López / 24 de agosto, 2012 / 
Función única / 3:15 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Julio Alejandro Quijano

Ella es alta y de vestido corto. Él apenas rebasa el metro y medio de estatura. No se miran a los ojos, no se dicen cariñitos, no se murmuran al oído. A pesar de su juventud, el hastío de una semana difícil se nota en sus rostros secos. Piden un par de botellas de agua. Llegaron tarde, ya se perdieron al grupo abridor, Arge-Roy Orquesta, y ahora el Salón Lunario está casi oscuro. 

Truena un cohete en el escenario. Vuelan papelitos de colores. Los reflectores iluminan la entrada de La Original Sonora Dinamita con Sandy López al frente, moviendo los hombros y luciendo un pecho bicolor (de un lado, el escote de su blusa es azul, y del otro es negro con una pluma sedosa rozando el cuello). El ruido de los cohetes se mezcla con “Mil horas”, canción que confirma lo que decía Lucho Argaín, el fundador de esta sonora: sin ritmo no hay música. 
Ella se levanta. La altura de sus piernas se evidencia. Él la sigue. Ya no se les nota cabizbajos. Y no caminan, bailan hacia la pista: esquivan las sillas con brinquitos y sus manos tocan güiros imaginarios. La pista está llena, pero con las caderas se van haciendo de un espacio. 
Ríen, gritan y corean: Si vos te vas, mi amor, si vos te vas, quiero que te acuerdes, me recuerdes.
El hastío desaparece. Tal vez el cambio en su rostro se debe a un reflector que pega directamente en ellos y hace destellar sus ojos. A lo mejor es que La Original Sonora Dinamita explotó en sus caderas y los hizo estallar en rotundos movimientos tropicales. 
Con cada canción aumenta el gozo y desaparece la necesidad de regresar a su mesa. Sólo lo hacen entre “La cadenita” y “Escándalo” para terminar sus botellas de agua y pedir un par de cervezas. 
Otra vez tienen que caderear para integrarse a esa pista que, vista desde lejos, parece una ola de parejas que se mueve a su antojo: unos entienden la “Cumbia barulera” como la oportunidad para presumir su habilidad guarachera (hasta tres vueltas en un solo paso), y otros para arrimar un murmullo en el oído de su pareja. 
Ya de cerca, los rostros ofrecen una explicación para este baile disparejo. Hay bailarinas experimentadas que desde la década de los ochenta saben cómo deben menearse para que no se metan con “mi cucu”, pero ahí mismo se mezclan jóvenes que evidentemente no vivieron aquella época de fiestas familiares de barrio en donde lo mismo se gozaba a costa de la ingrata que ya se está poniendo flaca que con los golpes de la vida. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

A este segundo grupo de bailarines pertenece la pareja que llegó al Salón Lunario con hastío y ahora ríe a carcajadas cuando corean: Oye Sorullo, el negrito es el único tuyo. 
¿Habrán heredado de sus padres el gusto por la Sonora Dinamita? ¿Estará en los genes del latinoamericano bailar por una desgracia lo mismo que por una alegría? 
Cualquiera que sea la respuesta, no hace sino darle la razón otra vez a Lucho Argaín: “Sea cual sea el ritmo de moda, nuestra música no va a pasar nunca”. 

Programa 
Mil horas / La bamba / Noche de estrellas / Abre tus ojos / La cadenita / Macumba / El marañón / Escándalo / Porque le quiero así / Cumbia barulera / Que nadie sepa mi sufrir / Golpes de la vida / Si la vieran / La pollera colorá / Evidencias / La parabólica / Mete y saca / Capullo y Sorullo / El viejo del sombrerón / La cortina / Mi cucu.



1 comentario:

Elizabeth Sánchez dijo...

Sin duda evento muy esperado, la gente no paraba de bailar y cantar, pedían mas y mas, las canciones de la Sonora Dinamita no pueden faltar en ninguna fiesta,su buena vibra y gran ambiente contagia a todos!! Espero y deseo pronto vuelvan a pisar ese gran escenario.

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