jueves, 14 de junio de 2012

Torreblanca: Canciones de cuna y cuentos de hadas

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


14 de junio, 2012 / Función única / 2:40 hrs. de duración / 
Promotor: Producciones Arts & Crafts S.A. de C.V.


Alejandro González Castillo
Taylor Kirk tiene una guitarra entre sus brazos y un bombo frente a sus pies. Y se las arregla para dominar ambos instrumentos al tiempo que canta, grita y gruñe durante los treinta minutos que le han sido reservados como acto abridor de la noche. Empapado de luz roja, el líder de Timber Timbre (suelen acompañarlo Simon Trottier y Mika Possen) luce como un ermitaño meditabundo al borde de una barranca que por momentos prefiere el folk de perfil salvaje y en otros el blues de voltios elevados. 
Jamás se levanta de su asiento mientras interpreta algunos de los temas que incluyen el par de discos que ha editado (Timber Timbre y Creep on Creepin’ On); por su parte, el público aplaude con moderación. Cuando Torreblanca pisa el escenario, las antes tímidas palmas se desatan y arriban los gritos y hasta los piropos hacia los músicos.
Juan Manuel Torreblanca, acompañado de Alejandro Balderas, Carmen Ruiz, Jerson Vázquez y Carlos Zavala, recibe los halagos sonriente, acepta que la culpa ha sido sólo mía en “Parece Navidad” y luego comenta que esta noche presenta Bella época (2011), su álbum debut, pero planea “recordar como comenzó todo esto” con “Defensa”, una tonada incluida en el EP del mismo título, con el cual se dio a conocer hace dos años. 
En primera instancia renuente a usar guitarras con la intención de alejarse de la etiqueta rockera, esta vez el grupo echa mano, incluso, de dos de ellas. Una de éstas es rasgada por Sergio Gabriel (voz de Furland), quien no es el único invitado especial de la cita, pues Quique Rangel (Café Tacvba) y Leonel García ―ambos determinantes en la producción del par de discos del combo― también reciben la ovación de la audiencia. Y lo mismo ocurre con Frágil (trío vocal integrado por Iraida Noriega, Leika Mochán y La Diosa Loca), Daniel Zlotnik (saxofón) y Natalia Lafourcade.
Sobre la alfombra de brillantina que el propio Juan Manuel tendió a puñados, el quinteto anfitrión y sus colegas repasan “Lodo”, “Dejé de ser yo” y “Las horas”, por citar sólo algunas canciones, todas con estructuras poco convencionales en donde, cuando parece que los escuchas localizan un coro del cual asirse, de inmediato son abandonados a su suerte para internarse en un entramado verbal que resulta complicado deshebrar, pero que entre temas se anuncia adolescente y confundido, proveniente de, el propio autor explica, canciones de cuna y cuentos de hadas. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

“Estoy muy nervioso”, confesó el tecladista y cantante a los diez minutos de arrancado el concierto mientras mostraba sus temblorosas manos. Y no era el único, el público parecía encontrarse en un estado similar. Afortunadamente, con la llegada de la última de la velada, “Sí”, todo parece encontrarse bajo control sobre el escenario y también para la mayoría de los asistentes, quienes, por cierto, acaban de cumplir la mayoría de edad. Ya puede vérseles, con los nervios domados, solicitando en la barra una cerveza mientras brincan gozosos una vez que escuchan el coro del hit radial del momento: qué más puedes pedir, qué más puedes pedir.




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