jueves, 28 de junio de 2012

Moncayo y su época: Felicitación centenaria

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Orquesta Sinfónica de Minería. Moncayo y su época. Música mexicana de concierto con proyección de imágenes
28 de junio, 2012 / Función única / 2:20 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Carlos Miguel Prieto se ve contento y la sonrisa no se le escapa del rostro en ningún momento; felicita a José Pablo Moncayo (1912-1958) por el centenario de su natalicio, y al público por haber llegado al Auditorio Nacional a pesar de la lluvia y del pesado tránsito vehicular. “Lo que ustedes han hecho es un acto heroico”, afirma el director titular de la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM).
Didáctico, Prieto señala que, “con justicia”, Huapango es la obra más famosa del artista jalisciense, pero que además posee otras piezas dignas de ser escuchadas; asimismo, enfatiza que “el concierto se titula Moncayo y su época, y por eso tenemos a otros compositores invitados”. Se refiere a Carlos Chávez, Silvestre Revueltas y Blas Galindo.
En conjunto, las piezas del programa muestran un mosaico musical eminentemente nacionalista, con profundas raíces en la historia del México prehispánico, revolucionario y posrevolucionario. Durante más de dos horas, se hacen presentes sonidos ancestrales y más recientes que surgen de instrumentos como huehuetl, teponaztli, caracol, sonajas y tambor de agua (La noche de los mayas, de Revueltas); cascabeles y flautas (Sinfonía India, de Chávez); marimba y arpa (Huapango, de Moncayo), más un alud de violines, violas, violoncellos, contrabajos, oboes, clarinetes, cornos, fagotes, trompetas y trombones que le imprimen un aire monumental y universal al folclor local.
El ambiente se percibe electrizado, gracias una íntima comunión entre los artistas y un público heterogéneo que se identifica no sólo con lo que escucha sino también con las imágenes de películas que se proyectan en las pantallas. Es así como desfilan integrantes reales de etnias de varias regiones del país, personajes de ficción encarnados por figuras como Jorge Negrete, María Félix y Dolores del Río, así como paisajes surgidos de la mirada lúcida y lúdica de Gabriel Figueroa.
De manera paralela al movimiento muralista en las artes plásticas, los principales compositores mexicanos también crearon frescos que mostraban una identidad basada en expresiones populares. La noche de los mayas hurga en melodías prehispánicas como “Koonex Koonex”; la Sinfonía No. 2 (India) recaba sonidos de las etnias seri, yaqui y huichol; el célebre Huapango se basa en los sones veracruzanos “El gavilancito”, “El siquisirí” y, sobre todo, “El balajú”; mientras que el jalisciense Blas Galindo utilizó de su tierra “La negra”, “Los cuatro reales y “El zopilote” para crear Sones de mariachi.
El poema sinfónico Tierra de temporal (Moncayo, 1949), tiene como sustento literario un cuento de Gregorio López y Fuentes que aborda las vicisitudes del campesino mexicano; en 1953, Guillermo Arriaga utilizó la música para crear el ballet Zapata, que narra la gesta del héroe revolucionario.
Cuando la OSM finaliza su interpretación de La noche de los mayas, se escucha una gran ovación y varios “bravo” estentóreos. Carlos Miguel Prieto voltea hacia las butacas y dice: “En vez de ‘bravo’, yo diría ‘amén’, ¿no les parece?”, rubricando lo que parece una larga oración de Silvestre Revueltas.
Quienes rondan el medio siglo de vida o son aún más maduros, escuchan La Sinfonieta de Moncayo y se remiten, inevitablemente, a las cortinillas musicales que abrían o cerraban actos oficiales en la radio y la televisión. Y no se diga con el Huapango, al que se ha dado en llamar “el segundo Himno Nacional de México”. Del mismo y festejado autor se incluyen también “Feria” y “Danza” (Tres piezas para orquesta), que lo muestran en otras variantes armónicas y rítmicas.

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Cuando la Orquesta Sinfónica de Minería ejecuta el último compás de la noche, los héroes anónimos buscan la salida con el pecho henchido; saben que aún les esperan miles de batallas y se aprestan a enfrentar la primera de ellas: el feliz regreso a casa en una ciudad llena de charcos, espejos de agua que los multiplican al infinito y los convierten en un numeroso ejército de ciudadanos invencibles.

Festejo y rescate
Además de esta presentación de la Orquesta Sinfónica de Minería en el Auditorio Nacional, José Pablo Moncayo fue festejado en su centenario con otros conciertos en el Palacio de Bellas Artes, el Centro Nacional de las Artes y decenas de recintos más en toda la República Mexicana. Asimismo, en Guadalajara se llevó a cabo la Cátedra Moncayo, con ponencias de los especialistas Armando Torres Chibrás, Eduardo Contreras Soto, Aurelio Tello y Ricardo Miranda.
Conaculta produjo una edición conmemorativa que incluye ocho discos compactos con música de Moncayo, dividida en solos, dúos, tríos, quintetos, orquesta de cámara, orquesta sinfónica, música vocal y música escénica y fílmica; además, nueve libros de partituras y uno de semblanza, bajo la coordinación del crítico Lázaro Azar.
También existe ya una aplicación digital que sirve para conocer la vida y obra de Moncayo a través de videos, fotografías y dos juegos interactivos que convierten al usuario en director de orquesta.

Programa
Sinfonieta (José Pablo Moncayo) / Zapata: Tierra de temporal (Moncayo) / Sinfonía No. 2 (Carlos Chávez) / Feria (Moncayo) / Danza (Moncayo) / La noche de los mayas (Silvestre Revueltas) / Sones de mariachi (Blas Galindo) / Huapango (Moncayo).
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