sábado, 28 de julio de 2012

Mi bebé y Mozart: Revelación temprana


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Joel N. Juan Qui: Mi bebé y Mozart / 28 de julio, 2012 / Función única / 1:10 hrs. de duración / 
Promotor: Magnos Comercialización de Entretenimiento / FUAAN Financiera, S. N. C.

Rosalinda Palomeque
Esto es un recital en forma para un público exigente. Los elementos: un piano, animaciones infantiles y la música que Mozart escribió en su infancia. El público: niños (los más chicos apenas balbucean) y adultos que juegan, consumen golosinas y escuchan. El reto de Joel N. Juan Qui no es sencillo: compartir con padres e hijos música para la estimulación temprana.
Qui es un destacado pianista de ascendencia china que nació en Culiacán, Sinaloa; estudió una licenciatura en música y maestría en pedagogía. Cuando nació su hija, decidió grabar “para ella y todas sus amiguitas y amiguitos del mundo, un disco (Mi bebé y Mozart) que les ayudaría a desarrollar y explotar su intelecto, emociones y sentimientos, preparándolos para un futuro creativo y sensible”, según explica él mismo en su página de internet.
El artista considera que la música de Mozart es tan diáfana que ayuda a los bebés y niños “a reconocer las formas arquitectónicas de la composición musical, predisponiéndolos a un posterior gusto por el desarrollo de las ciencias exactas y las humanidades”.
La experiencia emociona a la mayoría de los adultos presentes en el Lunario, quienes intentan que los pequeños guarden compostura; les explican de qué trata la aventura de un sábado por la tarde e insisten en que escuchen y guarden silencio. Ese objetivo se cumple a medias, pero el esfuerzo rinde frutos. Al terminar la primera interpretación, una vocecita femenina acompaña los aplausos con un grito contundente: “¡Bravo!”
El tiempo avanza y los niños imponen su ritmo; algunos obligan a sus padres a abandonar sus lugares, a juguetear en los pasillos o se distraen conociendo a los vecinos de la mesa contigua. Paulatinamente, los llantos, gritos y sobresaltos ceden ante las notas que va marcando el piano, y como la mayoría de los pequeños permanece en su lugar, la música cumple su cometido.
Acompaña a la interpretación musical una serie de animaciones que se proyectan en las pantallas; al compás de Mozart se mueven unas ranitas saltarinas, un cangrejo, una tortuga y unos peces, que más que una distracción son un complemento que logra captar la atención infantil.
Mientras los niños más inquietos bailan y regalan aplausos, se empiezan a escuchar conversaciones entre aquellos que deciden abandonar su mesa y optan por conocer nuevos amigos; así, con la ayuda de sus cómplices, toman lo que tienen a la mano y forman un trenecito con las sillas.
Los niños mayorcitos atienden el desempeño del pianista y mantienen singulares conversaciones con sus padres: “Ya me acabé todo” o “Ahí viene el lobo”. Unos bebés comen, otros juegan y los más inquietos son paseados en brazos de sus papás.
El recital fluye, la interacción se produce cuando Joel N. Juan Qui pide aplausos rítmicos para acompañar la penúltima pieza; los padres atienden la petición y los pequeños emulan con palmas a los mayores.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

El cierre de este encuentro se da con “Para Gabrielita”, de Joel N. Juan Qui, que dedica a todos los niños del mundo. Una lluvia de aplausos despide al pianista, quien para complacer a quienes piden más abandona el repertorio infantil y ofrece una pieza dedicada a los padres: “Mi viejo”.

Programa
KV 265 (Tema y variaciones: V, VIII, IX y XI) / KV 1b Allegro / KV 1c Allegro / KV 1d Menuett / KV 545 Allegro / KV 1e Menuett / KV 1f Menuett / KV 2 Menuett / KV 485 Rondó / KV 6 Allegro / KV 6 Menuett 2 / KV 7 Menuett / KV 8 Allegro / KV 15c / KV 15d / KV 545 Andante / KV 9ª Allegro / KV 15 l / KV 33 b / Para Gabrielita.


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