viernes, 15 de junio de 2012

Raúl Ornelas: Loco de atar en espacio lunar

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

15 de junio, 2012 / Función única / 
2:50 hrs. de duración / Promotor: Miguel Banda


Alejandro González Castillo
Lo reconoce con puntualidad, como para dejar bien amarradas las sogas que mantienen a su nave anclada al puerto: “hay que tener cuidado antes de decir te quiero”. Y es justo en esas aguas que el barco de Raúl Ornelas flota; aunque se anuncie a sí mismo como un compositor versátil, en realidad su pluma sólo atiende los quereres de aquellas a quienes “de vez en cuando hay que hablarles medio fuertecito”, poco importa “que prendan el boiler y al momento chipocludo nomás nada de nada”.
Acompañado de un trío de músicos (“algunos creyeron que íbamos a salir con coristas y toda la cosa; pero no, la crisis está canija”), el compositor solicita que se enciendan todas las luces del Lunario para verificar cuántos chiapanecos acudieron a la cita. “¡Qué chulo!”, exclama tras contar a sus paisanos para luego bautizar la noche con un rezo ―“que esto que lo otro”― y explicar que hace tiempo tuvo una novia hippie de Coyoacán, “ya saben, ella lo tenía todo muy claro”, que tras cinco años de espera lo orilló a escribir una canción, “Ojalá vinieras”. 
Relajado y sonriente, como quien ha pisado el mismo escenario en otras ocasiones, el cantante aparta “Un minuto” para guiñarles el ojo a los fotógrafos y confesar que se siente tentado por el atrevimiento, como si fuera un loco de atar en este espacio lunar
Durante más de veinte años de trayectoria, Ornelas ha pasado de imitar a sus ídolos ―Joan Manuel Serrat, José Alfredo Jiménez y Joaquín Sabina hasta adelante― a escribir canciones para Alejandro Fernández, Pandora, Eugenia León, Thalía y Bobby Pulido, por mencionar sólo algunos intérpretes, y grabar discos en solitario y también al lado de colegas como Edgar Oceransky, Jaime Flores y Luis Carlos Monroy. Así que sus tonadas son bien conocidas por una audiencia que repite cada uno de los versos que las conforman, como los de “Lagartijas voladoras”, por ejemplo, los cuales son aprovechados para que su autor confiese que anda “bastante idiotizado” por esa mamita linda, pedacito de cielo, que le ha ofrecido reptiles alados en lugar de bacalao

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Agradecido por los comentarios que sus videos generan en su canal de YouTube, el autor de “Hasta la camisa” escoge “Otra vez”, uno de sus éxitos más populares, para cerrar la sesión. Y es con las palabras de ese tema rondando las bocas de los presentes, precediendo la despedida de los músicos entre abrazos, que se certifica cómo Raúl decía la verdad al arranque del concierto, cuando anunció serenamente que “durante la prueba de sonido vi que por aquí andaba el angelito éste, tan famoso, el de las flechas. Así que cuidado con él”. Sí, hay que tener precaución, porque las flechas soltadas por accidente desangran tanto como los “te quiero” ausentes de compromiso.


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