viernes, 29 de junio de 2012

Chemaney y su Orquesta: Se pulen pisos

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Noches de Salón Lunario / 29 de junio, 2012 / Función única / 
3:20 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
La noche arranca con el acelerador a fondo porque Arge-Roy Orquesta tiene tumbao, ritmo frenético y un repertorio de temas conocidos y muy bailables; no es el típico grupo telonero que medio calienta el ambiente y se retira porque el público ya quiere oír al artista principal, sino un puñado de fogoneros que ponen las cosas al rojo vivo a las primeras de cambio.
Quienes gustan de pulir el piso perciben de inmediato que la candela está a todo lo que da y se dicen a sí mismos: “A lo que venimos”. Así es que la pista se llena de inmediato con parejas de lo más disímbolas, todas ellas unidas por el mismo gusto-placer-vicio: bailar. Son una hermandad caracterizada por la alegría, el buen humor y la extroversión.
Ahí están los novios discretos que se mueven con gran técnica; también los compañeros de oficina que no tienen ni idea de los pasos adecuados, pero les sobra entusiasmo y buena vibra; el hombre alto y la mujer bajita que parecen profesionales de la danza; las amigas que no van a estar esperando a que un caballero se digne llevarlas a la pista, y hasta el mesero que sirve al ritmo de “Te va a doleeeer”.
Chemaney y su Orquesta reciben la estafeta con el Lunario en ebullición y se encargan de mantener la temperatura a la alza. A nivel instrumental forman una maquinaria muy bien aceitada y por eso han acompañado al puertorriqueño Tito Nieves en varias presentaciones de éste en México. Y con Chemaney como intérprete suenan, por lo menos, al mismo nivel.
Estamos hablando de un combo de quince figuras, quienes son capaces de levantar a un moribundo y ponerlo en sintonía con la música afroantillana, tropical, salsa o como se le prefiera llamar a estos ritmos ardientes.
Sin embargo, Chemaney tiene un añejo pasado que linda con el pop y el rock, así que se da el lujo de meter la primera velocidad e interpretar baladas en inglés que no son nada comunes en un show de esta naturaleza: “Dust in the Wind” (éxito de Kansas) y “More than Words” (Extreme); de remate, “Vehicle” (The Ides of March), donde los metales de la orquesta suenan a todo lo que dan.
Rodrigo Pimentel, padre de Chemaney, luce con luz propia en el trombón. También se hace presente el recuerdo de doña María de las Nieves, esposa del primero y mamá del segundo, a quien le dedican un conmovedor tema: “Ella se fue”. El cantante comenta con un nudo en la garganta: “Fue una gran compañera, amiga, madre; la canté por vez primera dos meses después de su partida y, la verdad, no pude terminarla por la emoción”. En esta ocasión sale avante del homenaje “al amor más puro que pueda existir sobre la tierra”.

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Pasada la medianoche, una pareja de estupendos bailarines profesionales muestra sus virtudes sobre el escenario, mientras los mortales hacen lo que pueden en la pista, que no es poco: ser felices con el sudor de su frente y de todo su cuerpo. Una oda a la vida en la costilla del Auditorio Nacional.

Programa
Arge-Roy Orquesta: Yo no sé mañana / Tú con él / Mil horas / Fabricando fantasías / Talento de TV / Nuestro sueño / ¿Por qué será? / Te va a doler / Cali pachanguero / De mí enamórate
Chemaney y su Orquesta: Devuélveme el amor / Miénteme / Déjame soñarte / De mí enamórate / No me quiero enamorar / Se me olvidó otra vez / Bésame en la boca / Aventura / Dust in the Wind / More than Words / Vehicle / Ella menea / La sandunguita / Yo no sé mañana / Ella se fue / La salsa vive / México tiene montuno.



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