sábado, 30 de junio de 2012

Paco de María: El crooner y su equipo

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional


Big Band Tour / 30 de junio, 2012 / Función única / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: Francisco Javier Barrón M.


Alejandro González Castillo
Chasquea los dedos mientras baja del escenario y, ya entre mesas, sonríe a las chicas sin dejar de cantar para luego elegir a una afortunada y dedicarle estrofas y besos. Así, Paco de María apunta con el micrófono a su alrededor, hacía su público, y sonríe, “porque todos los que estamos aquí, tanto arriba como abajo del escenario, formamos un gran equipo”. Con esto, el verso de “Me importas tú” determina que esta noche no existen barreras entre audiencia e intérprete.
Nacido en Ciudad Obregón, Sonora, rodeado de un familia de artistas ―su abuelo, Paco de Miguélez, fue un maestro de canto que trabajó con las voces de Fernando de la Mora y José José, por citar dos ejemplos―, Paco de María cuenta con un par de álbumes editados (Enamórate y Una buena señal) y la bendición de Juan Gabriel, quien al escucharlo no sólo lo invitó al escenario del Auditorio Nacional sino que le regaló la composición que dio título a su disco debut. Es el propio Paco quien recuerda esos detalles para después hacer suyo el tema “que más veces se ha grabado en diversos idiomas y que curiosamente es mexicano” (“Bésame mucho”).
“Yo le hice un tributo antes que Christian, sólo que a éste lo conoce todo el mundo; a mí, todavía no”. Así presenta De María su homenaje a José José, integrado por “Preso”, “Vamos a darnos un tiempo”, “Amor, amor” e “Insaciable amante”. Con dieciséis músicos a sus espaldas, el dramático cancionero del Príncipe de la Canción se agudiza aún más, sin embargo los detalles espinosos del amor no son los únicos resaltados por la esplendida big band; “Quién será” y sus aires tropicales también son visitados con soltura y, momentáneamente, incluso se opta por la austeridad instrumental en “Nada se compara contigo”, interpretada sorpresivamente por el cantante justo al borde de la barra del Lunario, únicamente con los acordes del piano como compañía.
Luego de presumir las cualidades de su auto nuevo, preguntar a las mujeres cuántas siguen solteras y advertirle a alguna “No me vayas a engañar”, recordar a Rocky Balboa con “Eye of the Tiger” y hasta impulsar a una pareja para que oficialice su compromiso en público, incluyendo arrodillamiento previo a la entrega del anillo, el intérprete confiesa que su plan es envejecer con dignidad sobre el escenario, tal como ha hecho Tony Bennett. En ese sentido, “Come Fly with Me” y “My Way” hacen evidente lo que desde el arranque del show era claro, la idolatría que el sonorense siente por Frank Sinatra. 

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Una vez que recibe la última tanda de palmas, el rubio desabotona su traje para también aplaudir el desempeño del equipo que lo ha acompañado durante la velada. “Porque ustedes se merecen una ovación tan fuerte como la que me ofrecen. Después de todo, mi público permite que mi vida sea feliz al dejarme hacer lo que más me gusta”.



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