viernes, 8 de junio de 2012

The Fellowship Band Feat. Brian Blade: Una piscina de jazz

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional


8 de junio, 2012 / Función única / 1:45 hrs. de duración / 
Promotores: Met Productions S.A. de C.V. – FUAAN Financiera S.N.C. 



Alejandro González Castillo

Brian Blade toma las baquetas y se sienta tras su set de tambores al fondo del escenario. Sobre su silueta disparan los reflectores una vez que el músico decide explorar de pie los recovecos de su instrumento, una tarea que le toma alrededor de cuatro minutos. Luego, a su señal, el cuarteto que lo acompaña se une al ritmo que lentamente va tomando forma y entonces el baterista entrecierra los ojos. Está gozando infinitamente este momento, el alumbramiento de una pieza más.
Chris Thomas (contrabajo), Myron Walden (saxofón), Jon Cowherd (piano) y Melvin Butler (saxofón) tendrán más tarde su momento, su oportunidad para lucir sus mejores evoluciones; porque no se trata de la noche estelar del percusionista, sino de una cita donde la música ocupa el lugar preponderante. Por eso no hay tiempo para dedicarle unas palabras al público y cada nuevo tema se hila con el previo sin desperdiciar segundos.
Pareciera que la urgencia del reloj estuviera sincronizada con la precisa acción de los ejecutantes, quienes ocasionalmente abandonan el pulso firme de su braceo para retozar en estanques donde el caos parece imperar. Sincopados y disonantes, con la zozobra como ley, de pronto el contrabajista toma un arco y el de los tambores un pandero para enfrascarse con Jon en un duelo de habilidades que se extingue una vez que Melvin y Myron entrelazan sus digitaciones y conforman una línea melódica que regresa al grupo a su antiguo ritmo de nado.
Blade nació en Louisiana y el primer instrumento musical al que se acercó fue el violín, aquello ocurrió entre discos de Steve Wonder y Al Green. Al llegar a la adolescencia, la música de Miles Davis, John Coltrane y Thelonious Monk, entre otros, le dio los elementos que lo llevarían a grabar su debut discográfico, Brian Blade Fellowship (1998), en cuyos tracks se encuentra el talento que lo ha llevado a apoyar con su ritmo a personajes como Daniel Lanois, Bob Dylan, Joni Mitchell, Seal y Bill Frisell, por sólo mencionar unos cuantos. 
Esta vez, a excepción de sus colegas, el también cantautor y guitarrista prefiere prescindir de las partituras. Suficiente tiene con luchar contra la holgura de sus gafas como para ocuparse por atender el cambio de hojas. Acompañada de un “gracias” hacía el público que de pie lo despide, el quinteto ofrece una reverencia y desaparece tras las cortinas mientras los presentes solicitan encarecidamente una más, pero no habrá tal. El desempeño físico de la velada ha sido suficientemente demandante. 

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Si como antes se trazó, esta Fellowship Band estuviese conformada por tritones, cada uno de sus integrantes regresaría al camerino feliz de haber superado su propia marca. Y es que seguramente otras piscinas del mundo los esperan, así que lo mejor es descansar antes de que otro silbato les indique: “En su marcas, listos… ¡jazz!”.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.