viernes, 29 de junio de 2012

Gloria Trevi: Elogio de la locura

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Gira Gloria / 29 y 30 de junio, 2012 / Dos funciones / 
3:00 hrs. de duración / Promotor: Eventos Nico S.A. de C.V.


Alejandro González Castillo

“La genialidad es una modalidad de la locura”, decía John Lennon, y varios ejemplos a lo largo de la historia le han otorgado la razón; desafortunadamente, nada dijo respecto a qué relación guarda la demencia con la desesperación para así comprender el caso de Gloria Trevi. Porque ella dice no estar loca, sino desesperada y, además, enamorada y correspondida. ¿O será síntoma de algún desequilibrio mental que compare sus ojos con “bombas nucleares ansiosas por llenar el Auditorio Nacional” al recordar viejos tiempos, cuando portaba zapatos viejos y un buen número de personas la tiraban, precisamente, de a loca?
Carlos Monsiváis solía defender a la oriunda de Monterrey cada vez que ésta usaba su cabellera como trapeador y hacía que las madres de familia alzaran las cejas con repudio. Hoy, nadie la señala inquisitoriamente; a cambio, todos le aplauden. Porque aquella mujer de inicios de los noventa sólo se asoma discretamente en temas como “Qué voy a hacer sin él” y “Con los ojos cerrados” mientras una personalidad más cercana a Lupita D’Alessio y Cher que a Amanda Miguel y Wendy O. Williams es quien domina el escenario.
Se trata de una nueva Gloria, mucho más serena. La que toca el piano en “Vestida de azúcar” y se pone flamenca con los aires españoles de “Esa hembra es mala”, la que se apropia de “Ella necesita”, de El Chapo de Sinaloa, así como de “Gloria”, de Laura Branigan.
La norteña explica que la de hoy es una noche de canciones, pero también de teatro. Con esto, se refiere a sus múltiples caracterizaciones, en las cuales pasa de ser miembro del Salón de la Justicia ―ataviada como la Mujer Maravilla bajo el nombre de Súper Glow― a formar parte de una pandilla de motociclistas para luego transformarse en una pantera negra y, finalmente, en una venusina que amedrenta a un puñado de marcianos jalando el gatillo de su pistola láser.
Renuente a que sus rodillas palpen la textura del suelo, la cantante encarna su actuación más osada cuando sobrevuela las primeras diez filas de las butacas al ritmo de “Psicofonía”, mientras su equipo coreográfico homenajea a los disidentes del cementerio que Michael Jackson popularizara en “Thriller”.
“Ha llegado la hora de ponernos bien antros”. Con esas palabras, el temario propio de las esferas giratorias forradas con espejos es interpretado. “Me río de ti”, “La noche” y “Cinco minutos” transforman al foro justamente en lo que la también compositora quería, “un inmenso karaoke” cuyo suelo se cimbra una vez que OV7 hace acto de presencia para interpretar con la anfitriona “Nada es imposible”, una traducción al español de “She’s a maniac”, original de Flashdance. 
Con las manos transformándose en garras cuando los agudos hacen que las venas de su cuello se hinchen, La Trevi finalmente decide regresar a la era en que se anunciaba Más turbada que nunca, con “La papa sin cátsup” y “El recuento de los daños”. De esta manera, disecciona un listado de secreciones para describir a aquéllos que se atreven a dejar (y bien dejadas) a personas que pese a su soledad se la pasan brutal, y después se queja, ya tendida sobre el suelo y sin preocuparse por la limpieza de su coqueto vestido, por los besos y abrazos que la hundieron en el infierno. 

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Finalmente, tras encarar tal vendaval emocional al borde del llanto, varios hombres enfundados en batas se la llevan a rastras. Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz grita que no está loca, que quiere seguir cantando, pero ya es demasiado tarde, se pierde tras las cortinas rojas del recinto entre aplausos. A la salida, dos amigos aún agitados por el amago de los loqueros intercambian impresiones. Y aunque difieren en diversos puntos ―uno se queja de que se hiciera un popurrí con sus favoritas, “Ángel de la guarda”, “El último beso” y “Sola”; detalle que al otro fascinó― unifican criterios contundentemente al decir que se trató de un concierto, sencillamente, genial. 


Más allá de los discos 
Proveniente del norte del país, Gloria Trevi llegó al DF en 1985 para formar parte del grupo femenino Boquitas Pintadas y pronto arrancar su carrera como solista bajo la batuta de Sergio Andrade, quien definiría en buena medida no sólo la aspereza de las primeras producciones de la cantante, sino su polémico discurso.
Blanco favorito de la prensa del corazón, Gloria no se conformó con grabar discos que, a la fecha, suman millones de copias vendidas; también incursionó en el mundo cinematográfico con una trilogía de filmes (Pelo suelto, Zapatos viejos y Una papa sin cátsup) e hizo de su silueta uno de los adornos predilectos en las paredes de los mexicanos con sus populares calendarios. Por si fuera poco, Gloria también ocupó los horarios estelares de la TV al conducir XETU Remix, la versión 2.0 del programa en el que, a inicios de los años ochenta, hizo su debut televisivo al ganar un concurso que buscaba a la doble de Chispita, un personaje de telenovela encarnado, nada menos, que por Lucero. (A.G.C.)



1 comentario:

izrrahelito dijo...

Compartanos mas fotos!! esta genial al bitacora!!!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.