viernes, 27 de julio de 2012

Orquesta La Típica: Teoría y práctica del gozo

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Noches de Salón Lunario: Internacional Orquesta La Típica y Arge-Roy Orquesta / 27 de julio, 2012 / 
Función única / 3:45 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera, S.N.C.

Fernando Figueroa
La velada inicia con música grabada y una “clase de salsa”. Varios de los asistentes son alumnos del maestro que la imparte, quien dice de manera intermitente: “Necesito parejas… A ver, esas dos mujeres, agarren hombre… Primero, los pasos básicos, afuera, adentro, afuera, adentro… En la pista, quien manda es el hombre; afuera somos bien mandilones… La forma en que el hombre toma la mano de su pareja es haciendo una cazuelita con la izquierda, y la derecha la pone entre los omóplatos de ella, si después la baja, ya es problema de ustedes… ¡Enchúfala! (que ella dé la vuelta)… Ahora, pídele perdón (ponerse de rodillas)… ¡Facilísimo!”
Facilísimo para quien ya sabe bailar, pero quien metafóricamente tiene dos pies izquierdos sufre con la complejidad de las rutinas. Algunas mujeres tienen que bailar entre sí, porque varios hombres se resisten a abandonar unas sillas que parecen tener pegamento.
Luego de casi un hora de entrenamiento, todo está listo para que aparezca la Arge-Roy Orquesta, que en ocasiones anteriores ya teloneó con mucha eficacia las tradicionales Noches de Salón Lunario. Y esta vez vuelven a incendiar el recinto con ritmos afroantillanos ejecutados con virtuosismo y, sobre todo, energía desbordada.
Quienes acaban de tomar la clase, caen en cuenta de que una cosa es la teoría y otra, muy distinta, la práctica. Sin embargo, cada danzante ha guardado en su disco duro alguna enseñanza que, tarde o temprano, cobrará vida en la pista y lo hará un poco más feliz.
Porque la finalidad del baile siempre ha sido alcanzar la felicidad de manera instantánea. Los problemas se quedan en la calle, y tal vez se vayan muy lejos antes de que sus dueños terminen de mover el cuerpo a ritmo de cumbia, merengue y son.
En la pista, el maestro de baile y su compañera se convierten en una pareja más, aunque es obvio que todos los voltean a ver por el rabillo del ojo, como si se tratara de una extensión de lo que fue la clase de salsa. Y otro bailarín, un espontáneo, surge como peligroso competidor que también atrae decenas de miradas.
Ya con la Internacional Orquesta La Típica en el escenario, uno de los cantantes comenta, refiriéndose al bailarín empírico: “Este hombre no sólo baila todas las canciones sino que también baila con todas (las mujeres), y está presente en casi todas nuestras presentaciones”. En efecto, se trata de una persona que no conoce la fatiga, pues recorre la pista de cabo a rabo durante casi tres horas, sin sentarse jamás a descansar.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Pero, independientemente del talento que tienen los dos destacados bailarines, ésta es una manifestación colectiva de alegría, donde cada quien se mueve como quiere o como puede. Así llegan los primeros minutos del nuevo día y se viven, literalmente, a tambor batiente, con sonidos africanos que llegaron al Nuevo Mundo con una orden tácita: ¡gózala!

Programa
Arge-Roy Orquesta: No le pegue a la negra / Yo no sé mañana / Mil horas / Fabricando fantasías / Talento de TV / ¿Por qué será? / Corazón de piedra / Cali pachanguero / Nuestro sueño
Internacional Orquesta La Típica: Intro / Indestructible / La sospecha / Licencia para engañar / Popurrí de Frankie Ruiz / A quién / Inolvidable / Miserable / Tempestad.



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