viernes, 6 de julio de 2012

César Olguín con OMT: Noche porteña en el DF

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


César Olguín con Orquesta Mexicana de Tango. Cuarto aniversario / 6 de julio, 2012 / Función única /
 2:15 hrs. de duración / Promotor: Marta de Cea y FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Ya dijo alguna vez Enrique Santos Discépolo que “el tango es un pensamiento triste que se baila” (y para Borges era “un reptil de lupanar”), así que César Olguín se empeña en hacer bromas para compensar la desesperación y sufrimiento que surgen de su bandoneón y de toda la Orquesta Mexicana de Tango (OMT).
“Esta noche trataremos de divertirnos, aunque tal vez con el tango la palabra ‘diversión’ no sea la más adecuada; bueno, al menos pasemos un buen rato sin lágrimas”, dice Olguín en los albores del concierto, luego de ofrecer una impecable versión de “Volver”.
La Orquesta Mexicana de Tango está compuesta por diez músicos de primera línea y no cuenta entre sus filas con un cantante. Tal ausencia pudiera parecer una falla de la agrupación, pero luego de escucharla durante unos cuantos minutos resulta obvio que no le hace falta nada; una voz en medio de tanto virtuosismo instrumental sería un lastre.
Cinco violines, piano, contrabajo y tres bandoneones son suficientes para transformar el Lunario en un antro de suburbio porteño. Olguín y sus cómplices ofrecen milongas, tangos y valses que despiden aires de arrabal sudamericano, aunque es evidente el afán de fundir a Argentina y México en un solo país, el de la Nostalgia.
Los nueve músicos que acompañan a Olguín son mexicanos, con mayoría de capitalinos, y él se autodefine como “argentino de la Buenos Aires (colonia del DF), tengo un negocio de autopartes en Doctor Barragán”. Los presenta a todos con mucho respeto y enfatiza la presencia de tres mujeres: Citlalli Hernández (violín), Frania Mallorquín (piano) y Clara Stern (bandoneón), a quien califica como rara avis en “un instrumento que suele ser muy misógino”. 
La presencia de compositores mexicanos surge con las notas de “Dime que sí” (Alfonso Esparza Oteo), “Arráncame la vida” (Agustín Lara), “Tango negro” (Belisario de Jesús García) y “Toussaint tango”, del jazzista recientemente fallecido.
Mientras acaricia amorosamente su instrumento musical, el líder de la OMT comenta que, según la leyenda, el primer bandoneón llegó al Río de la Plata en las manos de un marinero europeo “que lo usó para pagar una botella de licor o una deuda de juego, aunque me gustaría pensar que realmente saldó unos minutos de placer entre los pechos de una mujer; lo único que sí es seguro es su origen prostibulario”.
Entre las mesas se encuentra el joven compositor rosarino Pablo Bernaba, de quien se escucha “Tango para Guevara”, con arreglo de Olguín (pide disculpas en público por el “manoseo” del tema). Bernaba sonríe y aplaude al final de la interpretación.
La Orquesta Mexicana de Tango celebra esta noche cuatro años de existencia (debutó el 4 de julio de 2008 en este mismo escenario), y al mismo tiempo conmemora dos décadas de la muerte de Astor Piazzolla, compositor marplatense a quien se dedica las últimas cuatro piezas del programa.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Los enfermos de nostalgia abandonan el Lunario con rostros sonrientes; han logrado divertirse sin derramar lágrimas. Al menos, eso parece.

Programa
Presencia tanguera / Volver / Danzarín / Dime que sí / Arráncame la vida / Tango negro / Toussaint tango / Nocturna / La cumparsita / Tango para Guevara / Zum / Adiós Nonino / Lo que vendrá / Libertango.



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